A partir del mes que viene, los jubilados, pensionados y demás beneficiarios de la Seguridad Social de nuestro país, con excepción de la Asignación Universal por Hijo (AUH), cobrarán sus haberes con un aumento de 10,74%. Además, en las últimas horas se conoció, tras los anuncios del Gobierno Nacional, que en septiembre el incremento en cuestión alcanzará al 12,2%. En total, teniendo en cuenta la suba de junio y septiembre, se dispondrán unos 14 millones de beneficios.
Asimismo, con las variaciones positivas de marzo del corriente año (11,83%) y de junio próximo (10,74%), en el primer semestre de 2019 el aumento acumulado sumará el 23,8%. En tanto, con el aumento de septiembre a noviembre, las pensiones y jubilaciones de Argentina treparán un 38,9%.
Por su parte, los beneficiarios de la AUH, que alcanza a 2,2 millones de padres, lo que comprende a casi 4 millones de chicos, están excluidos de dichos aumentos, debido a que en marzo se les adelantó, con una suba del 46%, el aumento de todo el año corriente, por lo que no recibirán los aumentos trimestrales de aquí a fines de 2019.
Este nuevo dato del 12,2%, que se conoce con cuatro meses de anticipación a su efectivización, surge tras la difusión oficial de la evolución de los salarios formales entre diciembre y marzo pasado, según el índice Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE). El otro componente del reajuste, la inflación, del primer trimestre ya era conocida, a través de los datos que publica mensualmente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Entonces de la combinación de esos dos datos (70% inflación y 30% RIPTE) surgen los aumentos que regirán entre septiembre y noviembre de este año, según la nueva fórmula de movilidad aprobada por el Congreso de la Nación a fines de 2017, con retroactividad a septiembre de 2017.
Puntualmente, lo que sucedió fue que en el primer trimestre la inflación sumó 11,8% y ahora se conoce que el índice salarial RIPTE fue del 13,2%. En este caso, el 70% de 11,8 es 8,23% y el 30% de 13,2% de los precios minoristas es 3,97 %. La suma es 12,2%, 0,4 puntos por encima de la suba de los precios de ese período.
Así, por ejemplo, entre marzo y mayo el haber mínimo es de 10.410 pesos. Asimismo, entre junio y agosto, será de 11,528 pesos y entre septiembre y noviembre llegará a los 12.934 pesos mensuales. Las pensiones no contributivas cobran el 70% de esos mínimos y los beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) el 80%.
En los últimos 12 meses a abril, las jubilaciones y demás prestaciones tuvieron un incremento de 35,9% frente a una inflación del 55,8%. Una pérdida de 19,9 puntos o del 12,8%. Por ejemplo, el haber mínimo que cobra casi la mitad de los beneficiarios en un año subió de 7.660 pesos a 10.410.
En comparación con septiembre de 2017, con el cambio de fórmula, cuando la promesa oficial decía que las prestaciones sociales mejorarían en términos reales entre 3 y 4% en el primer año, la pérdida es mayor, de 37,5 puntos lo que representa una pérdida frente a la inflación del 20,7%. De esta manera, la pérdida es levemente mayor a la que sufrieron los asalariados en general.
Esto significa que si la jubilación mínima se hubiera ajustado por la inflación ahora debería ser de 13.129 pesos en lugar de 10.410: una diferencia en menos de 2.719 pesos. Así se calcula que la pérdida acumulada actualizada desde el cambio de fórmula para los haberes mínimos suma unos 30.000 pesos por cada jubilado.
A abril, la inflación sumó el 15,6% y ahora dependerá del aumento constante de los precios en el país de aquí a noviembre para saber la evolución reales de los haberes en el curso de 2019.
Según la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), la “movilidad” engloba a más de 17,8 millones de personas: 6,9 millones son jubilaciones y pensiones, 1,7 millón de Pensiones No Contributivas y Pensiones Universales para el Adulto Mayor y alrededor de 9,2 millones de asignaciones por hijo (salario familiar y AUH).

Gobierno de Chubut