La Comisión Europea amenazó por escrito al gobierno de Estados Unidos con una posible denuncia ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) si confirma su intención de reactivar las sanciones contra empresas europeas que tengan inversiones en Cuba.
Es que la medida unilateral estadounidense amenaza los intereses de compañías españolas, en particular del sector hostelero, que podrían afrontar la petición de indemnizaciones en Estados Unidos por haber invertido en propiedades que fueron confiscadas a ciudadanos estadounidenses. Bruselas adviertió a Washington, en una carta dirigida al Secretario de Estado, que activará todas las represalias posibles, incluida la posibilidad de que las empresas estadounidenses también sean confiscadas en suelo europeo para compensar los perjuicios que sufran las empresas europeas en Cuba.
De esta forma, la creciente tensión comercial entre la UE y Estados Unidos se encuentra a punto de reabrir el frente de la isla de Cuba, cerrado desde hace 20 años por un acuerdo entre Bruselas y Washington para eximir a los inversores europeos en la isla de posibles sanciones estadounidenses contra La Habana.
La ley Helms-Burton fue aprobada por la Administración de Bill Clinton en 1996. Pero el citado apartado, que permitiría tal cascada de pleitos (unos 200.000 según los cálculos de Reuters), nunca entró en vigor gracias, en gran parte, a la presión de Bruselas para defender, entre otras cosas, la importante presencia española en sectores como el hostelero. El impacto de las sanciones de EE UU puede hacerse sentir en las cadenas hoteleras españolas presentes en la isla, entre las que figuran Meliá, Iberostar, Barceló o NH. Los inversores españoles controlan el 71% de las habitaciones de hotel de la isla en manos extranjeras. Y la inversión española ronda los 300 millones de euros anuales.