El cambio climático, el cuidado materno y el riesgo de infección parasitaria en los lobos marinos de Sudamérica están estrechamente relacionados, así lo estima un trabajo llevado a cabo por investigadores de la Universidad Católica de Chile, la Universidad Andrés Bello (Chile), la Universidad Austral de Chile y la Universidad de Georgia (Estados Unidos) publicado en la revista ‘Ecology and Evolution’.
El estudio señala que el aumento en las tasas de infección en estos animales se debe a una reacción en cadena del cambio climático, que obliga a las madres a dedicar más tiempo a la búsqueda de alimentos en lugar de proporcionar una mayor atención materna a las crías que podría contrarrestar a los parásitos.
“Este fue un hallazgo sorprendente, pero nos ayuda a comprender la relación global que estos parásitos tienen con sus hospedadores, directa e indirectamente”, explica Mauricio Seguel, investigador veterinario de la Universidad de Georgia. “Pero lo que es más importante, estudios como este responden pequeñas partes de una pregunta más grande: ¿En qué medida nuestras actividades como humanos impactan a los animales?”.

El peligro

La infección por anquilostomas es un riesgo significativo para la salud de las poblaciones de lobos marinos de Sudamérica. Un estudio independiente financiado por la Fundación Animal Morris determinó que más del 20 por ciento de los cachorros de lobo marino mueren por infecciones parasitarias cada año.
“Es importante comprender estas complejas asociaciones entre comportamiento animal y enfermedades que pueden revelar los efectos del cambio climático en la salud del océano”, asegura Janet Patterson-Kane, directora científica de la Fundación Animal Morris. “Este estudio muestra que los cachorros con una mayor carga de parásitos y que pasan más tiempo en el agua son resultado de la disminución de la atención materna”, explica.

El estudio

El equipo estudió los cachorros de una colonia de lobos marinos en la isla de Guafo, en el suroeste de Chile, en la que todos muestran algún grado de infección por anquilostomas. Durante cuatro meses, los investigadores capturaron cachorros de uno a dos días de edad y los marcaron para su seguimiento. El equipo observó el comportamiento de cada cachorro durante al menos ocho semanas, registrando el número de veces y de qué manera se involucraban en actividades acuáticas.
Los investigadores también tomaron muestras regulares de sangre y fecales para medir el nivel de infección por anquilostomas en cada animal. Descubrieron que los cachorros con una mayor carga de parásitos eran mucho más activos en el agua que los cachorros con niveles más bajos: jugar y nadar, en lugar de descansar o evitarlo.
Un análisis posterior reveló que los animales con mayores tasas de infección pasaban menos tiempo con sus madres. El equipo cree que esto podría ser porque las temperaturas del océano son más cálidas y hacen que los peces sean más escasos. Las hembras más jóvenes y menos experimentadas deben pasar más tiempo buscando comida y menos tiempo con sus hijos. Estos cachorros, a su vez, no pueden alimentarse de sus madres y pasan más tiempo en el agua, y tienen sistemas inmunitarios más débiles que son menos capaces de eliminar los parásitos.
Se desconoce cuáles son las implicaciones de esta situación para la supervivencia a largo plazo y el éxito reproductivo de las poblaciones de lobos marinos, dado el aumento de las temperaturas oceánicas, la mayor carga parasitaria y los largos períodos de tiempo que las madres pasan lejos de sus cachorros a medida que la búsqueda de alimentos se vuelve más difícil. El trabajo de Seguel, financiado con fondos de la Fundación Animal Morris, es fundamental para una mejor comprensión de estas poblaciones y su salud actual. (Fuente: DICYT)

Los lobos marinos en la Patagonia

El lobo marino es una de las especies más comunes en toda la costa de la Patagonia argentina.
El ciclo reproductivo de las hembras comienza a la edad de 4 años, desde fines de febrero a fines de marzo, las hembras tiene su celo. Los machos, durante ese mes luchan por el harem. Después de una gestación de diez meses dan a luz una sola cría. Esta etapa de gestación y parto se repite año tras año, durante toda su vida. Es por eso que las hembras prácticamente viven en un continuo ciclo de gestación.
Por ejemplo, en Punta Pirámides, la densidad de lobos marinos es notable, llegando aproximadamente a los 3.000 individuos. Se los puede visitar por agua con las salidas de kayak o en paseos náuticos con embarcaciones habilitadas. También se llega por tierra, caminando o en vehículo.
En otoño, invierno y gran parte de la primavera, los lobos marinos se encuentran en sus colonias habituales, mientras que los juveniles se pueden ver en las colonias no reproductivas. A diez días de nacidos, se mueven entre los machos y las hembras, y se las diferencia por su pequeño tamaño y color oscuro.

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