Desde hace años, y pese a ser Patrimonio Natural Mundial por la UNESCO, las playas de Península Valdés sufren el flagelo de la contaminación humana, especialmente de cajones y baldes de plástico que se utilizan en la industria pesquera. En los últimos días, este hecho fue replicado por medios nacionales internacionales, gracias a las fotos que sacó un visitante, que se hicieron virales en las redes sociales. Imágenes que muestra el estado de abandono de las playas, con animales rodeados de cajones y tachos con antioxidante que se emplean para el procesamiento del langostino.
Según aseguran vecinos del lugar, uno de los inconvenientes es que los barcos, esperando una buena captura, parten con más cajones de los permitidos, excedente que, por la oscilación o el oleaje, terminan por caer por la borda y desembocan en las playas.

Campaña de limpieza

En este marco, el Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas comenzó un plan para limpiar las costas del Área Natural Protegida Península Valdés de desechos de la industria pesquera. Los trabajos comenzaron en determinadas zonas que tienen presencia sólo temporal de aves y mamíferos marinos durante el mes de abril.
“En la primera etapa, que se realizó el último fin de semana, personal de la Subsecretaría de Conservación y Áreas Protegidas del Ministerio recolectó más de 300 cajones, redes de pesca, sogas de amarre, botellas plásticas, baldes y otros elementos. Todos serán llevados para su reciclaje”, explicó el ministro Néstor Garcia.
“Es importante destacar que la basura en las playas es responsabilidad de los que la arrojan: en este caso, barcos pesqueros, pero también es necesario que cada uno de los que pasamos por una playa volvamos a nuestros hogares con la basura que generamos”, agregó Garcia.

300 cajones

En la primera etapa del plan se realizó la limpieza de frente costero desde la estancia San Pablo de Valdés hasta la estancia El Principio, cerca de siete kilómetros de extensión. Y se recolectaron más de 300 cajones, redes, sogas y otros elementos de desechos.
Al personal de la Subsecretaría de Conservación y Áreas Protegidas –entre los cuales se contaban guardafaunas– se sumó la Fundación Vida Silvestre Argentina y Germán Hansen, propietario de El Principio.
En las próximas etapas colaborará también el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia, autoridad de aplicación para las multas respectivas. “Hemos presentado diversas denuncias que están en curso. El objetivo es que los barcos no arrojen más basura. Además, vamos a comenzar una campaña de concientización para todos”, finalizó Néstor Garcia.

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