Por Trivia Demir

El día después de un hecho importante suele ser tranquilizador, sencillamente porque todo lo que podía pasar ya pasó. Pero en política, y en elecciones Primarias, suele ser el principio del otro final aún abierto. Y eso es absolutamente inquietante. Porque está dicho que históricamente “El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución”, decía Hannah Arendt. Por esa misma sensación, es que ayer, lejos de estar los ánimos tranquilizados había exaltaciones y todo tipo de recálculos en los bunkers de las principales fuerzas políticas en pugna, que hay que decirlo, centralmente son la fuerza provincial Chubut al Frente, y el PJ en sus diferentes vertientes.
Si bien los números fueron contundentes para el Chubut al Frente que representó Mariano Arcioni y Ricardo Sastre en la puja individual alcanzando 96.608 votos con el 31,84% de respaldo electoral; la realidad numérica dicta que en términos de fuerza política el Frente Patriótico Chubutense fue el más votado con 100.197 votos, o sea 3.889 votos más que la alianza gobernante. Por eso, el gran desafío para ambas fuerzas políticas se dirimirá en los próximos 50 días, donde deberán ´cocinar´ la posibilidad de consolidar el posicionamiento o perecer en el intento. El tema es que ni los votantes son marionetas de sus referentes, ni los militantes dejan de jugar sus propios juegos que muchas veces pueden debilitar para dentro una construcción que va caminando.
La primera regla de oro para cualquier intentona en junio de estas alianzas que arrastran ganancias pero también pérdidas, será la de mantener la cohesión. La segunda será conseguir mayor caudal de votos y para ello nada mejor que sumar más aliados.

¿Arcionismo y/o Sastrismo?

En ese marco, y respecto al frente ganador, se puede inferir que aunque incipiente, ya habría sectores interesados en generar rupturas incrementando el peso de los egos individuales, los intereses sectoriales y ni hablar de las aspiraciones políticas por cargos. Además porque de alguna manera la PASO puso en dimensión el peso específico incluso de esta fórmula que no tuvo interna expresa, pero de alguna manera la posee en los hechos. Con dos candidatos representativos de ciudades productivas que pujan de fondo por su ´lugar en la historia´no sólo política, sino también económica de Chubut. Por un lado hay una efervescencia sureña por tratar de identificar con claridad un triunfo del “arcionismo” sencillamente porque en la comparativa entre Arcioni y Linares, el actual gobernador superó al intendente por 4 mil votos. Sin embargo en la sumatoria, el Frente Patriótico, lo superaría en 5 mil votos. Con esto, está claro que ninguno puede considerar sin margen de error ser el número puesto en una ciudad como Comodoro Rivadavia, que late al compás productivo pero también social.
En el caso de aquellos que consideran la fuerza que le dio el “Sastrismo” al triunfo de Chubut al Frente, es probable que haya más asidero en la argumentación, ya que Gustavo y Ricardo Sastre plebiscitaron fuerza propia y obtuvieron el 33,34% de las voluntades electorales. Superando nada menos que en 9 mil votos al segundo más votado en Puerto Madryn. Y si se considerara la sumatoria del Frente Patriótico como en el caso de Comodoro, aun así habrían ganado por 2 mil votos. O sea, la fuerza del “sastrismo” es evidentemente de peso y le aportó contundencia a ese 31,84 % que se festejó con bombos y platillos en Fontana 50. Un dato de la realidad que zanja algunas dudas que pueden atentar contra la cohesión de la alianza.

¿Linarismo y/o Mackarthismo?

Por su parte, el Frente Patriótico tiene la misma diatriba interna. No hay que olvidar que ambos frentes ´triunfantes´ en Chubut tienen ADN peronista y eso es sinónimo de interna. Para el candidato del FP más votado, el Intendente de Comodoro Rivadavia Carlos Linares, haber ganado la interna fue lo esperado. Sin embargo fue apenas por 3 puntos sobre el trelewense Gustavo Mac Karthy que le pisó los talones pese a construir desde el llano absoluto. Claro que traducido a votos esos tres puntos se tratan de 11 mil voluntades, pero quedó claro que uno sin el otro no poseen ninguna chance y hasta podrían terminar desbarrancando a un tercer puesto si no mantienen la cohesión, con Burgo incluido además.
Desde este peronismo histórico estarían tranquilos porque en definitiva todo lo que se podría haber perdido en la conformación de alianza, se perdió antes (sectores gremiales fuertes como Petroleros, Luz y Fuerza y Comercio. O referentes históricos que terminaron sumados a Chubut al Frente como Di Pierro e incluso el propio Sastre). Sin embargo tienen claro que habrá que lograr que las bases del mackarthismo acompañen al “linarismo”. Un trabajo no menor en el marco de una puja histórica existente entre Comodoro y el Valle. Con otro dato, que es la identificación a nivel nacional con el kirchnerismo, que de alguna manera puede condicionar futuras simpatías, aunque también despertarlas.

Cómo sumar sin restar

Y si el primer trabajo de las primeras fuerzas es mantener la unidad, el segundo será sumar de donde puedan, más votos. Está dicho que las otras fuerzas políticas que no son Cambiemos y que intentarán capitalizar Chubut al Frente o el Frente Patriótico son los sectores políticos minoritarios donde hay cinco partidos que sumaron unos 34 mil votos genuinos (PO, PICH, MST, Polo Social, Socialismo Auténtico), muchos de los cuales podían capitalizar con sobradas tentaciones de participación en la gestión venidera, pero incluso también en el actual gobierno. Y si las otras fuerzas son un abrevadero posible de nuevos votos, no lo es menos el agujero negro que representan quienes no votaron pero figuran en el padrón, que supera el 25% del electorado, y ni hablar de quienes votaron en blanco o cuyos sobres fueron por alguna circunstancia, anulados. Todo este universo paralelo suma un caudal de posibles electores para trabajar en campaña, que no baja de 40 mil votos, un número nada despreciable.
Todo este poroteo extremo puede resultar innocuo a un día de las elecciones, pero en definitiva cuando los guarismos están tan finos, son los términos que los aspirantes al poder en 2020 deberán manejar. Y allí pesará fuertemente la estrategia de campaña, que jamás puede ser la misma en una Primaria que en una General con números en mano, tal como lo indican los expertos en la materia. Mientras que la otra situación que pesará será el escenario político que los vincula a nivel nacional. En el caso de Chubut al Frente muy cercano a una tercera posición al lado de la Alternativa Federal de Massa, Lavagna y Urtubey que lo exime probablemente de ´votos castigo´ como pudieran haberlos afectado a los referentes de alguno de los lados de la grieta: Macri o Cristina. Cambiemos o Frente Patriótico. Aunque también le puede restar tracción, dado el peligroso acercamiento de fechas entre las generales de junio de Chubut y las PASO de agosto a nivel nacional. En principio, a partir de este lunes comenzó la verdadera carrera electoral provincial y con ello la definición de los destinos territoriales en términos de planes políticos. Algo de lo que ambos frentes deberán explicar bastante más. Habrá que ver…