Por Juana de Arco*

“Vota a aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione” decía el financiero Baruch, ante ese tipo de floreos donde la elocuencia suele aplastar el contenido Síntoma ineludible de las campañas proselitistas, donde todo el relato político da la sensación que estuviera vacío. Como decía un habitante originario a un sacerdote sobre su prédica: “Sus dichos rascan, y rascan bien, pero rascan donde no pica”. Esta cuestión de la elocuencia sobre el contenido en política, genera esa generalizada impresión en la opinión pública. Basta apenas con interrogar después de un discurso político a alguien del público su opinión, para comprobar que registró poco o nada de lo expresado. E incluso que creyó poco y nada de lo declamado. Sencillamente porque ´del dicho al hecho, hay un enorme trecho´, como dice el refrán popular.
En los últimos años, tanto a nivel nacional como provincial el discurso político viene tan desnaturalizado y suele contener tan poca información comprobable, que se fue convirtiendo en un recitado de proclamas, autoalabanzas y buenos deseos que derrapa tediosamente del sentido de realidad y pierde absolutamente de vista al receptor.
A una semana de las elecciones generales en Chubut, se vienen imponiendo instancias de debate de candidatos tratando de establecer metodologías saludables, que hasta podrían ser efectivas si los protagonistas se salieran un poco del microclima partidario y del show para la audiencia. Ayer mismo al cierre de esta edición se daba un debate en la Universidad de Comodoro Rivadavia, que fomenta estas ruedas de intercambio desde las legislativas locales de 2015, con debate de candidatos a concejales; legislativas nacionales en 2017, con participación de aspirantes a la diputación nacional; y con esta última con 6 de los 7 candidatos a gobernar la provincia. Por supuesto con una lista de preguntas predefinidas, ensayos de ideas y un escenario casi a medida en este caso, para que se luzca el local, el intendente de Comodoro Rivadavia, Carlos Linares. Ya que el único que no concurrió por encontrarse trabajando en agenda de gestión, fue el gobernador Mariano Arcioni, precisamente el otro contrincante comodorense que polariza con Linares.
Arcioni evidentemente en esta rueda electoral donde no se definen los destinos de la ciudad cuya intendencia se votará en octubre, dicen que no accedió a someterse a discutir parcialidades. Poco oportuno sería a una semana aceptar una confrontación para que cuestionen lo que el viene haciendo al hacerse cargo de la provincia tras el fallecimiento de Mario Das Neves, sin poder observar lo que su contrincante tiene para mostrar en la ciudad petrolera donde las PASO sirvieron además para testear la voluntad popular previa. De hecho, en el mano a mano individual en abril el escribano le sacó 4 puntos de diferencia al intendente (Arcioni 32,51% Linares 28,47%) Este no es un dato menor, siendo que Linares plebiscita de alguna manera su gestión de ocho años en la localidad, la que viene realizando primero de vice de Néstor “Tano” Di Pierro (2011 a 2015) y luego con manejo propio de 2015 a esta parte.

Palabras desafortunadas, votos escurridos

Por supuesto el efecto sorpresa siempre está, y la presunta suma del peronismo podría darle un espaldarazo a Linares, pero por ahora Arcioni preferiría escuchar más y hablar menos. Después de todo no hace mucho asesor estrella para entender que faltando ocho días para concurrir a las urnas, raramente el ciudadano medio cambiará de idea por una declaración más o menos. Aunque sí, una palabra desatinada o una idea peregrina, puede ocasionar una avalancha de pérdidas de votos.
Basta nomás con analizar la desafortunada manifestación del propio Linares sobre el presunto raro origen de la Universidad de Chubut y la propuesta incongruente de que en la provincia sobra con una sola Universidad. La expresión, que fue ni más ni menos para una importante cantidad de público la confirmación que de asumir Linares a la gobernación, podría proceder a cerrar una estructura académica sencillamente porque la generó el dasnevismo, o porque a él le da la idea que no cumple una función social, deja claro que a veces hablar demasiado es más contraproducente que hablar bien. Y si con el debate que por la noche protagonizó Linares en la Universidad SJB de Comodoro sumó algunos cientos de votos, ahora deberá tener en cuenta casi que con las desafortunadas declaraciones de la mañana, gran parte de los 2.500 alumnos que posee la Universidad de Chubut seguramente dejarán de votarlo. En fin, a veces, como decía George Jessel, “el cerebro humano empieza a funcionar cuando naces y no se detiene hasta que sales a hablar en público”

El derrape que no fue tal

Para los miradores finos de artimañas electorales, la patinada de Linares no habría sido tal. Por el contrario, el intendente intentó vincular varias cosas con ese rara exageración sobre que la creación de la Universidad del Chubut «fue una interna entre el ex gobernador Mario Das Neves y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco». Y que «la única universidad que debería quedar en Chubut es la UNPSJB». Por un lado, trata de generar una confrontación con un proyecto que concretó el finado exgobernador, generando sospecha sobre un posible uso político de una estructura académica. Con eso el comodorense habría buscado frontonear con el fantasma de la corrupción de una gestión que tiene causas judiciales y heridas abiertas en la interna frentista, y con alguien que definitivamente no le puede contestar porque falleció. Intentando además llevar a Arcioni al barro de defender una decisión política que ni siquiera pertenece a sus dos años de vice, ya que la Universidad del Chubut se fundó en diciembre de 2008. Se podría decir que un claro error ya que el gobernador, que avanza tibiamente por la ´avenida del medio´ sin que se le despeine el jopo y con más silencios que certezas, sólo tuvo que ponerle un tono progre a la cosa, nada menos que desde la inauguración de la Feria del Libro en Madryn, para dejar en evidencia un lado lamentablemente facho de Linares, precisamente un candidato que se dice bien peronista, nacional y popular.
Por otro lado Linares volvió a abrir indirectamente la brecha entre Comodoro y el Valle, tratando de capitalizar el voto universitario comodorense justo a horas de protagonizar el debate precisamente organizado por la Universidad y en su ciudad. Sobre todo conociendo que las encuestas en el Valle no le dan para nada bien (sus incursiones en Trelew, Madryn y Rawson prácticamente han pasado desapercibidas para los vecinos). Otro importante error de cálculo si se quiere, porque las reacciones en las redes sociales expusieron claramente que si algo valoran los jóvenes de Chubut es contar con más alternativas de formación en su propio territorio, y que tal vez hubiese sido absolutamente oportuno que si Linares conocía o conoce algún tipo de irregularidad en la fundación del antro académico provincial, lo hubiese denunciado formal y oportunamente, como corresponde a un estadista.
Finalmente lo que sí consiguió y hay que reconocerlo, es una declaración bien provocativa que le permitió ocupar la tapa de varios medios sobre todo del Valle, allí donde no estaría convenciendo demasiado, concentrando la atención del público en general, y ocupando la escena del debate. Casi el ABC del marketing político: ´que hablen mal o bien, pero que hablen del candidato´ Una estrategia que estaría impulsada por su equipo de asesores, con la incorporación de un consultor nacional de carrera que le ayuda en la recta final de la campaña.

Dime cuanto hay y te diré quién gana

Según el matutino Jor-Nada, el nuevo asesor de Linares, “César Mansilla, es un peso pesado que entre otros muchos servicios se dedica a realizar encuestas de candidatos. Es un influyente asesor de imagen que, curiosamente, hace más de tres décadas ha hecho de su imagen un culto al bajo perfil. Fue periodista de Clarín y de otros diario en los años 70 y 80, y fundó la consultora Nueva Comunicación, que en los 90 despegó al ritmo de la llegada de las empresas extrajeras atraídas por la Convertibilidad y que hacia finales de esa década vendió a un grupo extranjero, que no sólo le pagó una fortuna millonaria en dólares, sino que además lo dejó seguir conduciendo la empresa. No perdió nunca su calidad de operador y lobbista de grandes ligas (…) El desembarco de Mansilla para darle una mano a Linares tendría que ver con sus viejos contactos en el peronismo nacional (claro que también trabajó para el PRO y otras fuerzas políticas), que primero le tendieron un puente hacia César Gustavo Mac Karthy (para quien realizó encuestas antes de las PASO) y ahora hacia el comodorense”. El diario más peronista de la provincia reconoció además esta semana –con conocimiento de causa- que “Mansilla acaba de publicar un trabajo muy favorable al lanzamiento de la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner, pero por ahora no se conocen los resultados de las encuestas que hizo para Linares (sic)”. En fin, no extraña entonces que el comodorense se haya corrido unas líneas de su anterior relato conciliador provinciano, para saltar a la confrontación provocativa buscando centrarse en la escena del antes y el después que siempre garpa. Recetas peligrosas para seguramente el precio que paga. Además del cambio de discurso, dicen en Trelew que donde puso varios millones también fue en los dos principales medios -escrito y radial- con el que buscaría afianzar imagen y rebotar los dichos. El temita será cuando Linares deba justificar el origen de los fondos, ya que en 2015 el partido no rindió debidamente la campaña y se supone que eso le imposibilitaría recibir aportes de Nación. Tanto despliegue de dinero disparó por supuesto la pregunta obligada que no tardó en hacerse un astuto referente oficialista: “¿La habrán desenterrado o tal vez algún bolso que revoleó López llegó hasta Comodoro?”. Chicanas de boquiabiertas nomás que no ayudan para nada a elegir entre la escasa oferta que nos toca, no?.

*Soy Juana de Arco, … y ceniza de tantos