La problemática del plástico en los océanos está desvelando a todas las organizaciones ecológicas del mundo, y sus consecuencias son cada vez más visibles en la fauna que allí habita. Es así que en los últimos meses se han verificado varios casos de ballenas que han aparecido muertas en distintas partes del planeta con el vientre lleno de plásticos.
La primera fue en Indonesia, en noviembre de 2018; después apareció otro caso similar en Filipinas en marzo de este mismo año. Si bien parecen casos lejanos, cada vez son más corrientes y la última fue hallada en las costas de Italia en Europa.
Un cachalote apareció muerto en la isla de Sicilia, en Italia, conteniendo decenas de plásticos en su interior.

Llamado de alerta

Este, como se decía, no es el único caso, desde Greenpeace se apunta a que han sido cinco las ballenas que han muerto en las costas italianas en los últimos meses y en la mayoría de los casos el problema del plástico se repite.
Giorgia Monti, portavoz de Greenpeace Italia, explica en un comunicado que recoge la CNN que “se encontró una gran cantidad de plástico en el estómago, como se puede ver en las imágenes que compartimos. Aún no sabemos si el animal murió a causa de esto, pero ciertamente no podemos fingir que no está pasando nada”.
Carmelo Isgrò, uno de los especialistas que llevó a cabo una necropsia de la ballena en la misma playa en la que apareció muerta, ha compartido en su cuenta de Facebook tanto las imágenes como un vídeo de lo que aparece en el interior del animal. Así se pueden ver montones de bolsas de plásticos y el propio Isgrò lo explica de forma gráfica: “Estos son los calamares que comió la ballena… y todo es de plástico».
Los cachalotes tienen una esperanza de vida de entre 70 y 80 años, pero se cree que este ejemplar apenas tenía 7 años ya que «sus dientes aún no habían salido». Carmelo Isgrò reconoce que todavía está “en ‘shock’, porque su vientre estaba completamente lleno, hinchado con plástico».
Isgrò tiene claras las causas de la muerte: “Había varios kilos de plástico en el estómago que, probablemente, crearon un tapón que no dejó entrar la comida. Es muy probable que sea la causa de la muerte. No hemos encontrado signos que puedan indicar otra posible razón».

Giorgia Monti manda un mensaje: «El mar nos envía un grito de alarma, un SOS desesperado. Debemos intervenir de inmediato para salvar a las maravillosas criaturas que lo habitan».

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