El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, despidió al ministro de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez, debido a lo que calificó como su falta de competencia política, pero en realidad motivado por la presión del ala militar del Gobierno, que perdió la paciencia con el funcionario debido a sus repetidos traspiés. “No podemos seguir sangrando en un ministerio que es importantísimo”, declaró Bolsonaro.
El funcionario saliente es “una persona simpática, amable y competente, pero en materia de gestión dejó que desear”, declaró el mandatario de ultraderecha. “Básicamente le faltó gestión. El ministro no tenía experiencia política y fue acumulando una serie de problemas”, acotó.
Los principales impulsores de la salida del ahora exministro, un académico de origen colombiano identificado con causas ultraconservadoras, fueron los militares que integran el Gobierno, informó la prensa local. Estos rivalizan con la llamada ala ideológica del bolsonarismo, a la que pertenecía el funcionario defenestrado y en la que milita también el canciller Ernesto Araújo y que sigue los lineamientos del ensayista de ultraderecha Olavo de Carvalho.
Vélez Rodríguez Vélez se vio inmerso en polémicas que irritaron a los militares, más que por el contenido de sus dichos, por el ruido que generaban. Por ejemplo, la semana pasada afirmó que los militares que gobernaron Brasil de 1964 a 1985 no instauraron una dictadura sino un “régimen democrático de fuerza”, noción que pretendía introducir en los manuales escolares. Además, llegó a afirmar que los brasileños que viajan al exterior roban objetos en aviones y hoteles y parecen “caníbales”.