Si bien algunos sectores ya han evidenciado una leve mejoría en los últimos registros oficiales, la industria metalúrgica no corrió con la misma suerte. Puntualmente, este sector registró en marzo su sexto mes consecutivo con caídas en la actividad, al igual que todos sus subsectores.
Estos datos surgen del último informe elaborado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADMIRA), que agrupa a las empresas del sector de todo el país. Como resultado de la caída del consumo y el endurecimiento de las condiciones crediticias, la mitad de los empresarios metalúrgicos redujo su plantilla de personal en el primer trimestre, “revelando un importante deterioro en el nivel de empleo”, indicó el informe. En abril y lo que va de mayo, la actividad sigue mostrando similares resultados en el interanual, mientras que la utilización de la capacidad industrial del sector está en 50%.
En tanto, el análisis por cadena de valor de ADMIRA mostró que en el sector automotor apenas el 26% de las empresas aumentó su producción en marzo, contra el 27% de febrero. En la cadena agroindustrial, el 28% de las firmas tuvo resultados positivos, frente al 30 de febrero, mientras que en construcción e infraestructura el dato quedó fijo en el 24%. Asimismo, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la industria en su conjunto tuvo una merma de 4,3% en marzo en relación a febrero, tras dos meses seguidos de mejoras.
Otra medida del grado de estancamiento del sector metalúrgico es el “índice de difusión” que confecciona ADMIRA, el cual se acerca a uno a medida que una mayor cantidad de rubros tienen resultados positivos y va hacia cero cuando predominan los números negativos. Desde mayo del año pasado, el índice quedó por debajo de 0,5 y desde octubre se ubica en cero.
La actividad tuvo en marzo una caída del 8,7% interanual, que impactó en una reducción del empleo del 2,1% en el mismo período. El primer trimestre de 2019, el 50% de las empresas redujeron su plantilla de empleo, el peor dato desde comienzos de 2015, sólo superado por el 53% del primer trimestre de 2017. El rubro más castigado fue carrocerías, remolques y semirremolques, con una baja del 26,1% en marzo. Aquí se destaca el cierre de la planta de Loma Hermosa de la empresa carrocera Metalpar, en donde trabajaban 550 personas y la crisis en la empresa Helvética, ubicada en la localidad santafesina de Cañada de Gómez con 90 personas empleadas. Le sigue el rubro fundición, con una merma del 9,6%, afectado por el impacto tarifario del uso intensivo del gas. En equipos y aparatos eléctricos se produjo una caída del 9,2%, mientras que en maquinaria agrícola, del 8,6%. Según el INDEC, en el primer trimestre cayó fuerte la venta de tractores nacionales (26,9%), aunque mejoró la venta de cosechadoras e implementos. En línea con la sensible mejora de la cosecha, se espera que la maquinaria agrícola al menos no tenga un año tan malo como el resto de la metalurgia.
En tanto, bienes de capital tiene una caída del 7,5%, asociada a la reducción de la inversión privada ante el escenario recesivo. En autopartes, la merma de actividad es del 6,1 y equipamiento médico, del 3,6%. Según la encuesta de ADMIRA, el 40% de los empresarios metalúrgicos preveían una caída de la producción para el trimestre abril-junio. Por su parte, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los empresarios “pesimistas” llegan al 47% y en Entre Ríos, al 49%.

La recesión se profundiza

La economía argentina sigue evidenciando cifras negativas y en marzo vivió el peor momento desde que Mauricio Macri asumió como presidente a fines de 2015. Por su parte, las proyecciones de las entidades privadas ya adelantaron que el descenso de abril podría empeorar esta realidad.
Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó esta semana el estimador mensual de la actividad económica (EMAE) correspondiente al tercer mes del corriente año, que no sólo mostró una contracción interanual de 8,6% del Producto Bruto Interno (PBI), sino también una variación negativa de 1,3% libre de estacionalidad contra el desempeño de febrero. De esta manera, la producción demostró no haber tocado el piso en su caída y el primer trimestre acumuló un negativo de 0,2% al hacer la comparación con el último período de 2018.
Con estas cifras publicadas por la entidad oficia, se desprende que la actividad económica sumó 11 meses consecutivos en rojo y tocó su punto más bajo de toda la era Cambiemos. De esta manera, llegó a su peor nivel desde el pozo de mediados del 2012. Los números son la contracara de los apretones monetario y fiscal y a eso se le sumó la dinámica volátil del tipo de cambio, que generó un desplome del salario real y del consumo, provocando una pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores de nuestro país que promedió el 15%.
Por eso, durante marzo los sectores que lideraron la caída fueron la industria y el comercio, que contrajeron 13,2% y 14,6% interanual, respectivamente. En rigor, excepto el agro, que mostró una mejora de 10,8%, ningún otro sector traccionó para arriba a la actividad.
Incluso la intermediación financiera, con la súpertasa promovida por el apretón monetario del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y todo, sufrió una brutal caída de 13,9% interanual, la segunda más grande. Y es que comparó con un marzo de 2018 en el que el boom de las Lebac tocó el techo, justo antes de la explosión de abril, cuando arrancó la fuga en masa.
En este contexto, desde la consultora ACM remarcaron que “si bien creemos que la recuperación del agro contribuirá, las altas tasas de interés domésticas, superiores al 40% en términos reales, la falta de liquidez, la desaparición del crédito y la caída de salario real conjuntamente con el freno de la obra pública seguirán teniendo un mayor impacto”.
En ese sentido, a partir de la difusión de estos datos la consultora LCG empeoró su proyección para el 2019 a (-2%). Para la Universidad Torcuato Di Tella (UTD), en tanto, hay sólo 10% de chances de entrar en una fase expansiva en los próximos seis meses.
Por su parte, la economía cayó en forma brutal entre abril y noviembre del 2018 y desde diciembre esa dinámica se interrumpió y, aunque aun en el pozo, las variaciones mensuales desestacionalizadas comenzaron a dar leves números positivos, lo que insinuaba una incipiente reactivación.
Esto provocó que el Ministerio de Hacienda de la Nación planteara que la recesión había terminado. Con los datos de esta semana hubo silencio oficial, aunque el INDEC protagonizó una situación particular en las redes sociales, teniendo en cuenta que las cuentas de la entidad destacaron que marzo mostró mejoras estacionalizadas de 9,4% contra febrero. Una dinámica que en realidad se repite todos los años por el fin de las vacaciones y que obliga a mirar el dato desestacionalizado, que modera esos factores.
Así como las leves mejoras de diciembre-febrero encuentran explicación en el “veranito financiero” de estabilidad cambiaria y baja temporal de tasas, el desplome de marzo se entiende por el nuevo capítulo de devaluación, tarifazo e inflación de 4,7%, con nueva suba de tasas, tal como destacaron desde Ecolatina. Para abril, las perspectivas no son demasiado optimistas. Por ejemplo, el ICAE de la UTDT adelantó que la caída contra marzo sería de 0,21%.

Gobierno de Chubut