Este martes, en la ciudad de Comodoro Rivadavia y por unanimidad, los jueces integrantes del tribunal declararon penalmente responsable a Héctor Rubén Gallardo como autor del delito de “homicidio doblemente agravado, por el vínculo y por mediar violencia de género”, en tanto que por mayoría absolvieron a Magali Campos, madre del condenado.
El próximo lunes 22 de abril se realizará la audiencia de cesura, o imposición de pena, para Gallardo.
El tribunal de debate estuvo compuesto por los jueces penales Miguel Caviglia, Jorge Odorisio y fue presidido por Mariano Nicosia; por el Ministerio Público Fiscal se hizo presente Cecilia Codina, fiscal general; en tanto que la defensa de Gallardo fue ejercida por Viviana Barillari y la de campos por Lucía Pettinari, defensoras públicas.

Fallo unánime

Los jueces en sus fundamentos consideraron que no había modo de sostener la teoría del acusado Gallardo y su defensa que Vivar se suicidó; “no se suicidó sino que fue matada, alguien la asfixió hasta morir”, señalaron. Reconociendo que así lo establece toda la prueba traída al debate por la fiscal.
También destacaron que los testigos que compartieron con ellos esa noche comentaron que hubo entre ellos una discusión banal por la fecha de cumpleaños de Gallardo y hubo una discusión de tanta intensidad que decidieron retirarse del lugar. Frente a esto, Gallardo afirmó que los llevó a su casa y cuando volvió encontró a Vivar colgada de una sábana. A lo que aseguraron que Gallardo miente, que nunca Vivar estuvo colgada de una sábana, que la prueba científica estableció que esto es falso.
La escena del crimen estaba montada sostuvieron los jueces, la víctima presentaba cortes en sus brazos que no tienen el mismo sentido es decir fueron provocados por una tercera persona y después, o inmediatamente después de su muerte, no en vida.
De los estudios anatomo-patológicos de la hendidura en el cuello de la víctima, se estableció que ya estaba muerta cuando un tercero efectuó esa presión, el cuerpo no estuvo nunca colgado. Concluyendo que gallardo fue el autor del hecho y que montó una escena de suicidio. Declarándolo penalmente responsable por el delito de “homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género”.
Por otra parte, los jueces destacaron en su fallo que pocas veces como en este caso se vio tan clara la violencia de género, los hijos de la pareja fueron separados de sus padres por el Juzgado de Familia por las escenas brutales de violencia que vivían del padre hacia su madre. La cosificaba y llegó a tatuarle su nombre e iniciales en gran parte de su cuerpo. Estos tatuajes eran hechos por el propio imputado para demostrarle a ella que era de su propiedad. Marcaba como ganado a su mujer. Ejercía violencia física, económica, emocional y psicológica sobre la víctima, Vivar.
Asimismo, por la mayoría de los jueces Nicosia y Caviglia resolvieron absolver a Campos por los hechos que se le imputaban como partícipe necesaria, o secundaria, en el femicidio. Decretando el cese de su prisión preventiva que venía cumpliendo en el caso desde el control de detención.
Por último, el próximo lunes 22 de abril, a las 8 horas se llevará a cabo la audiencia de cesura o imposición de pena para Héctor Rubén Gallardo.

El femicidio

El hecho juzgado ocurrió el día 24 de enero de 2016, entre las 4 y las 4:30 horas aproximadamente, en el interior del domicilio sito en Saavedra 1490 del barrio Pietrobelli de esta ciudad, cuando Héctor Rubén Gallardo estranguló a Valeria Soledad Vivar presionando el cuello de la misma con su antebrazo –estrangulación antebraquial-, ello en presencia de Lilian Magalí Campos –progenitora de Gallardo-, quien no impidió que su hijo llevara a cabo el homicidio ni ayudó a la víctima.
Inmediatamente de ocurrida la muerte de Vivar, Gallardo procedió, a los fines de ocultar el hecho delictivo, a realizarle un total de 23 cortes en ambas muñecas a Valeria Vivar, y a continuación junto con Campos, colgar una sábana desde las vigas del techo del lavadero de la vivienda y colocar un trozo de sábana al lado del cuerpo simulando que era el trozo con el cual se anudó el cuello de Vivar, y asimismo procedieron a imprimir una marca en el cuello de la víctima simulando la marca de ahorcadura.