La primera ministra británica Theresa May hizo una gran concesión al Parlamento y a la oposición laborista y ofreció a los legisladores la posibilidad de definir si se celebra un nuevo referendo sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE), pero solo si apoyan el acuerdo del “brexit” que ya rechazaron tres veces.
El posible referendo integra una lista de medidas con las que May intenta persuadir al Parlamento para que apoye un acuerdo de divorcio que permita una salida ordenada, aunque demorada, de la UE, tres años después de que los británicos votaran cortar cuatro décadas de pertenencia del país al bloque.
La jefa de Gobierno conservadora ya dijo que a principios del mes que viene, probablemente el lunes 3, convocará a la Cámara de los Comunes a votar por cuarta vez un acuerdo de retirada, en una sesión que calificó de “última oportunidad” de garantizar el “brexit”. Tras esa votación, cualquiera sea su resultado, May dijo que dejará el cargo y renunciará como líder del Partido Conservador.
En un discurso que dio en Londres, la premier dijo que la ley que presentará al Parlamento incluirá “un requerimiento para votar si se celebra un segundo referendo” que dé a los británicos otra oportunidad de aprobar o rechazar los términos del “brexit”.
Un nuevo referendo es una exigencia central del Partido Laborista y de otras agrupaciones opositoras cuyos diputados han votado en contra del acuerdo de May.
“No creo que sea el camino que debemos tomar. Pero reconozco la fuerza genuina y sincera del sentimiento que recorre la Cámara sobre este importante asunto”, dijo May, quien siempre se había opuesto a la idea de una nueva consulta.
El referendo, sin embargo, solo ocurriría si el Parlamento aprueba el acuerdo de divorcio y lo convierte en ley, algo que por ahora se presenta difícil, pese a los gestos de último minuto de la premier.