Por Trivia Demir

El presidente Mauricio Macri suspendió sus viajes al exterior programados debido al preocupante escenario económico y político que lo rodea. Este no es un dato menor en momentos en que le grueso de la ciudadanía busca señales concretas de que les deparará el destino. A la vez, y a pesar de que recién el 12 de julio es la fecha oficial de inicio de campaña para las PASO presidenciales, el comando de Cambiemos está ATR. En medio de una dura crisis económica que afecta principalmente a los sectores vulnerados de la sociedad, el gobierno decidió hacerle respiración boca a boca al consumo a través de un “acuerdo de precios” y beneficios para comprar en cuotas.
El plan de emergencia para estimular la demanda interna, sin embargo, no es lo único que está moviéndose. El FMI, con todas las letras y sin doble sentido, empezó a manifestarse abiertamente sobre las próximas elecciones presidenciales. Cosa bastante inusual en términos de estrategias. Uno de los puntos del último reporte del Fondo, que habilitó el depósito de 10.835 millones de dólares que engrosaron las reservas esta semana, dice lo siguiente: “Hay importantes riesgos a la baja por delante. Las elecciones nacionales de octubre representan el mayor riesgo visible a corto plazo. Los candidatos presidenciales se anunciarán en junio, a partir del inicio de las carreras electorales y el sondeo de intenciones de voto. Esto podría aumentar la ansiedad del mercado, potencialmente alimentando dolarización mayor a la esperada y salidas de capital que, a su vez, debilitarían el peso y crearían preocupaciones renovadas sobre la dinámica de la deuda y las fuentes de financiamiento presupuestario. Una recesión más profunda que la esperada, o una incapacidad para reducir la inflación, podría debilitar el apoyo público al programa de ajuste y catalizaría la oposición a las políticas monetarias y fiscales que lo sustentan”.
Este sentimiento podría, a su vez, influir en las dinámicas electorales. Finalmente, el empeoramiento del sentimiento global hacia los mercados emergentes podría reforzar las presiones del mercado. Tal como lo plantea Política Argentina, si subtitulamos todo este párrafo, lo que dice es: si Mauricio Macri, que por ahora es el candidato que le gusta a “los mercados”, enfrenta complicaciones en las encuestas, el panorama para la Argentina podría complicarse porque podría haber una nueva corrida contra el peso, aumentaría el peso de la deuda sobre la economía y se le complicaría al gobierno la posibilidad de conseguir fondos para hacerle frente a los gastos.

El clamor del FMI

Para que no queden dudas, Christine Lagarde, la titular del FMI, dijo desde Washington en una conferencia de prensa: “Ahora que se ha hecho tanto esfuerzo en un programa en el que la protección social siempre ha sido una de nuestras prioridades clave, sería una tontería por parte de cualquier candidato darle la espalda al trabajo que se está haciendo”. Acá el subtítulo para los posibles candidatos es: lean las advertencias de nuestro último reporte y no se atrevan a desafiar el programa económico que está llevando la actual gestión nacional, porque si llegan a hacer algo diferente se viene una crisis en todos los frentes.
Si tenemos en cuenta que además de estas declaraciones públicas, el FMI ya le depositó a Mauricio Macri u$s 39.800 millones y que al próximo gobierno solo le ingresará el 12% del monto del acuerdo de u$s 57.000 millones, podemos nombrar a Christine Lagarde como la jefa de campaña de la reelección del presidente. Esta mañana, Werner Pertot contó al aire en Futurock.fm que le hizo este chiste a un funcionario con despacho en la Casa Rosada y la respuesta fue una sonrisa.

El plan alternativo

Si todo esto parece demasiado conspirativo, hay que tener en claro que no en vano hay equipos enteros pensando en que hacer de llegar al gobierno. En eso, hay algunos que cuenta con ciertas ventajas de oficio. Por ejemplo, Lavagna propuso esta semana “renegociar” el calendario de pagos que Cambiemos acordó con el FMI. Concreto y al pie, el exministro y precandidato a Presidente planteó la necesidad de reprogramar los vencimientos pactados por la gestión de Mauricio Macri. “Sólo puede cumplirse lo que es posible cumplir”, afirmó. De este modo, sin eufemismos, el precandidato a presidente Roberto Lavagna anticipó que el próximo Gobierno deberá “renegociar” el cronograma de pagos previsto para el 2020 de la deuda contraída por Cambiemos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Dada la concentración de pagos de deuda importantes desde 2020, unos u$s 43.000 millones, seguiremos un ajuste continuo del programa para adecuar el cronograma de pagos a las posibilidades de pago de la Argentina”, planteó Lavagna durante un encuentro con periodistas de la Asociación de Corresponsales Extranjeros (ACE).
El exministro de Economía afirmó que “Sólo puede cumplirse lo que es posible cumplir”, enfatizó. En la charla con los cronistas internacionales, Lavagna recordó la renegociación encarada durante la gestión de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner y destacó las herramientas utilizadas para superar la crisis del 2001. “Argentina tuvo unos veinte acuerdos con el Fondo, pero uno de los pocos que se cumplieron fueron el que firmamos nosotros”, se ufanó el economista.
Lavagna remarcó que no coincide con el diagnóstico de la economía que plantea la administración de Macri y bregó por la necesidad de crear empleo, acelerar el consumo y disminuir la carga tributaria. “Reforma laboral, sí, en tanto y en cuanto exista una economía que arranca”, aseveró el extitular de Hacienda. “Nadie toma personal porque se bajen los aportes patronales o que le den flexibilidad al despedir. Tiene sentido el esfuerzo del sector sindical en un programa de expansión”, añadió el exfuncionarios.
La posibilidad de reducir los costos vía normas de flexibilización laboral fue una de las barreras que encontró el exministro para sumar adhesiones de sindicalistas a su pataforma política, hoy bautizada “Consenso 19”.
Lavagna se autodefinió como de “centro progresista”, pero aclaró que esa etiqueta no implica inmovilidad. “Creo que las posturas extremas no han llegado a buen término. Y digo progresista porque a veces se identifica el centro con cierto inmovilismo. Me identifico con el social-cristianismo, la social-democracia, no el quietismo”, subrayó.
El precandidato aseguró que su propuesta política busca “integrar” al Justicialismo con la UCR, el Partido Socialista, el GEN de Margarita Stolbizer y el desarrollismo. “También un grupo importante de la sociedad civil, la dirigencia sindical y gente de la cultura”, añadió, reforzando la idea de una fuerza plural que se oponga a la “grieta”. En tono de campaña, Lavagna llamó a disminuir la presión tributaria y prometió que si la economía se reactiva se podrá reducir el gasto público, y el social en particular. “Con trabajo no sería necesario tener que compensar con subsidios la ausencia de empleo”, arremetió.
Por último, asumió que las encuestas lo ubican en tercer puesto en las elecciones de octubre, detrás de Cambiemos y el kirchnerismo, pero rescató que en un hipotético ballotage muchos sondeos lo dan vencedor en segunda vuelta. “No tome demasiado en serio las encuestas para la primera o segunda vuelta”, deslizó con una sonrisa con los corresponsales extranjeros.

Hoy por hoy, hasta el menos entendedor de economía quiere certezas. Y esto podría resultar un verdadero valor agregado para las elecciones de octubre, para quienes puedan mostrarlas. Habrá que ver…

Fuentes: Política Argentina, Ámbito Financiero, Télam, LPO, NA, propias