La Cámara de Casación Penal Federal ratificó el fallo del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia que condenó a Omar Segundo a la pena de 9 años de prisión por el delito de almacenamiento de estupefacientes. Es por la causa de los 100 kilos de cocaína hallados en la pesquera Poseidón que intentaban traficar hacia España en 2013. El empresario madrynense se encontraría a un paso de quedar detenido al agotarse las diferentes instancias de apelación. El único recurso de la defensa sería recurrir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, aunque un fallo ratificado por todas las instancias federales haría improbable que el máximo tribunal modifique la sentencia condenatoria.
Además de Héctor Omar Segundo, se encuentran condenados el bróker de pescado Nicolás Seoane, el español Alfredo Aranda Barberá, y un taxista marplatense que participó de la organización y el traslado de la droga desde Mar del Plata hasta la planta pesquera en Puerto Madryn.

Dudas que flotan

Cabe recordar que Héctor Omar “Cura” Segundo, en octubre de 2017, fue condenado a 9 años de prisión por almacenamiento de estupefacientes. La misma condena recibió el español Alfredo Aranda Barberá, aunque se le atribuyó el delito de transporte de estupefacientes en calidad de autor; y el broker Nicolás Seoane como partícipe necesario de transporte.
En la misma causa el taxista marplatense Juan Eduardo Burgos, fue condenado a 4 años de prisión como partícipe secundario de transporte de droga. El hallazgo de la cocaína en cajas de langostino de la pesquera cuyo dueño era Segundo, se produjo el 10 de junio de 2013. Primero trascendió que eran 1.000 kilos de drogas, pero con el transcurrir de las horas terminó siendo de 100 kilos; sospechas y dudas que nunca se esclarecieron.
Otro dato extremadamente llamativo fue que ante la magnitud del hallazgo, no se apersonaron en el lugar ni el Juez Federal de Rawson, ni el fiscal que intervenía en la causa. Uno de los comisarios a cargo de aquel procedimiento era el comisario Fabián Millatruz, quien justamente ayer fue echado de la Alcaidía de Comodoro por irregularidades.

Langostinos duros

Con todo, la novedad conocida ayer y que representa un duro revés para la defensa de los condenados porque los ubica a un paso de ir a la cárcel a cumplir el fallo impuesto, y ahora ratificado en dos instancias.
La Cámara Federal de Casación Penal rechazó por mayoría los recursos de casación interpuestos por las defensas de Héctor Omar Segundo, Juan Eduardo Burgos y Nicolás Seoane, condenados en 2017 por el intento de traficar –en el año 2013- más de 110 kilos de cocaína disimuladas en cajas de langostinos, que estaban en una cámara de frío de la empresa Poseidón, propiedad de Segundo.

Recurso denegado

Con la firma de los tres integrantes de la Sala Tercera de la Cámara Federal de Casación Penal, Liliana E. Catucci, Eduardo R. Riggi y Carlos Alberto Mahiques, se denegaron los recursos y ahora podrían pedir la detención de los tres condenados, que desde 2017 estaban en libertad a la espera de una sentencia firme.
Aquel fallo del Tribunal Oral de Comodoro (TOF) resolvió condenar a Segundo, Seone y al español Alfredo Aranda Barberá (detenido desde entonces en la Unidad 6 de Rawson), a la pena de 9 años de prisión, en tanto que el taxista Burgos recibió una pena de 4 años.
En tanto que el empresario marplatense Alejandro Salvador Pennisi, expresidente de la empresa Poseidón involucrada, no fue acusado y fue absuelto por falta de pruebas. Mientras que otro ciudadano español involucrado, Salvador Parra Gómez, fue detenido en el marco de la causa, pero el gobierno español rechazó el pedido de extradición y goza de plena impunidad en la península ibérica.

La trama narco

En el fallo de la Cámara se repasa varios puntos de la sentencia del TOF y situaciones que, a juicio de los camaristas, confirman los términos de la condena. Por ejemplo, el fluido contacto telefónico que hubo en 2013 entre los condenados Seoane y “Cura” Segundo durante el traslado de la carga desde Mar del Plata a Puerto Madryn.
Luego de frustrarse el primer intento de embarque, Seoane y el “Cura” sostuvieron conversaciones sugerentes respecto a la búsqueda de alguna solución. Por ejemplo, un mensaje de texto de Seoane a Segundo que reza: “Cura, tengo la cura”, efectuado durante la madrugada siguiente a que se comenzara con el reempaque de las cajas de langostinos que escondían la cocaína.
Para la Cámara “todas esas ‘casualidades’ vinculadas al hallazgo de una descomunal cantidad de cocaína de máxima pureza que iba a ser recibida en España por quienes luego de remitirse el cargamento con destino a la planta de Poseidón, egresaron del país dejando la responsabilidad de la carga en cabeza del acusado Seoane, quien había gestionado su almacenamiento en la planta de Segundo. En definitiva, conforme a todo lo expuesto, entendemos que en el caso el a quo no ha considerado en forma fragmentaria y aislada los elementos de juicio arrimados al proceso, no ha incurrido en omisiones y falencias respecto de la verificación de hechos conducentes para la solución del litigio, ni ha prescindido de la visión en conjunto y de la necesaria correlación de los testimonios entre sí y de ellos con otras pruebas”, dice el fallo.
“Advertimos en conclusión, que el pronunciamiento impugnado se apoya en una selección y valoración de la prueba ajustadas a las reglas de la sana crítica racional. Por lo tanto, consideramos que el fallo se encuentra exento de vicios o defectos en sus fundamentos, los que además no han resultado demostrados en los recursos intentados, ni tampoco advertidos después de realizado el esfuerzo impuesto a este Tribunal por la vigente doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación”, indica con contundencia.

Gobierno de Chubut