La Procuración de Río de Janeiro investiga por asociación ilícita y lavado de dinero al senador Flávio Bolsonaro, hijo del presidente Jair Bolsonaro, debido a la compra de 19 inmuebles entre 2010 y 2017 por unos 3 millones de dólares, sospechada de haberse realizado con dinero desviado. En concreto, se indaga si esas operaciones se vinculan con el desvío de recursos generado por la contratación de “ñoquis” o posibles testaferros de la familia presidencial.
La noticia, que causó conmoción en Brasil y una reacción airada del presidente, estalló a raíz de la divulgación de un pedido de levantamiento del secreto fiscal del senador.
La pesquisa sobre Flávio Bolsonaro tiene que ver con la situación de empleados parlamentarios, ocho de los cuales trabajaron también para el hoy presidente hasta 2018, cuando dejó de ser diputado.
“Muchos sectores de los medios no están de acuerdo con mi Gobierno, la TV Globo difunde cosas del Ministerio Público antes que nadie. Mi Gobierno es de austeridad. No formo parte de acuerdos espurios. Usan todo para perjudicarme”, dijo Bolsonaro.
El mandatario se encuentra en Dallas para recibir un premio de la Cámara de Comercio binacional y se refirió en forma vehemente al escándalo en torno de su hijo producto de una investigación de la Justicia penal de Río de Janeiro.
La revelación de la investigación y los indicios que ve la fiscalía de delitos del clan Bolsonaro y sus exempleados y aliados políticos en esa ciudad ocurrió luego de la huelga nacional docente con manifestaciones que paralizó la agenda política del país.
El Ministerio Público de Río observó indicios de lavado de dinero por parte de Flávio a través de la compra de 19 inmuebles entre 2010 y 2017, en el marco de una investigación sobre contratación de “ñoquis” sospechados de ser testaferros del círculo de la familia presidencial.