El exguerrillero colombiano Jesús Santrich fue liberado y arrestado inmediatamente el pasado viernes, después de más de 13 meses de reclusión en una cárcel de Bogotá. Santirch, cuyo nombre es Seuxis Paucias Hernández Solarte, abandonaba la prisión de La Picota en Bogotá en medio de un enorme despliegue de seguridad cuando volvió a ser detenido. La liberación de Santrich había sido ordenada por una controversial decisión de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
Sin embargo, la Fiscalía informó, unos minutos después de la recaptura, que obtuvo nuevas evidencias en contra del excomandante de las FARC por lo que dispuso su captura por nuevos delitos.
El exguerrillero fue trasladado en helicóptero para ser presentado ante los fiscales que atenderán el nuevo caso en su contra. «Se han incorporado nuevas evidencias y elementos de prueba que dan cuenta con claridad de las circunstancias de tiempo, modo y lugar de las presuntas conductas de concierto para delinquir con fines de narcotráfico y narcotráfico atribuidas a Hernández Solarte», señala el comunicado de la Fiscalía.
La resolución de la JEP para liberar a Santrich, emitida el miércoles pasado, provocó la inmediata renuncia del fiscal general de Colombia, Néstor Humberto Martínez, y desató una crisis política en Colombia.
La Jurisdicción Especial para la Paz es un modelo de justicia transicional que nació gracias al acuerdo de paz firmado en 2016 destinado a juzgar los crímenes cometidos durante el conflicto armado con las FARC por parte de militares, civiles y guerrilleros. Santrich fue uno de los desmovilizados que se sometió a la JEP y por ello él y sus partidarios señalan que no puede ser juzgado en tribunales ordinarios; el hombre fue arrestado por primera vez en abril de 2018 acusado de conspiración para traficar drogas a Estados Unidos, país que reclama su extradición.