Por Trivia Demir

La semana culmina con ecos de las elecciones y por supuesto ruidos intestinales en todas las fuerzas políticas de Chubut. Como una verdadera zaranda, las PASO aceleraron la maceración de algunas fuerzas y desatomizaron otras. Se da en tiempos de cuaresma litúrgica, con poca contrición partidaria y menos fe. La mayoría sabe que escasamente se podrá consolidar una unidad peronista que vuelque los resultados de las PASO, aunque nadie tampoco se anima a cantar victoria anticipadamente.
En medio, la gestión de gobierno es el pivote que estructura la campaña de propios y extraños. A partir de los resultados por ejemplo, ya habría municipios que comenzaron a reclamar su importante aporte al gobierno de Mariano Arcioni y al frente ganador. La oposición además aprovecha cada situación para confrontar y de paso trabar todo lo posible las cosas en el Legislativo, de modo de complicarle lo que por ahora ha tenido para mostrar el candidato más votado el domingo pasado.

Sorpresas y espantos

La mayoría de las fuerzas que van por detrás del 32 % de los votos que sacó la fórmula Arcioni-Sastre no pueden entender como se hizo paso el oficialismo en medio de un proceso de judicialización del grueso del gobierno con el que ingresó el comodorense a la política. Algo que parece que el tercio del electorado que lo respaldó no tendría en cuenta al momento de su elección. Una especie de preferencia que se habría producido navegando entre las denuncias por corrupción provincial (más vinculadas por al dasnevismo), las denuncias por corrupción nacional (más vinculadas al kirchnerismo) y la pesada gestión macrista que demolió las posibilidades del sello Cambiemos en la Provincia.
La novedad de esta semana es que saltó a la luz una investigación por presuntas irregularidades en el ministerio de Educación y de funcionarios que cuentan con el pleno aval del gobernador Arcioni. Este y otros temas vinculados a la toma de deuda o emisión de letras para próximos pagos de sueldos, así como el veto al propio presupuesto 2019 marcaron los siete días inmediatos a las PASO, anticipando que los dos meses que faltan para las generales serán de tinte auditoría para el gobierno.

Indecisos con ataque de nervios

Precisamente porque el bastión a conseguir se centra en el importante grupo de indecisos y ausentes que tuvo la Primaria. Afirman analistas nacionales, que tanto la elección general en Río Negro y sobre todo las PASO de Chubut mostraron la reaparición del ausentismo y también del voto en blanco. De hecho, un tercio del padrón chubutense, 130.000 votantes, se ausentó de las urnas y el voto en blanco llegó al 10 por ciento. En Río Negro el ausentismo orilló los 20 puntos. En definitiva, en ambos distritos el porcentual de votantes apenas alcanzó al 70 por ciento. Y si bien no existe al momento una interpretación profunda de este fenómeno de apatía o si es probable que se repita en la general, se opta por entender que el ausentismo equivale a un repudio hacia las opciones que ofrece el sistema político. Está claro que de las opciones en danza, ninguna puede mostrar un acabado puritanismo y en la memoria colectiva definitivamente pesan las malas experiencias con la administración de lo público.

Falta iniciativa

Al conteo de ´costillas´ que hace el electorado, se suma que las fuerzas políticas están lentas para tomar la iniciativa porque evidentemente para quienes están en gestión, como Linares o Arcioni, las promesas se miden definitivamente con el ´hoy y ahora´. Y en el caso de Menna, se desvanecen a la luz de la realidad nacional.
Precisamente esa inercia es notable en la gestión de la alianza gobernante, donde increíblemente el gobierno no sabe o no puede retomar la iniciativa política ante una oposición dispersa que da muchas ventajas. Lo cierto es que en este inicio del año político Cambiemos está enredado en una serie de conflictos de difícil solución. Uno de estos es la discusión con la UCR por el destino de Cambiemos. En esta pulseada ambos están atrapados en sus posiciones: los radicales no pueden admitir, bajo el riesgo de desacreditarse, que la discusión verse sobre la elección de un vice radical para Macri y que se excluya la modificación de la política económica y el PRO no puede en realidad ceder nada más que candidaturas porque su alineamiento con el FMI es rígido. En la mesa de arena del gobierno algunos ya especulan acerca de si apuraría la corrida hacia el dólar una salida de la UCR de Cambiemos. Semejante posibilidad no es exagerada. La Convención Nacional de la UCR, que sesionaría en mayo, cuenta con 355 convencionales y el bloque bonaerense está dividido entre amigos y críticos del gobierno. Un papel decisivo tendrían los grupos de convencionales de Santa Fe, Mendoza y Córdoba, en los que predominan los rupturistas. A grandes rasgos, si triunfa la ruptura habría menos riesgos de un cisma partidario que si se impone la continuidad en Cambiemos en las actuales condiciones.

Las otras grietas

Otro frente que Macri no puede cerrar es la fisura abierta entre la Casa Rosada y la gobernación de Buenos Aires. A Macri se lo vio improvisar su aparición en el cónclave que María Eugenia Vidal organizó en Chapadmalal con su gabinete. Pero horas después de este gesto amistoso pareció retar en público a la gobernadora al decir que ella debe buscar su reelección y punto. Es que las insistentes versiones sobre que ella reemplazaría al presidente como candidata ya representan un desgaste para este último. A todo esto, levantó suspicacias políticas el operativo de la Policía Federal que terminó con la vida de un comisario de la Bonaerense al ser interceptado en Avellaneda cuando se llevaba 170.000 pesos fruto de una extorsión. La lectura entrelíneas es que se trató de un golpe político contra el ministro de seguridad Cristian Ritondo, un firme candidato a suceder a Emilio Monzó en la presidencia de la Cámara de Diputados. La colocación de un incondicional de Vidal en la línea de sucesión presidencial es firmemente rechazada por Marcos Peña, que busca un candidato alternativo. Por último, la gobernadora está resentida con su jefe por el espionaje del que fue objeto por parte de la banda coordinada por Marcelo D’Alessio.
Este caso es otro de los frentes que el gobierno no puede cerrar y que abre fuertes dudas sobre la vocación republicana de Macri. La realidad es que un gobierno que llegó para terminar con el entronamiento de Cristina Kirchner termina su gestión activando una organización paraestatal de espionaje y extorsión. Poco aceptable.
En otro orden de cosas, el sindicalismo se levantó de una larga siesta y amenaza con un paro general para antes de fin de mes, antes de que el cronograma electoral vuelva a adormecer los ánimos sindicales.

La oposición vuelve a la fragmentación

Si bien el oficialismo no logra retomar la iniciativa política, la oposición tampoco está para lujos. Luego de lanzarse con carteles de “Massa presidente”, este último ratificó que sigue siendo candidato y al día siguiente Roberto Lavagna hizo algo infrecuente en él: se dedicó a criticar el plan massista tildándolo de partidista por contraposición al suyo de crear una convergencia peronista-radical-socialista. Aparentemente, el ex ministro de economía se molestó porque Massa se fotografió junto a Marcelo Tinelli, que venía conversando con él. El animador, para más datos, hizo declaraciones que eran críticas indirectas a Lavagna. Todo indica que la discordia está dominando el funcionamiento del Peronismo Federal y que Lavagna no pudo disuadir a Massa y Urtubey para que se sumaran a su proyecto. Y encima ahora lo apoyan los radicales. En el otro rincón, Cristina no termina de definir su candidatura ni de bendecir a alguien.

De Chubut a Entre Ríos

Y si para Cambiemos el tercer lugar en Río Negro era esperable, el tercer lugar en Chubut no lo era, ya que Gustavo Mena hace dos semanas se decía parejo y hasta arriba en porcentajes de votos respecto a Arcioni, la realidad mostró que esas supuestas encuestan eran truchas y que Menna terminó prácticamente doblado en votos por el actual Gobernador. Desde la Casa Rosada le achacan a Menna haber cometido el error de negar ser de Cambiemos, lo que habría impactado en los resultados presuntamente obteniendo menos votos que la imagen que tiene Macri en Chubut, lo que constituye un argumento relativo, pero muestra que la interna aliancista no termina nunca.
Y si la elección de Chubut tampoco interesó tanto al poder central considerando que toda la provincia representa el 1,2 % de la población nacional y se ubica en el puesto 18 de los estados subnacionales; este domingo se celebran las PASO en Entre Ríos que representa el 3,2% de la población y figura en el puesto 7, considerándose la provincia más importante de las que votaron hasta ahora en término de peso político. Allí el peronismo va unido con la candidatura del gobernador Gustavo Bordet, quien aventajaría a Atilio Benedetti de Cambiemos por más de 10%, en una provincia donde no hay una fuerza provincial, y por ende un derrota aplastante sería muy mala para el gobierno, ya que el precedente muestra que en las legislativas del 2017 ganó con comodidad al peronismo entrerriano. Por eso, a principio d emes el propio Mauricio Macri fue a ponerle una ficha a su candidato, en una visita para el olvido en cuanto a declaraciones demagógicas, furcios y otras yerbas, nada menos que en la cuna del Federalismo. Todo eso dicen que tendrá su correlato en las urnas este domingo. Y por supuesto la pendiente por la que siga deslizándose el oficialismo nacional, también terminaría afianzando a las fuerzas provinciales allá donde el peronismo no termina de cuajar la unidad. Habrá que ver…

Fuentes: NA, IP, Perfil, propias