La cotización del dólar sigue manifestando inestabilidad constante en el país, situación provocada en gran medida por la proximidad a las elecciones nacionales y a la incertidumbre que existe por los lineamientos políticos y económicos sobre los que se trabajará en Argentina a partir de fines del corriente año.
Mientras todavía no se ha trasladado íntegramente a los precios la devaluación del año pasado, la divisa estadounidense parece estar a punto de comenzar una nueva escalada. De esta manera, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) tuvo que detener su política de hacer descender lentamente la elevadísima tasa de interés, heredada del segundo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y del cambio en la política monetaria nacional, que tuvo como principal objetivo el intento de recomponer la capacidad de valorización del ahorro en pesos.
En este mismo sentido, frente a los ingresos de los hogares que van quedando sistemáticamente por debajo de la inflación y de la escalada del dólar, se profundiza la recesión por la caída de la demanda interna y de las ventas de las empresas en el mercado doméstico. Con esto, el modelo económico y la volatilidad macroeconómica se convierten en el fundamento principal de la caída del salario y de su poder adquisitivo.
Según un informe realizado por la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), teniendo en cuenta el salario mínimo vital y móvil (SMVM), los asalariados argentinos están sufriendo una caída en su poder de compra inédita en los últimos años. En especial en la comparación con los demás países de América Latina, teniendo en cuenta que los haberes, medidos en dólares, hace tres años se ubicaban primeros en la región y actualmente descendieron a la sexta posición. En menos de un lustro el salario mínimo en dólares cayó casi un 50 por ciento.
Además, la tendencia macroeconómica actual no hace pensar que los asalariados tengan una recomposición en sus ingresos sustancial, sino todo lo contrario, ya que el panorama general es que dicha tendencia del último año continúe y hasta podría profundizarse.

Salario mínimo, vital y móvil

El SMVM es una de las instituciones más antiguas del mercado laboral, más del 90% de los países tiene legislación sobre este tema, y se define, según la Ley de Contrato de Trabajo, como “la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”.
Además, este haber mínimo tiene rango constitucional ya que lo consagra el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. En el caso de los trabajadores registrados que negocian condiciones a través de convenios colectivos de trabajo, los acuerdos salariales suelen superar el SMVM vigente, con lo cual a lo sumo les sirve como un parámetro más de comparación en las negociaciones colectivas.

Salarios de la región

Con el proceso de aceleración devaluatorio que sufrió la Argentina en el último año que superó el 100%, es decir, el salto devaluatorio más alto desde la asunción de la nueva administración luego de la liberalización del tipo de cambio, en algunos sectores de la prensa económica y algunos analistas salieron a deslizar que la devaluación estaba asociada no tanto a factores internos sino al cambio de política monetaria llevada a cabo en Estados Unidos que implicaba una apreciación a nivel mundial del dólar tras la suba de las tasas de interés de los bonos del Tesoro Norteamericano y de la Reserva Federal (FED).
Los bonos del Tesoro de los Estados Unidos llegaron al 3% en abril del año pasado y se mantuvieron hasta noviembre para luego descender hasta ubicarse en el 2,6% en marzo de este año. Por su parte, la FED desde diciembre de 2015 que viene aumentando poco a poco su tasa de referencia luego de mantenerla en niveles históricamente bajos (0,25%) tras la crisis financiera internacional del 2008. En diciembre pasado fue la última suba de 0,25% que ubicó la tasa en el 2,5% por primera vez en una década.
Por lo pronto, la presión del ejecutivo norteamericano a la FED parece haber relajado el movimiento alcista en las tasas de intereses. Concretamente la FED había anunciado que reducía de tres a dos las alzas previstas de la tasa para 2019. No obstante, algunos analistas sugieren que podría ocurrir que no haya aumento alguno de la tasa este año, lo cual frenaría el escenario de contracción monetaria mundial que produce que los activos mundiales se replieguen hacia el dólar, lo que se conoce como Fly to quality.
Al respecto, vale recordar que la crisis financiera mundial del 2008 se gestó a través de una burbuja inmobiliaria, pero terminó eclosionando por el aumento del interés de los créditos hipotecarios luego de un encarecimiento de las tasas de la FED. De todas formas, el cambio de rumbo de la política monetaria y de tasas en Estados Unidos ha llevado a una apreciación del dólar y a presiones sobre las monedas del resto de los países. Es así que los países de la región sufrieron alzas en sus tipos de cambio en marzo en términos interanuales como Brasil (+16,5%), Uruguay (+15,7%), Colombia (+10,9%), Paraguay (+9,4%), Chile (+9,3%), México (+4,6%) o Perú (+1,8%).
Sin embargo, en el mismo período Argentina devaluó un 100,7%. La magnitud del alza no puede ser atribuida únicamente a la política monetaria norteamericana, sino que involucra factores internos. El país con la tasa de devaluación más alta es Venezuela que atraviesa una fuerte crisis económica, social y política que puede tener graves consecuencias para la región y que podría desembocar en una penosa intervención norteamericana, la cual tomando el precio del dólar paralelo alcanza el 165.000% interanual.

Sueldos en Chubut

En este contexto en el que aumento de los precios en el país no frena, los trabajadores argentinos, a través de sus representantes gremiales, intentan llegar a acuerdos paritarios para que la inflación no se sienta con tanta contundencia en los bolsillos de los empleados y la pérdida de poder adquisitivo no vuelva a ser una constante como lo fue en 2018, donde los asalariados sufrieron un descenso del salario real de entre el 10 y el 12%. Para este año, desde el Gobierno Nacional habían previsto una recuperación de dicho poder adquisitivo, proponiéndose que el mismo iba a cerrar 2019 con un incremento del 2%, aunque la incesante inflación parece que no permitirá que se cumplan los deseos del presidente Mauricio Macri.
De hecho, semanas atrás varias entidades privadas anunciaron que los precios en 2019 podrían llegar a sufrir un incremento que supere el 35%, mientras que en los dos primeros meses del año la inflación acumulada ya rompió el techo del 7%. De esta manera, teniendo en cuenta que casi ningún gremio logró cerrar paritarias por encima de estas cifras, se podría especular con que el salario real se mantendrá en 2019 o volverá a manifestar un retroceso, como lo hizo el año pasado.
No obstante, uno de los sectores que sí logró cerrar un aumento salarial similar a los números en los que podría cerrar la inflación del corriente año es el de la Administración Pública Central de Chubut. Puntualmente, los trabajadores de la ex Ley 1987 cerraron en los últimos días una paritaria del 38% en términos nominales, aunque como la misma se desarrollará en tres tramos la suba salarial acumulada llegará al 43%.
Puntualmente, el aumento para el sector de empleados públicos más numeroso de la Provincia estará dividido en tres partes: en marzo, un 15%; en mayo, un 11%; y en junio, un 12%. Además, se acordó también un aumento en el adicional del ítem de antigüedad, lo que generará una variación positiva sustancial en las jubilaciones del sector. Hasta el momento, cada trabajador de dicha área cobraba 480 pesos por cada año de antigüedad, mientras que luego de lo acordado en la víspera la cifra ascenderá a 920 pesos en marzo y en junio se irá a unos 1.127 pesos.

Gobierno de Chubut