Por Trivia Demir

El año electoral es evidente que está marcado por un desencuentro sin precedentes entre el poder central y las provincias, en este marco de república federal que aún nos contiene. No en vano son ya 17 las provincias sobre 24, que desdoblaron sus elecciones de los comicios nacionales en absoluta demostración de ir por andariveles diferentes en la construcción de sus respectivos poderes territoriales. Un dato claro de desautorización al poder central fue el escaso acompañamiento protocolar al Presidente Mauricio Macri en la apertura de sesiones 2019 del Congreso de la Nación, donde sólo estuvieron presentes cuatro gobernadores y ausentes veinte. No podría ser menor entonces la dificultad para gobernar un país absolutamente atomizado en proyectos, perspectivas e intereses. Para adentro, los propios cortocicuitos de parte del Gabinete nacional, en cuanto al modo de relacionarse con las provincias, ha quedado claro en las contradicciones que ha mostrado un ministerio del Interior dialoguista, pero con pocos resultados concretos desde los subsiguientes organismos que debían sostener los acuerdos labrados. Todo esto ha llevado a trasladar la puja política a otros poderes, como el Legislativo y ahora el Judicial.
En estos momentos, la discusión entre Nación y las provincias por el pago de deudas avaladas por la Corte Suprema tensó las relaciones con los distritos opositores por la negativa de la Casa Rosada a llegar a acuerdos. Este martes se sumó por ejemplo un nuevo capítulo, con el fracaso de la reunión entre funcionarios del gobernador de La Pampa Carlos Verna (PJ) con el ministro Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano.
En tanto, en San Luis Alberto Rodríguez Saá sigue esperando el llamado del presidente Mauricio Macri para una audiencia para determinar tiempos y forma de pago de $15.000 millones, mientras el santafesino Miguel Lifschitz tantea estrategias mientras espera la inminente resolución de los jueces supremos por un caso idéntico al puntano.
El round La Pampa vs. Nación no llegó a buen puerto, y el encuentro se terminó de forma abrupta. Los funcionarios se vieron las caras tras un fallo de finales de 2018 de la Corte Suprema que ordenó terminar con la quita del 1,9% en las remesas federales al distrito para financiar a la AFIP, y reintegrarle a las arcas locales lo ya descontado. Verna (al igual que el también peronista Rodríguez Saá) no firmó el Pacto Fiscal de noviembre de 2017 y por lo tanto no desestimó sus litigios contra el Estado central. Santa Fe puso como condición resolver la deuda que, al igual que en el caso San Luis, se originó por la detracción de fondos coparticipables entre 2006 y 2015 para financiar a la Anses y la AFIP.

Plazos alargados

De acuerdo a un comunicado del gobierno pampeano, y dentro del marco de los 120 días de plazo para ponerse de acuerdo con Nación para establecer un cronograma de pago, Garavano no aceptó el tipo de tasa para actualizar los $2.145 millones originales. “También surgieron diferencias en cuanto a la forma de pago, ya que desde el Gobierno nacional ofrecieron abonar el importe del juicio con obras viales y de aeropuertos, obras que por ser de jurisdicción nacional, deben realizar de todos modos”, dice el texto. El camino, ahora, será una nueva judicialización, tal como ocurrió con los casos santafesinos y puntanos.
En tanto, en San Luis siguen esperando el llamado de Nación para una audiencia. Tres semanas atrás la Corte estableció el monto definitivo y Rodríguez Saá espera la convocatoria para negociar. La Casa Rosada pretende estirar los plazos al máximo posible para que los pagos sean el año próximo, y no en este 2019 electoral. Sin embargo, el gobernador puntano ya dijo que es “respetuoso de los tiempos del Presidente”.
En Santa Fe, en tanto, aguardan la sentencia del máximo tribunal. Antes, había fracasado el intento de acuerdo, ya que Nación ofrecía bonos en pesos a 12 años pero sin actualización por inflación. El monto, en este caso, rondaría los $60.000 millones. Y de no haber un acuerdo posterior la provincia incluso tiene la posibilidad de embargar cuentas nacionales. Lo que sería un desenlace tremendo.

Basta de alimentar la superestructura

El tema es que las provincias están alteradas en su gran mayoría por el crudo sometimiento de intereses a favor de la Nación, que significa ni más ni menos que la postergación territorial propia. La histórica dilación de la discusión por una nueva Ley de Coparticipación, fundamentada en la grave situación de las arcas nacionales, no resiste ningún análisis. Sobre todo en tiempos donde algunos estados provinciales son los que traccionan de los ingresos de todo el país.
Según un informe del INDEC publicado esta semana, en 2018 solo 5 provincias generaron más del 78% de las exportaciones. Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Chubut y Santa Cruz generaron casi 4 de cada 5 dólares genuinos que entraron al país. Además, gracias a Vaca Muerta, Neuquén fue la que mayor dinamismo mostró.
Así las cosas, el 69,1% de las exportaciones totales del país fue generado por las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, según informó este miércoles el organismo. Si se les suman las ventas al extranjero de Chubut y Santa Cruz resulta que el 78,2% de las exportaciones nacionales fueron generadas por solo cinco provincias en el año 2018 de acuerdo al informe anual de “Origen provincial de las exportaciones”.
De esta manera, el resto del país logró acumular poco más 1 dólar de cada 5 dólares que ingresaron al país por comercio exterior.
Del total exportado, la mayoría fueron manufacturas, primero de origen agropecuario (MOA) por 22.885 millones de dólares, el 37,2% del total, y segundo las de origen industrial (MOI) por 20.492 millones de dólares, es decir el 33,3% del total. Pese a que 2018 fue un mal año para la industria, la corrección cambiaria le permitió al subrubro crecer 9,2% respecto de 2017.
En tanto las exportaciones de materias primas cayó 5,5% interanual hasta los 13.992 millones de dólares (22,7%). Mientras que, en el otro extremo, las ventas de energía y combustibles al resto del mundo se incrementaron 69,1% hasta los 4.190 millones de dólares.
La región que más aportó fue la región Pampeana, que reunió el 72,2% de los 61.559 millones de dólares generados por ventas al extranjero. En tanto la que más dinamismo mostró fue la Patagonia, que aportó el 10,2% del total de las exportaciones, cuando un año atrás aportaba un cuarto menos. En efecto, gracias al rápido crecimiento de Vaca Muerta en la provincia de Neuquén, la región logró exportar un 28,8% más que en 2017.

Chubut creció un 43,1 por ciento

En cuanto a la perfomance de Chubut, surge que exportó 3.141 millones de dólares en 2018, con un crecimiento de 43,1% respecto del año anterior. Este incremento fue el resultado de la suba observada en petróleo crudo (cuyos despachos aumentaron 159,8%), y aluminio (16,0%). Asimismo, pescados y mariscos sin elaborar (representaron el 26,0% de las exportaciones provinciales) crecieron 5,6%. Los principales destinos fueron: NAFTA, China y la Unión Europea.

El resto de los territorios

El Noreste también logró incrementar sus ventas al exterior un 12,7% hasta llegar a representar el 1,9% del volumen de las exportaciones nacionales. El resto de las regiones mostraron un retroceso: Cuyo perdió 0,5% principalmente por la menor salida de la producción de Salta, lo que fue parcialmente cubierto con una mejora de las exportaciones mendocinas. La menor salida de metales y piedras preciosas fue clave para el resultado regional.
Por su parte, el noreste redujo 2,5% sus de aportes al comercio exterior (6,5% del total nacional) debido al fuerte retroceso del 22,8% de las exportaciones catamarqueñas debido a la caída de las ventas de mineral de cobre y sus concentrados.
Con estos números, está claro que los gobernadores defiendan sus posiciones y exijan un diálogo mucho más equilibrado con la Nación, al mismo tiempo que una manera más aceitada de funcionar en términos económico-financieros y en cuanto a políticas de estado, algo que debería contemplar una verdadera gestión federal con proyección reeleccionista. Lo dijo el propio Gobernador Mariano Arcioni en su discurso de apertura de sesiones ordinarias, palabras más menos: ´del Plan Patagonia quedaron solo enunciados, como de tantos otros…´ Todo lo que fue pasando en las provincias del sur y en sus actividades productivas, ha sido por propio esfuerzo provinciales o privado. Y cuatro años es un tiempo más que suficiente como para mostrar lineamientos de políticas de desarrollo a futuro, diferenciales a la herencia a la que se responsabiliza del presente. Por ahora, eso en Patagonia (a excepción del entusiasmo por Vaca Muerta) y particularmente en Chubut, aún no ha sucedido. Habrá que ver…

Fuentes: AF, Télam, NA, LPO, INDEC, propias