La tasa de desempleo en todo el país se ubicó en el 9,1% durante el cuarto trimestre de 2018, mientras que la medición del INDEC arrojó para el aglomerado Rawson-Trelew un 9,7%, ubicándose entre las ciudades del país con mayor índice de desocupación. El organismo confirmó que 1.750.000 personas no tienen trabajo en la Argentina. Como contraste, Comodoro Rivadavia es la segunda ciudad con mejores indicadores en su mercado laboral, ya que la tasa fue de solo 2,9%.
El informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos emitido ayer refleja un incremento respecto del cuarto trimestre de 2017, cuando había arrojado una tasa del 7,6%. Las cifras oficiales sorprendieron a los analistas, ya que la mayor parte de las proyecciones de consultoras privadas situaban el indicador por encima del 10%.
De todos modos, las cifras son impactantes de por sí: los desocupados totalizan en todo el país alrededor de 1,8 millón de personas, que sumados a otro millón y medio de subocupados, totalizan casi 2,7 millones, a los que se agregan otros 2,2 millones de ocupados demandantes de empleo: casi 5 millones de personas con problemas laborales, en un mercado que abarca a 12,9 millones de personas como integrantes de la Población Económicamente Activa.

Reflejo de la crisis

En la medición por regiones, Rawson-Trelew se ubica como la ciudad con mayor índice de desempleo de la Patagonia y la cuarta con desempleo más alto a nivel país. Con una tasa del 9,7%, esto equivale a unas 6.000 personas desocupadas netas, sumados a otros 5.000 subocupados y 10.000 ocupados demandantes de mayor trabajo: es decir, 21.000 personas con problemas laborales, en un conglomerado que nuclea alrededor de 139.000 habitantes.
La tasa de desempleo en el valle y capital provincial es superada sólo por cinco aglomerados: Gran Rosario y Mar del Plata, que comparten el primer lugar con 12,8%. Le siguen Partidos de Gran Buenos Aires, con 11,4%; San Nicolás-Villa Constitución, con 11,3%; Santa Rosa Toay, 10,1%.

Comodoro, mejor

En el extremo contrario se ubica Comodoro Rivadavia-Rada Tilly, ya que presenta sólo 2,9% de tasa de desocupación pura, es decir 3.000 personas, manteniéndose en guarismos similares a las últimas mediciones. Sin embargo, sigue con un alto nivel de ocupados demandantes, con 8,8% (8.000 personas) y 1,5% de subocupados, totalizando alrededor de 12 personas con problemas de empleo.
A su vez, Comodoro se ubica con el segundo menor índice, superada solamente por Gran Resistencia (1,6%) y Gran San Luis (2,8%).

La construcción y el comercio

Al observar a qué sectores laborales pertenece la población desocupada, surge que la mayor rama con desempleo es la Construcción, con el 21%; le sigue el Comercio, con 19,4%; el Servicio doméstico, con el 15,2% y la Industria manufacturera, con el 10,6% del total de quienes están desempleados en todo el país. También se destaca la imprecisa calificación “Resto de las ramas”, donde se incluye un gran número de actividades, entre las que se incluyen Primarias (petróleo, pesca y minería), hotelería y restaurantes, transporte, servicios financieros, administración pública, entre otros. Ese gran cúmulo alcanza un 32,8% del total de quienes se encuentran sin trabajo.

El mercado expulsa trabajadores

En el último año se perdieron 200.000 puestos de trabajo en el sector formal, lo que incluye a monotributistas, empleados públicos, asalariados y personal doméstico. Se trata de la primera caída desde 2012, cuando se inició la serie estadística de empleo privado que aglutina a todos estos segmentos. La anterior etapa de destrucción laboral de empleos registrados fue en 2016, pero resultó solapada por el crecimiento de monotributistas a partir de la incorporación de la asignación familiar a esos beneficios, lo que generó una inscripción masiva a ese esquema. La situación no avizora un cambio en la tendencia. La encuesta oficial del Ministerio de Producción y Trabajo da cuenta de que el 58 por ciento del empresariado anticipa una reducción de sus plantillas laborales este cuatrimestre.

Secuelas del ajuste

La desocupación urbana alcanzó en el último trimestre de 2018 al 9,1 por ciento de la población económicamente activa, lo cual representa un aumento de casi dos puntos con respecto al 7,2 por ciento registrado por el Indec en el mismo período del año anterior. Esto significa que un millón 185 mil personas se encuentran desempleadas y en busca de trabajo, de un total de casi 13 millones que representan la población activa en núcleos urbanos de todo el país. El aumento de la tasa de desempleo representaría que, a lo largo de 2018, se sumaron unas 260 mil personas al ejército de desocupados. Si se proyecta al total de la población laboral, la cantidad de desempleados sería del orden de los 400 mil.
La proporción de ocupados demandantes de empleo llegó en el cuarto trimestre de 2018 al 17,3 por ciento, lo cual representa un salto importante con respecto a un año atrás, cuando medía 14,7 por ciento. Esta cifra refleja los subocupados que buscan otro empleo sin conseguirlo, o bien ocupados plenos en busca de sumar otro trabajo o reemplazar el que tienen, presumiblemente por insuficiencia de ingresos.

El desempleo y los jóvenes

En el período informado por el Indec, también aumentó la tasa de subocupados con respecto a la de un año atrás. La proporción de trabajadores que, si bien tienen empleo, no llegan a cubrir una jornada completa, representa el 12 por ciento de la población activa, cuando a fines de 2017 representaba el 10,2 por ciento. De acuerdo a las cifras del Indec, los subocupados sumaban un millón 557 mil personas a fines de 2018, unos 260 mil más que en el cuarto trimestre del año anterior.
Por sexo y edad, la franja de población con mayores problemas de desempleo son los jóvenes de hasta 29 años. Entre las mujeres de esa edad, el desempleo llega al 21,4 por ciento. Entre los varones, la tasa es del 15,4 por ciento. En el primer caso, el aumento en relación al año anterior es de 2,6 puntos (era de 18,8 por ciento a fines de 2017). El desempleo joven de los varones creció en un año cuatro puntos, a partir del 11,4 por ciento en la medición del último cuarto de 2017.

Cae el consumo y se desploma la inversión

El producto interno bruto (PIB) de la Argentina se redujo 2,5% en 2018, con el consumo privado anotando un descenso del 2,4% y la inversión marcando un rojo del 5,8%, mientras que el desempleo subió al 9,1%.
En el cuarto trimestre el PIB registró una caída de 6,2% con relación al mismo período del año anterior, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Hay que remontarse al 2009 para encontrar una caída mayor.
A lo largo del año pasado el consumo cayó 2,4% y la inversión –denominada formación bruta de capital fijo- mostró una contracción del 5,8%. A su vez, por el fuerte ajuste fiscal impulsado por el Gobierno, el “consumo público” de bienes y servicios bajó 3,3% a lo largo de 2018.
En todo el año pasado la tasa de desocupación saltó 1,9 puntos porcentuales y alcanzó al 9,1% de la población económicamente activa. Estos datos significan que hay 1.181.043 argentinos sin empleo en una población integrada por 12.978.501 personas en condiciones de desempeñarse laboralmente.
Así, a lo largo de todo el año pasado unas 258.219 personas se sumaron a la condición de desocupadas en todo el país.
Hay un dato que es escalofriante: el 54% de los desempleados de la Argentina vive actualmente en el Conurbano bonaerense, zona a la que llegan todos los días miles de personas de otras provincias buscando un empleo y se radican en condiciones no siempre dignas.

Gobierno de Chubut