Por Trivia Demir

La semana comienza con un escenario de diálogo y en la recta final para las elecciones del 9 de junio en Chubut. Para Mariano Arcioni la consulta de Nación llega tarde y mal, pero será necesaria, considerando la gran incertidumbre electoral de cara a octubre, y sobre todo la desazón que viven la mayoría de los gobernadores frente a una política nacional que no termina de nacer ni de morir. Por mandato presidencial, esta semana el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, seguirá ablandando voluntades y amasando consenso en el interior profundo del país, donde los adelantamientos de comicios y los resultados adversos, van mellando electoralmente la reelección de Mauricio Macri, que busca ahora tratar de integrar opiniones federales para tranquilizar a los mercados. La semana pasada el ministro posiblemente más sólido de este gabinete ya recibió en la Casa Rosada y por separado a los gobernadores de Salta, Juan Manuel Urtubey, al de Neuquén, Omar Gutiérrez y el de Río Negro, Alberto Weretilneck. Con los tres conversó sobre el acuerdo que impulsa el gobierno nacional en torno a diez puntos sobre políticas de Estado. El neuquino destacó la importancia de dar señales “claras a la sociedad y al mundo de que la Argentina es un país confiable”. El martes, Frigerio se había reunido con los mandatarios Domingo Peppo (Chaco) y el de Entre Ríos, Gustavo Bordet, y el diputado Daniel Scioli y se espera que avance con los demás mandatarios convocados. Mariano Arcioni es de la partida, pero ya advirtió sobre su sensación de manejo electoral. Aseguró que “asistirá como siempre, en el marco del respeto institucional», tras recibir la carta donde se lo invita a expresarse sobre los 10 puntos que el gobierno considera básicos como señal de consenso político. Sin embargo, consideró que «la convocatoria es poco seria porque me pide que me exprese sobre una serie de puntos sin producir ninguna autocrítica sobre los problemas del país que se produjeron en esta gestión y no en otra». El gobernador le dijo a Télam que «leí detenidamente la nota que me llegó por correo electrónico y no tengo menos que decir que me hubiera gustado que se me consulte también cuando nos quitaron los subsidios o se nos aplicaron ajustes que impactaron directamente en nuestra economía».

La lógica federal

La posición de Arcioni es la que prevalece en la mayoría de los gobernadores de la oposición, que piensan sacarle el cuerpo y evitar hasta donde les sea posible la convocatoria de Macri a discutir un acuerdo de gobernabilidad para el último tramo de su gestión. Entre los gobernadores reinan la precaución y cierta desconfianza, ambas motivadas por el trasfondo de campaña electoral y por la falta de información sobre cómo seguirá el proceso que la Casa Rosada abrió con el envío de los «10 puntos» a referentes de la oposición, los empresarios, la CGT y varios credos, entre otros sectores.
Para la mayoría de los referentes provinciales la prioridad es hoy retener el poder en sus provincias. Nadie lo va a decir en público, pero para ningún gobernador es negocio «enredarse» en el debate de la crisis económica, la inflación el pacto con el FMI o la concreción de reformas profundamente impopulares como la laboral y la previsional cuando faltan días o semanas para las elecciones en sus territorios.
El calendario es elocuente. Ayer fueron las elecciones en Córdoba, con una aplastante diferencia a favor de Juan Schiaretti quien, por supuesto se mantuvo en silencio sobre los temas que Nación busca consensuar, y el domingo próximo habrá elecciones en La Pampa. A lo largo del mes de junio además, pondrán en juego su reelección los gobernadores Sergio Uñac (San Juan), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Mariano Arcioni (Chubut ), Juan Manzur (Tucumán), el oficialista Gerardo Morales (Jujuy), Gildo Insfrán (Formosa), Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y Rosana Bertone (Tierra del Fuego ). También habrá elecciones en Misiones, donde el gobernador Hugo Passalacqua no puede acceder a otro mandato e impulsa a Oscar Herrera Ahuad, y en Santa Fe, donde Omar Perotti buscará destronar al socialismo. Mientras que Mendoza tendrá primarias el 9 de junio. Con este escenario Nación buscaría sellar acuerdos para acompañar reelecciones por supuesto alineando a los mandatarios para que aflojen sus rezongos fundamentalmente.
«Falta un mes para la elección. Lo último que quiere (el gobernador) es sumarse un quilombo o meterse en una discusión que no le suma y puede restarle mucho. No quiere aparecer echando leña al fuego, pero tampoco quiere quedar pegado», razonó sobre la agenda de su jefe el vocero de un gobernador del norte. «Los problemas nacionales son responsabilidad de Cambiemos, no de las provincias», sopesó otro vocero en declaraciones a un medio nacional.
Tal como dijo Arcioni, uno de los motivos centrales de la desconfianza entre los gobernadores de la convocatoria es el hecho de que los 10 puntos propuestos por Macri son en rigor una ratificación del rumbo económico del Gobierno. Es decir, en los hechos, no parece posible proponer grandes cambios, más allá de que en el texto el Presidente haya dejado asentado que «está abierto a escuchar agregados y aportes que refuercen el mensaje de previsibilidad».

Solos o en grupo

Por otro lado, hay un reparo inicial de los gobernadores a que las reuniones con Macri o con alguno de sus ministros sean de a uno y no en grupo. Lo dejó claro el tucumano Manzur, que además admitió que acusar recibo de la carta del Presidente no está entre sus preocupaciones más urgentes. «No está previsto que respondamos por el momento. Yo hablo con todos los gobernadores, pero todavía no hemos tomado una decisión común», dijo a medios de su provincia. Manzur no es el único que cree que cualquier llamado a los gobernadores debe ser conjunto. Pero hay matices. «Siempre que nos convocaron hemos ido porque queremos lo mejor para nuestro país y para nuestra provincia», aseguró el entrerriano Bordet. Sin embargo, también deslizó: «Espero que este acuerdo sea franco y pueda tener una viabilidad».
Mucho más conciliador se mostró el chaqueño Domingo Peppo, que ya pasó por la Casa de Gobierno. «Es necesario un acuerdo nacional. Si sirve como señal a los mercados y al FMI y permite estabilizar la situación económica, bienvenido sea», dijo el gobernador de Chaco. En el otro extremo se ubicó Insfrán, que formalizó su respuesta a Macri a través de una carta. El gobernador de Formosa comenzó por resaltar que los gobernadores «acudieron en busca de consensos» cada vez que el Gobierno los convocó, pero que esos consensos «fueron incumplidos y no por acción de las provincias» y aludió a «la crisis a la que hemos sido conducidos en los últimos tres años y medio». Tras nueve párrafos de críticas más o menos directas, concluyó: «Vuestra carta tiene la limitada intención de justificar lo hecho y reducir a una simple mirada económica una discusión mucho más profunda».
También rechazó la iniciativa oficial el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, que recibió la carta de Macri en las últimas horas. «Presidencia de la Nación nos convoca a firmar un acuerdo para llevarle tranquilidad a los mercados», indicó el puntano en declaraciones a la prensa local. Y remató: «Presidente Macri, ¿por qué no hablamos de darle tranquilidad al pueblo argentino?»

El peronismo contrarreloj

A la par, el enrarecido escenario electoral con un oficialismo depreciado y una oposición indefinida, tiene crispado a todo el arco político de los estados provinciales. Los gobernadores creen que queda poco tiempo para ordenar la interna entre Massa, Lavagna y Urtubey. Lo dijo clarito el entrerriano Gustavo Bordet en diálogo con Massa: ´si en dos o tres semanas no se ordena el espacio, algunos podrían avanzar con Cristina´. Es que la tensión irresuelta que atraviesa al peronismo no kirchnerista por la negativa de Roberto Lavagna a ir a una primaria con Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey, empezó a cansar a los gobernadores, que entienden que en las próximas tres semanas el espacio ya debería tener definida la manera de elegir su fórmula presidencial.
Massa analizó esta suerte de empantanamiento que atraviesa Alternativa Federal, durante los encuentros que tuvo en las últimas 48 horas con los gobernadores de Santiago del Estero, Gerardo Zamora; Chubut, Mariano Arcioni y Entre Ríos, Gustavo Bordet.
Lavagna sigue afirmando que él no forma parte de Argentina Federal y por ahora rechaza someterse a una primaria de esa fuerza, aunque con menos intensidad que al inicio de su instalación como posible candidato a presidente. «Si Roberto no mide 20 puntos para el cierre de listas, no tiene mucho sentido ir a una primaria», afirman cerca suyo.
El ex ministro mantiene la idea de armar un frente más amplio con los socialistas santafesinos y con el sector del radicalismo díscolo que empuja a Martín Lousteau, que por ahora parece más interesado en lograr la reformulación de Cambiemos. Estas posiciones de Lavagna le generan no pocas tensiones en el peronismo. El diálogo de Lavagna con los socialistas le generó una tensión con el senador Omar Perotti, que está librando una dura batalla para que el peronismo recupere Santa Fe. Perottio es además muy cercano al cordobés Juan Schiaretti que ayer picó en punta, y si ambos ganan, se constituirían en un polo de poder clave en el mapa político que viene.
En su último encuentro con Lavagna, el gobernador de Córdoba le sugirió que lleve a Miguel Pichetto como candidato a vice -un freno a la idea del ex ministro de ofrecerle ese lugar a Miguel Lifschitz- y que se someta a las primarias. Con el resultado de ayer, Schiaretti sale muy fortalecido y en Alternativa Federal esperan que sea un factor de ordenamiento del espacio. El problema que tiene Argentina Federal es que si sigue demorando la resolución de la tensión entre Lavagna y Massa y no determina con claridad quienes integran el espacio y como se definen las candidaturas, algunos de los gobernadores que tienen a Cristina midiendo muy arriba en sus provincias, podrían iniciar un diálogo directo con la ex presidenta, para sumarse a su proyecto de regreso al poder. No es una conjetura. Algunos ya avisaron, dicen. Para Arcioni y Linares no es un tema menor la indefinición del PJ no kirchnerista. Al fin y al cabo, como se especuló alguna vez desde este espacio, podrían terminar siendo dos caras de una misma moneda del próximo poder central. Habrá que ver…

Fuentes: NA, LPO, AF, LN, Télam, propias