Cada vez son menos las personas que se adhieren a los planes de retiro voluntario que implementan las empresas cuando necesitan reducir su nómina, y buscan hacerlo sin recurrir a los despidos tradicionales con los consecuentes costos indemnizatorios. El deterioro de la economía se refleja con crudeza en el plano laboral ya que no hay expectativa de reinserción para quienes salen del mercado del trabajo. Las empresas buscan pautas salidas acordadas y evitar entrar en los procedimientos preventivos de crisis.
Diferentes analistas coinciden en señalar que, para este año, esperan que los recortes de personal continúen. La tendencia para los meses que vienen es que va a seguir habiendo reducciones de personal y cierres de empresas.
Todos los días se suceden en las noticias imágenes de cierres de plantas, suspensiones de turnos en las industrias y centros comerciales con locales vacíos. Así, se configura un panorama mucho más negativo para el empleo en 2019 de lo que ocurrió en los primeros años del gobierno de Cambiemos. Por eso, incluso con un paquete atractivo de retiro, hoy es más difícil que los trabajadores se animen a emprender una nueva búsqueda laboral.

Pérdidas de empleos

El último informe del Sistema Integrado de Previsión Argentino (SIPA) del Ministerio de Producción y Trabajo indicó que en 2018 se perdieron más 190.000 puestos formales, 130.000 de ellos en el sector privado. Y esa tendencia está muy lejos de revertirse: más de 3.200 empresas consultadas declararon tener expectativas de contratación netas para los siguientes 3 meses de -0,6%. Es el nivel más bajo desde 2013.
A esto se suma que, de acuerdo con un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) las quiebras vieron una suba del 19% desde que inició la gestión de Cambiemos y los concursos saltaron un 75% en tres años.
También se observó un avance sostenido de los procedimientos preventivos de crisis que otorga el Ministerio de Trabajo y que habilitan, por ejemplo, una reducción en las indemnizaciones en los casos de despido. Coca Cola Femsa, Fate y Avianca son algunas de las firmas que solicitaron este recurso durante febrero.
Lo que demuestra este escenario es que la etapa de reducir costos suspendiendo turnos, adelantando vacaciones a los empleados y manteniendo los puestos de trabajo mientras se atraviesa un panorama complejo, se está agotando. Ahora, cada vez más empresas están desvinculando personal y recurren a metodologías rápidas y agresivas, que suelen derivar en conflictos gremiales.

Cambio de tendencia

«Vimos planes de retiro voluntario sobre todo en los casos en los que la empresa no va a un cierre total, sino que reduce la nómina para seguir operando con algún tipo de reestructuración. En otros casos hay realmente una situación de crisis y necesita reducir para no ir a un cierre más complicado o a una situación de insolvencia. Hemos visto por igual las dos alternativas», explicó Matías Herrero, abogado de Baker & McKenzie.
El experto notó un cambio de tendencia muy importante en este sentido: «En la mayoría de los casos la propuesta tiene aceptación. Obviamente que en los últimos meses, en los que la reinserción laboral no se presenta como nada fácil, se está complicando un poco porque la gente, aunque le presenten un paquete atractivo, prefiere conservar la fuente de trabajo. Es la tendencia que venimos viendo, especialmente de mitad del año pasado para acá».
«Da la impresión de que la tendencia está cambiando y es por eso que es probable que las empresas deban mutar a otra alternativa. La que se ve últimamente es la del procedimiento preventivo de crisis», evaluó.

Indemnizaciones y conflictos

Un escenario similar percibió Marcelo Brandariz, socio de PwC Argentina a cargo de la práctica de Derecho laboral y Seguridad Social. Admitió que «en el último tiempo hemos tenido bastante movimiento con este tipo de planes», y señaló que, en su experiencia, la aceptación por parte de los empleados sigue siendo alta.
Recordó que la implementación de un esquema de este tipo no siempre obedece a una situación de crisis, sino que puede tener que ver con una reestructuración del negocio o del perfil de empleado para emprender una nueva etapa. Aunque también admitió que «claramente, hoy está más asociado a la baja de actividad».
«En general, estos planes no sustituyen la indemnización legal por despido sin causa, sino que la complementan mediante algún otro tipo de compensación o bonificación adicional, que intenta generar la adhesión de los colaboradores y evitar el conflicto. Los valores promedio adicionales a la indemnización legal son del 30%», le confirmó Brandariz.
Por eso, el socio de PwC remarca que las empresas que emprenden un programa de retiros son las que de alguna forma «piensan en la gente», y que además cuentan con la posibilidad de comunicar la iniciativa y dar plazos de inscripción lógicos a quienes pueden adherirse.

Se profundiza la recesión

«Lo que vemos es que quienes diseñan estos planes son organizaciones que anticipan que si no avanzan con los ceses optativos cuando todavía tienen determinado margen, van a terminar en un momento crítico en el que requerirán una reducción de un porcentaje alto de la nómina. Las que llegaron a ese momento es porque, en cierta forma, vinieron dilatando la decisión y se quedaron sin la posibilidad de hacer un procedimiento ordenado», aseguró.
El panorama de las desvinculaciones masivas está mucho más enraizado en el sector industrial que en otros. No es casualidad: un relevamiento que realizó la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) mostró que en ese segmento la producción lleva nueve meses a la baja.
En ese sentido, Leandro di Nardo, director de NUMAN (headhunter especializado en mandos medios y altos para la industria), también comentó que «se están produciendo casos de retiros voluntarios, pero son minoría».
«En cuanto a los procedimientos preventivos, la mayoría de las compañías optan por decretar un ‘hiring freeze’ -congelamiento momentáneo de las contrataciones- en momentos de inestabilidad económica e incertidumbre política y social», añadió.
Pero también admitió que las empresas buscan gestionar en forma preventiva situaciones conflictivas. Por ejemplo, recorriendo continuamente las instalaciones y conversando con los operadores, o realizando reuniones periódicas con delegados y directivos del sindicato, recibiendo reclamos, compartiendo tempranamente preocupaciones y el Plan de Acción de la Planta, y eventuales necesidades de reducción de personal.

Una luz al final del túnel

Para este año, las fuentes consultadas esperan que los recortes de personal continúen. «La tendencia para los meses que vienen es que va a seguir habiendo reducciones y cierres. Entonces continuarán las opciones de retiro voluntario y, en los casos en los que el empleador no pueda ofrecer un paquete realmente atractivo, estará la opción del procedimiento preventivo», opinó el abogado de Baker & McKenzie.
Por su parte, Brandaiz anticipa que en 2019 es probable que, si la situación económica no cambia para bien, continúen los ajustes: «En un contexto como el que estamos viviendo ahora, las empresas tienen la opción de los retiros sobre la mesa y lo están pensando».
«Pero me animaría a decir que son más las que van por el modelo tradicional de reestructuración», advirtió y aclaró que esto se produce tanto en firmas de capitales nacionales como en multinacionales, y en todos los sectores.
«Tiene que ver con que las compañías han estirado la toma de decisiones en ese sentido y probablemente ahora se quedaron sin margen temporal. Están apremiadas por tomar medidas», sentenció.
Pese a que en lo inmediato los procedimientos preventivos de crisis y cierre de empresas de todos los tamaños son tapa en todos los medios, algunos reclutadores ven una luz al final del camino.
«Frente los nuevos desafíos que plantea el contexto actual y la consecuente necesidad de reconvertir o impulsar determinadas líneas de negocio que permitan mantener la competitividad, continúan activados e impulsándose procesos puntuales de reclutamiento de mandos medios y altos con foco en profesionales muy especializados», indicó Di Nardo.
«Ciertamente, 2019 no será un año de crecimiento para la mayoría de las industrias, pero creemos que llegando al mes de junio se comenzarán a ver señales positivas en sectores como agroindustria, energía y todos aquellos que logren aumentar su capacidad de exportación», resumió. (Fuente: iProfesional)

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