Sobre un extenso predio de la avenida Del Trabajo, en las inmediaciones de la zona industrial de Puerto Madryn, se ubica la Facultad Regional de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN); el espacio cedido hace más de veinte años, recientemente se tradujo en un importante documento para la institución: nada menos que la escritura traslativa de dominio, que ahora permite que la Casa de Altos Estudios sea, literalmente, dueña de la tierra sobre la cual fue erigida su sede, tras décadas de empuje de autoridades, personal docente, no docente y estudiantes.
Actualmente, la institución cuenta con más de 700 alumnos entre las carreras de Ingeniería Pesquera, Ingeniería Electromecánica, Licenciatura en Organización Industrial, y los distintos cursos de postgrado y maestrías, además de las tecnicaturas en el ámbito de Bromatología, Mantenimiento Industrial e Higiene y Seguridad.
Sin embargo, la universidad no estuvo exenta de la merma en las partidas presupuestarias que implicaron una reducción del 22 por ciento para las instituciones públicas de estudios superiores para el 2018, y un incremento cercano al 30 por ciento para el 2019, con una inflación que rozó el 50 por ciento para el término del año pasado.
Concretamente, en los últimos dos años los fondos de la UTN se redujeron “en un 50 por ciento”, según lo expresó su vicedecano, Luis Novoa; no obstante, la segunda autoridad de la Casa de Altos Estudios puso en relieve el crecimiento académico e incluso edilicio de la institución, así como también los planes para la construcción a futuro de un albergue para recibir a estudiantes del interior provincial, además de la ampliación del edificio con tres nuevas aulas y dos laboratorios; estas últimas, obras que se encuentran en curso y que son financiadas con fondos propios, tras la caída de las últimas licitaciones nacionales que hubieran beneficiado a la universidad.

Ampliaciones

En diálogo con El Diario y consultado respecto de si la situación financiera de la universidad se ha normalizado, Novoa sostuvo que “se trata de una adecuación a los presupuestos que tenemos; por ejemplo, la obra que estamos encarando ahora es una que estaba en el presupuesto nacional para la construcción de tres aulas y dos laboratorios que se licitaron, se pre adjudicaron y luego se cayeron los fondos” y agregó que “hoy estamos haciéndolo con ayuda del empresariado local; agradecemos un montón a todos los que nos están dando una mano, entre ellos Fabri, Matercom, Aluar, que fue la empresa que de entrada nos ayudó; recibimos ayuda también de la Municipalidad”.

Nuevas carreras, una puerta a medio abrir

No obstante, el vicedecano reconoció que “no es la forma en la que deberíamos estar gestionando, nosotros no tendríamos que estar pensando ‘en dónde vamos a meter a los estudiantes de Ingeniería’, que ya lleva cuatro años y todavía no es financiada por la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU); está siendo mantenida por el Rectorado y por la austeridad que vamos teniendo en el momento de repartir cargos”.
A ello, sumó que “no vamos a estar toda la vida así, nosotros ya tendríamos que estar gestionando una nueva carrera; Ingeniería Electromecánica llevó tres años y medio, y ahora deberíamos estar trabajando para nueva (carrera de) Ingeniería, pero no podemos pensar en ello si todavía no estamos pudiendo conseguir que la SPU cumpla con la ley y financie una carrera que está en marcha”.

Articulan convenios

Sobre la austeridad mencionada y si la misma generó algún traspié u obstáculo en cuanto al desarrollo académico de los más de 700 estudiantes que actualmente integran la UTN, Novoa aclaró: “Únicamente complicaciones administrativas, y el hecho de tener que pensar el día a día, tratar de ver cómo hacemos para pagar los servicios y hacer, por ejemplo, un convenio con Servicoop a cambio de capacitaciones e investigación en conjunto, para que ello nos reduzca la tarifa eléctrica”.
En este sentido, adelantó que “estamos trabajando en un convenio y tenemos buena aceptación; también, tenemos la suerte de que la comunidad va acompañando, pero es una complicación en la que no deberíamos estar pensando”.

Con capital y sin espacio

Por otro lado, el Vicedecano contó que “acabamos de recibir una donación de Siemens por el orden de los 50 mil dólares; no tenemos dónde armar los equipos de PLC (Controlador Lógico Programable, por sus siglas en inglés), los montamos en un gabinete, los armamos, los volvemos a guardar, pero deberíamos tener un gabinete de automatismo” y señaló que “lo mismo sucedió con con Phoenix Contact (por la empresa fabricante de soluciones de automatización industrial), conseguimos que la universidad sea punto de UNED, hay 125 facultades en el mundo que lo tienen, entre ellas la nuestra; y la tenemos dentro del aula de Informática, en un rincón y ni siquiera podemos poner en valor esto que hemos conseguido”.

Piden un enfoque federal genuino

No obstante, Novoa puso en relieve que “no nos vamos a achicar ni achicar carreras, aunque es un esfuerzo que no vamos a poder sostener para siempre; tenemos que estar pensando hacia adelante para que las coyuntura no nos trague” y, consultado sobre si debería modificarse el enfoque desde el plano federal hacia universidades como la Tecnológica Nacional, planteó: “Absolutamente. Hay que tener en cuenta que, entre el presupuesto anterior (nacional destinado a universidades) y el actual, nos deben haber quitado un 50 por ciento del mismo. ¿Cuánto vamos a poder seguir creciendo? La comunidad, por suerte, nos acompaña. El sistema pyme está muy decaído y tampoco es fácil pedirle a las empresas todo el tiempo; es cierto que nos van acompañando, pero en algún momento también deberán acompañar a otras instituciones”.

Contacto con el empresariado

En este orden, el Vicedecano de la Casa de Altos Estudios sostuvo que “la verdad, gracias a que nos pudimos integrar con la San Juan Bosco, que estamos en contacto con el empresariado local y cámaras como la CAMAD, la CIMA (Cámara Industrial de Puerto Madryn), fuimos consiguiendo masa crítica a partir de juntarnos con el Parque Tecnológico, estamos terminando de ponernos en valor; es una red de contención, pero no debería ser solamente así, sino que deberíamos estar pensando en crecer todavía más”.

El valor agregado de los profesionales

Preguntado sobre la inserción laboral de los egresados y si la misma ha caído en función del escenario adverso que enfrentan las pequeñas y medianas empresas locales y provinciales, Novoa arrojó un dato revelador: “Lo cierto es que, a pesar de la crisis que atraviesa el sector, nuestros egresados se están insertando muy bien (en el mercado laboral), inclusive antes de culminar la carrera, lo que complica la terminalidad. Por ahí, algunos empiezan a tener que hacer trabajos eventuales fuera de la ciudad y eso complica que se reciban. La verdad es que los egresados tienen un buen trabajo, no hay que olvidar que son profesionales y técnicos, tienen cierto grado de ventaja. Y deberíamos subir esa cantidad de chicos”.

“Tenemos que contar con un albergue”

Con respecto a esto último, el representante de la UTN precisó que “nosotros estamos en el orden de los 700 estudiantes; en 2013 éramos más o menos 150; eso nos llena de orgullo, pero podrían ser más, también” y advirtió que “no estamos pudiendo traer chicos del interior (provincial), no tenemos estudiantes de la Meseta, que tienen promedios académicos fenomenales; sin embargo, este concepto de ‘gratuidad’ de la educación pública funciona para los alumnos de Madryn y un poco para los del Valle”.
Aclarando esto último, Novoa explicó que “nos alejamos a la Meseta, y son pocas las posibilidades que tienen los chicos de Gan Gan o Paso de Indios de venir a estudiar a la universidad pública; tenemos que hacer un albergue, conseguir que Madryn lo tenga para que puedan venir esos chicos”.

EPIG

El vicedecano de la UTN, Luis Novoa, reconoció las dificultades presupuestarias derramadas por la merma en el presupuesto nacional, pero advirtió que “no nos vamos a achicar”.

Municipalidad de Puerto Madryn