En los tribunales de la ciudad de Puerto Madryn, hoy miércoles 17 de abril, comenzará el juicio oral y público contra Bruno Zunino, de 32 años, acusado de “lesiones leves agravadas por una relación de pareja preexistente en el marco de la ley de violencia de género” contra su pareja.
El debate comenzará a las 8:30 horas y será presidido por el juez Jorge Novarino, oriundo de Sarmiento, ya que los jueces locales se excusaron de intervenir en el juicio debido a la relación con el imputado, quien era integrante de la Oficina Judicial.

La declaración de la víctima

La denuncia la realizó la joven, luego de ser víctima de numerosas situaciones de violencia: “Mantuve una relación de un año y medio. Al principio de la relación todo era normal. Era algo celoso, pero lo deje pasar. Aunque con el tiempo fue un problema porque comencé a ver que se violentaba con facilidad, pocas veces podíamos dialogar sin llegar a la pelea. Todo era un problema: desde salir con mis amigas a quedarme sin batería”, afirmó la mujer.
“Puntualmente –continuó con su relato- en octubre del 2015 viaja a verme y es ahí la primera vez que se pone como loco por una estupidez. Comenzó a tirarme todos mis cosméticos, rompió el esmalte contra la pared, dio vuelta el colchón, manchó las cortinas de la habitación y la ropa. Después de que pasó todo, a las 3 de la mañana me mandó a comprar quita esmalte. Pasó como un mes y algo más para volver a vernos. Yo empecé terapia”, expresó.
Las agresiones continuaron: “Comenzó a ponerse cada vez más agresivo. En Semana Santa de 2016, por una discusión termina tomándome del cuello, dejándome sin aire. Al día siguiente decía que no recordaba nada, pero me dejo todo el cuello marcado. Tenía que usar ropa que me tapara para que nadie se diera cuenta que tenía marcas. Recuerdo que ese día tomé mi ropa y la metí en el bolso. Pero terminamos juntos otra vez”, agregó.
“En otro viaje, vino a verme a Buenos Aires y fuimos a pasear al Tigre. Comenzó a discutir y como yo me bloqueaba, no le contestaba y al llegar al departamento me tomó con las cintas del buzo que llevaba puesto y me ahorcó con las cintas dejándome marcas nuevamente. Esto continuo así, siempre discutíamos y se tornaba violento, me decía que si hacia la denuncia no me iban a dar bola, porque supuestamente había hablado con Valeria, creo su jefa, y que no me iban a dar bola”, expresó la víctima y continuó: “Él se burlaba de las manifestaciones de ‘Ni Una Menos’, me decía: ‘se ve que esto de las manifestaciones te pone sensible’. Yo no sé qué me pasaba, pero me preocupaba por darle explicaciones de todo y me aleje de mis amigos”.
Finalmente, la joven realizó la denuncia tras una violenta agresión. “Este fin de semana me escribí con una amiga y me leyó los mensajes. Se puso loco y me agarró de los pelos tan fuerte y tan violentamente que perdí la sensibilidad de tanto dolor. Me enroscaba el pelo, me lo sujetaba y me golpeaba. Tengo los brazos marcados por la fuerza que generó al agarrarme. Me arrancó la ropa y me dejó desnuda en el auto. Me vestí como pude y me escapé. Él me siguió, me intercepta y me dice: ‘Vení para acá, no hagas cagadas’. Seguí caminando, llamé a mi amiga y me fui a su casa. Me quedé con ella hasta que vino mi papa y ya me quedé con ellos”, afirmó.

La causa

La mujer realizó la denuncia en la Comisaría de la Mujer y se inició una causa judicial. La acusación está a cargo de la funcionaria de fiscalía María Eugenia Vottero Aliberti mientras que Zunino es patrocinado por el abogado particular Fabián Gabalachis.
El juicio comenzará a la mañana y se prevé que dure una semana hasta que se dicte el veredicto de culpabilidad o inocencia.
Zunino, quien trabajaba en la Oficina Judicial, fue exonerado del Poder Judicial tras un sumario administrativo realizado por el Superior Tribunal de Justicia.

Relato del terror

La joven era obligada a mentir sobre las marcas que tenía producto de los golpes. “Mentí diciendo que me había caído del cuatri, me hacía quedarme en su casa sin salir, me tenía que poner remeras de el para cubrir las marcas, me ha acompañado a comprar ropa manga larga para tapar las marcas”.
También tenía que ocultar las marcas con maquillaje. “Él mismo me compró el maquillaje y una crema para circular más rápido la sangre, Heparinasa, eso con la finalidad de que el tiempo de marcas sea menor”.
Los episodios de violencia se daban en cualquier lugar. “Fueron en Buenos Aires, en mi departamento, en Madryn, en su casa, en su auto. No puedo precisar cuántas veces porque fueron muchas veces, me ha tirado el líquido de una botella sobre mi cabeza, me ha empujado a la calle, exponiéndome siempre”.

Municipalidad de Puerto Madryn