Después de casi cuatro horas de trabajo y cerca de la medianoche en París, los bomberos locales se mantenían activos para apagar las llamas que consumían buena parte de la Catedral de Notre Dame. Las últimas informaciones brindadas por fuentes oficiales indicaban que el fuego comenzaba a ceder, pero aún “la batalla no está ganada” según señaló el presidente francés Emmanuele Macron.
El mandatario se acercó al lugar de los hechos este lunes, acompañado por personal del Obispado local, para dar precisiones sobre el operativo que se lleva a cabo. En un discurso breve, que dio frente a las cámaras de medios nacionales y en cadena hacia todo el mundo, Macron reiteró el dolor por la pérdida de semejante construcción histórica y anticipó que se trabajará en su reconstrucción.
Con el paso de las horas, desde el cuerpo de Bomberos local se indicó que por el momento el fuego no había alcanzado a llegar a la zona de las torres norte y sur, y que comenzaba a menguar su nivel de daño. Sin embargo, se mantenía la preocupación por la salud de los servidores que intervenían en la acción, como consecuencia del peligro al que se enfrentaban.
Anoche, se confirmó que las llamas devastaron dos tercios del techo de la histórica Catedral y también consumió la torre de la aguja central, cuyas imágenes de la caída dejaron atónito al público mundial.
Por el momento, y tras el inicio de una investigación judicial por parte de la Fiscalía parisina para determinar los motivos que desataron el siniestro, la expectativa está puesta en la posibilidad de que el fuego sea completamente sofocado.