Por Trivia Demir

Las elecciones de las provincias realizadas hasta ahora confirman que el país ya no tiene mayorías dominantes y ese fenómeno facilita la reelección de los oficialismos locales. De hecho, el domingo pasado, ni Mauricio Macri ni Cristina Kirchner lograron trasladar a sus candidatos su peso político nacional y quedaron lejísimos de festejar algún triunfo en Chubut y Río Negro. Antes había pasado en Neuquén. Esta mirada la desarrolló ampliamente esta semana el consultor Ricardo Rouvier, que relativizó el golpe a la ex presidenta por sus derrotas provinciales en lo que va del año electoral.
Lo cierto es que se podría decir en favor de la exmandataria que oficialmente no está lanzada, sin embargo no se puede decir lo mismo del Presidente que sigue soñando con la reelección basado en un puñado de provincias centrales dándole aún más la espalda al federalismo declamado. Un dato que la Patagonia no perdona y lo viene demostrando en los comicios ya jugados. En todos estos casos, si algo quedó en evidencia es el escuálido rol que le tocó a los referentes de Cambiemos. Con el agravante que a medida que pasan los meses, más se acentúan los resultados negativos. En Chubut por ejemplo, pese a que sus referentes eran en su mayoría radicales, evidenciaron un retroceso notable en los guarismos y eso fue mayoritariamente por la poca confianza que genera un sello partido por una interna evidente entre PRO y UCR, y las medidas nacionales que definitivamente juegan en contra de cualquier proclama.

Menna perdió 50 mil votos

Para dar una idea ´proyectiva´ de lo que fue y lo que es, basta analizar que en 2017 para las PASO legislativas que lo consagraron diputado nacional, el candidato por Cambiemos en Chubut, Gustavo Menna había logrado 76 mil votos, apenas 4 mil por debajo de Mariano Arcioni (CHuSoTo). Eso fue en el mes de agosto de 2017, y no sólo eso, sino que en las generales de octubre sumó casi 20 mil voluntades más y quedó en 95 mil votos. Sin embargo dos años después, promovido en estas PASO de 2019 como candidato a Gobernador, Menna apenas sumó 42 mil votos, o sea nada menos que 53 mil votos menos que hace exactamente dieciséis meses atrás. Un escurrimiento que podría expresarse figuradamente para dimensionar, como la pérdida de 100 amigos o simpatías políticas por día.
En este marco si bien la incidencia del sello se podía decir que resulta irremontable, también requerirá de un análisis exhaustivo de las propuestas y perfiles de los candidatos que definitivamente hasta ahora no entusiasmaron demasiado.

¿El fin de la alianza?

La situación de Cambia Chubut no podría ser peor cuando atados a un sello ya jugadas las PASO, deberán sostener la parada hasta junio con un perspectiva demoledora en términos de resultados y con absoluta incertidumbre sobre la continuidad de una sociedad que ya venía crujiendo desde hace rato.
Esta semana, referentes radicales como Federico Storani y Raúl Alfonsín (h) consideraron que disminuyen las chances de Mauricio Macri de ser reelecto ante el deterioro de su figura, y vaticinaron un final para la alianza que se construyó en el 2015
La tensión entre el radicalismo y el PRO en Cambiemos ha sido más que retratada en los medios de comunicación. Macri con su figura desgastada pasó del destrato al ruego con los dirigentes radicales para evitar más fugas y sostener su armado de cara a las elecciones de este año. Sin embargo, nada impide que algunos boina blanca más críticos con la actual gestión prevean el final de Cambiemos.
Hay dos casos que han sido mencionados en reiteradas oportunidades, como es el del vicepresidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, Federico Storani y del ex diputado Ricardo Alfonsín, quienes tienen una postura crítica con la actual gestión y pretenden que el radicalismo ocupe otro lugar de cara al futuro.
En este marco prevén el final de Cambiemos. Storani consideró que «el deterioro de la figura de Mauricio Macri es muy fuerte» y que eso «disminuyen sus chances de ser reelecto». Además remarcó el «clima de decepción» que vive su partido. Por su parte, Alfonsín, manifestó que en caso de que la alianza gobernante pierda las próximas elecciones, Cambiemos «no seguiría».
«Si perdieran las elecciones yo creo que sería la oportunidad para que el partido diga ‘bueno, muy bien, ya ganó otro partido, ahora podemos empezar a discutir si hacia adelante podemos reunirnos con fuerzas'», lanzó el hijo del ex presidente Raúl Alfonsín en conversación con Radio Millenium.
Los referentes de este grupo “rupturista” de la UCR es crítico de la gestión presidencial y partidarios de un cambio drástico en la estrategia electoral del partido. Se inclinan por un acuerdo electoral con el economista Roberto Lavagna, con el socialismo y con GEN, de Margarita Stolbizer, con el propósito de reeditar, con un sector del peronismo, una alianza progresista contraria al modelo económico y político. Las voces más estentóreas de este sector son Ricardo Alfonsín, Jorge Sappia, Juan Manuel Casellay, en menor medida, Federico Storani. Además de cuestionar la gestión del Gobierno, son críticos también de la conducción del partido por considerar que ha sido demasiado laxo y permisivo con el Gobierno y con el macrismo en los primeros tres años de gestión.
«Cambiemos no es una coalición de gobierno, nunca lo fue», repite Alfonsín, convencido de que su partido pudo haber evitado decisiones equivocadas del Gobierno y no lo hizo porque «se calló la boca».
Alfonsín fue el primer impulsor de que el radicalismo presentara un candidato propio en las primarias de agosto e impulsó para esa carrera a Martín Lousteau. «Le hubiéramos ganado la interna a Macri», se lamentó cuando el partido desestimó esa posibilidad.
Alfonsín, junto a Casella y Sappia, de hecho ya se reunieron el mes pasado con Lavagna en las oficinas que el economista tiene en el centro porteño. Conversaron sobre políticas para superar la crisis económica y la recesión, pero no pudieron avanzar en la posibilidad de articular un frente común. Hasta que el partido no defina su estrategia en la Convención Nacional.

Paños fríos

En la cúpula del partido insisten en que este sector representa una porción mínima del radicalismo; así se lo aseguró Cornejo a Macri hace diez días, cuando minimizó la posibilidad de una fuga de radicales a las filas de Lavagna. Sin embargo, la postura de este grupo de radicales díscolos no deja de ser funcional a la estrategia de negociación de Cornejo y sus adláteres frente al Gobierno. La amenaza tácita de una ruptura del partido y la consecuente fisura en Cambiemos, no hará otra cosa que perjudicar las oportunidades electorales del Presidente. Con esta advertencia, la conducción del partido apuesta a doblegar la intransigencia del Gobierno para que rectifique el rumbo económico.

Desparramo en la Provincia

El problema para los radicales de Chubut es que mientras este resquebrajamiento avanza con la lentitud de las negociaciones paralelas a nivel nacional, en territorio la campaña adelantada los deja montados a una alianza de la que dudan y con internas marcadísimas en su propio partido.
Y si esto no ayuda a Cambia Chubut para nada que deberá remarla en el marco de esos ruidos intestinales en plena general, ni hablar la posible alianza que se avecina, que podía ser incluso con los referentes nacionales de su principal contrincante en Chubut, que es Mariano Arcioni.
De hecho, de cara al armado para las elecciones de octubre a nivel nacional, Storani señaló que le «resulta atractiva la propuesta» del economista Roberto Lavagna, posible candidato a presidente, ya que «plantea una unidad nacional y superar la polarización» y reconoció que le «gusta mucho» Martín Lousteau, uno de los radicales que pide una interna presidencial dentro de Cambiemos.
¿Podría el radicalismo jugar con Alternativa Federal y quedar hermanado incluso con Chubut al Frente? Aunque parezca una verdadera locura, en política todo puede ser. Si eso sucede, el gran perdedor de esa impensable alianza sería el Frente Patriótico. Habrá que ver…

Fuentes: LN, M, NA, Exhaustiva, propias