Por Trivia Demir

Una victoria pírrica es aquella que se consigue con muchas pérdidas, de modo que incluso tal victoria puede terminar siendo desfavorable para dicho bando. El nombre proviene de Pirro, rey de Epiro, quien logró una victoria sobre los romanos con el costo de miles de sus hombres. Se dice que Pirro, al contemplar el resultado de la batalla, dijo: “Otra victoria como esta y volveré solo a casa”. En Chubut, cualquiera de los triunfadores el 9 de junio puede convertirse en Pirro. No sólo porque la pérdida de acompañantes será directa a lo que haya para repartir, y lo que haya para repartir en términos de poder será directa de la caja. Sino porque en tiempos de malaria se suelen terminar los estadistas, y sobre todo los asesores con grandes ideas.
Así las cosas, comienzan los últimos cinco días de mayo y con esta semana se encauza la recta final hacia las elecciones definitivas en Chubut. Quien logre quedarse con el grueso del apoyo ciudadano será quien muestre mejores condiciones para pilotear la averiada nave territorial que viene a los barquinazos en términos económico-financieros. No es un dato menor, porque casi siempre la alocada carrera hacia Fontana 50 era por administrar en general una caja con problemas de liquidez pero estabilizada en el número. Hoy eso no sucede. Endeudada, desfinanciada por Nación y con ingresos menores a los egresos, Chubut se asemeja a una empresa o comercio inviable, que por más esfuerzo que se le ponga, no prospera en términos de competitividad.
Esta realidad es evidente para los principales candidatos, aunque tal vez no para la muchachada militante que cree que siempre hay y habrá algo para repartir,…aunque sea cargos. Hoy por hoy, tanto Mariano Arcioni (Chubut al Frente) como Carlos Linares (Frente Patriótico Chubutense) están preocupados por lo que viene. Cualquiera que gane sabe que sostener los próximos cuatro años no será nada sencillo como no lo será administrar con grandes limitaciones de inversiones que puedan activar la economía y los ingresos provinciales.
La especulación general de las tropas indican que ambos apuestan a negociar la minería a partir de agosto, y con esto hacer caja para estabilizar las arcas públicas, además de reactivar sectores vinculados a la energía, a la construcción, los servicios y las exportaciones. Aunque los proyectos para con la industria sean bien diferentes. Arcioni no vería con malos ojos un polo productivo extractivo que busque ponerle valor agregado en la zona a los recursos naturales (trátese de minerales, arenas silíceas, rocas, etc) con modificaciones en las regalías que queden; mientras que Linares apuntaría a replantear el vínculo con las privadas en busca de explotaciones pero con participación del Estado Provincial en carácter de socio. En ambos casos, el tratamiento de la minería como fuente de ingresos será excluyente.
La otra cuestión, es la necesidad de recuperar obra pública nacional que reactive el territorio, que contenga a las poblaciones patagónicas y que permita otros desarrollos en Chubut que depende de inversiones nacionales, como los interconectados en el la Meseta Central o la ampliación de acueductos en ciudades claves como Comodoro y Madryn. Y sobre todo obra con sentido social (viviendas, escuelas, salitas u hospitales, espacios recreativos), no sólo ruta, caminos y puentes. Algo que Cambiemos cortó de plano.

Demagogia mata reelección

Pero pese a que el partido gobernante a nivel nacional se cansa de declamar su mirada federal, en cuatro años no demostró priorizar un gobierno integral, para un país con enormes asimetrías y necesidades de infraestructura. Ni siquiera con el oneroso crédito provisto por el FMI hay claridad de inversiones tangibles. Porque, como decía Proudhon, “La demagogia es la hipocresía del progreso”.
No es ajeno a nadie que más de la mitad del ajuste para llegar al déficit cero son aumento de impuestos (retenciones y bienes personales) que el propio presidente Mauricio Macri dijo rechazar y preveía eliminar. Un cuarto restante implicó un fuerte ajuste en la obra pública, insostenible en el tiempo frente a la enorme demanda por infraestructura y obras básicas que tiene el país.
Pese al espadeo verbal entre funcionarios de Nación y el gobernador Arcioni, los números demuestran que en el caso de Chubut, el peso electoral en el padrón nacional con apenas el 1,26% de la población que habita el país, es directamente proporcional a lo que nos asisten en términos de inversiones.
De por sí el presupuesto en infraestructura nacional 2019 reflejó una caída del 15% de los fondos nacionales destinados a obras públicas, es decir, una disminución de 30 mil millones de pesos.
Y de los 171 mil millones de pesos que “anunciaron” invertir en obra pública, los principales distritos electorales como Provincia de Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, en ese orden fueron los que más bendiciones recibieron. Entre estas 5 jurisdicciones se repartieron ´en los papeles´ por lo menos, más del 50% de la obra pública financiada por el Estado Nacional. El restante 50% se reparte entre 19 provincias presuntamente. En ese pelotón de baja densidad poblacional, no tan interesante en términos electorales, Chubut se ubicaba tercera, con el 2,9 % del 22% que se destinó del presupuesto a los territorios de menor peso político. Pero en los hechos, de ese 2,9% con unas 40 obras anunciadas, si se están ejecutando 5 de ellas, es mucho. Esta es una realidad, que ninguno de los candidatos que terminarán ungido como gobernador en 14 días desconoce. Y precisamente por esa enorme dificultad que arrancará el 10 de junio, la campaña en lugar de sonar a carnaval, suena a velorio.

El manejo que faltaba

El sector de la construcción sigue con preocupación la inminente publicación; dentro de una semana; de la nueva metodología del Registro Nacional de Constructores. Para el sector, la movida solo puede entenderse como la intención de “desmoronar el sistema de calificación y capacitación de empresas”.
En una columna publicada por el ingeniero Miguel Gomez Nieto para la revista ConstruAr, reproducida por Obra Pública.com se plantearon los puntos más cuestionables de la reforma del Registro. Se acusa a los funcionarios actuantes de “desmoronar el sistema de calificación y capacitación de empresas, sin reemplazo alguno”.
Según el entendido, el gobierno buscaría “… transformar un ente calificador que ordena por categorías a las Empresas Constructoras desde 1947 por una especie de Home Registring, una variedad de cajero automático que cómodamente desde su casa, su celular o su tablet, mediante solo un ´usuario y clave´ le otorgue un report ´on line´. Que no es indicativo de la potencialidad de las empresas pero es automático y se maneja casi sin personal, ni técnico ni administrativo.
Para lograrlo, debieron simplificar al extremo los requisitos, caso contrario no podían programarlo.
Eliminan la máxima producción de los últimos 10 años y la llevaron al promedio de los últimos 3 años, tenían pensado cinco (5) pero lo acortaron a tres (3) para contentar un poco a la Cámara. Demoledor de todas formas porque los últimos tres años fueron los más bajos en materia de construcción de obras públicas de la historia reciente de la Argentina.
Hacen desaparecer el ´Concepto´ porque no les encaja en su primitivo y casero sistema informático. Además hay que consultar a los Comitentes y tienen desconfianza de ellos. Necesitan un esquema aislado, aséptico, lejos de cualquier realidad. Además, eliminan la ´antigüedad´ para que el máximo factor multiplicador pase de 6 a 4.
Como la Cámara se quejó, dejan este año la antigüedad en dos (2) pero disminuye un 25% por año, de modo que en el 2022 llega a cero y así el factor pasa de 6 a 4 y las empresas pierden en promedio la mitad de su capacidad. Eso acaecerá en el 2022. Pero como en el 2022 no esperan estar en el gobierno no les preocupa. Esto es una trampa.
Entre otras maniobras denuncia que “Eliminan el Certificado de Adjudicación porque la Capacidad de Obra se puede consultar ´on line´ y que los comitentes se las arreglen como puedan. Desconocen la realidad digital paupérrima de nuestro país. Su mirada solo llega a unas cuadras alrededor del Obelisco Porteño.
Eliminan también al ´profesional´ porque no les entra en sus casilleros. Y controlar los contratos, incumbencia y matricula es dificultoso.
Eliminan el Consejo del Registro y así se quitan de encima la opinión de las empresas, a las que califican de corruptas, como si ellos provinieran del éter, cuando el propio Sr. Presidente reconoció el origen espurio de los negociados de su difunto padre y su primo es el primer arrepentido en el caso de ´los cuadernos´. No tienen autoridad moral para acusar a nadie de corrupto. No pueden arrojar la primera piedra.
Como último acto de autoritarismo e incompetencia hicieron firmar a los empleados del registro un compromiso de confidencialidad para que no se sepa lo que están haciendo. Así de un momento a otro pasaron de la ´Transparencia´ al ´Ocultismo´. Para acallar esto que esto que decimos”, dice.

¿Plantando el negocio propio?

En el mismo texto, el Gómez Nieto conmina a las Cámaras; Capital y Provincias; Colegios de Profesionales, Ingenieros y Arquitectos de cada provincia, a que “soliciten que se establezca un ´No Innovar´ hasta que haya consenso. Y la norma sea discutida por todos los actores participantes, Reparticiones Nacionales, Ministerios de Obras Publicas Provinciales, Cámaras de Empresas y Colegios Profesionales de todo el país.
No puede un tema tan sensible, que afecta a la médula del sistema de contrataciones de obras públicas quedar en manos de un grupo de programadores e informáticos nóveles que nunca participaron de la obra pública, ni de las Reparticiones, ni de las Empresas, ni de los Profesionales. Quizá sean buenas personas, no sean corruptos y tengan buenas intenciones; pero nos encaminan a la destrucción del sistema de contrataciones de las obras públicas. Se quieren ir quemándolo todo”.
La columna cierra “si no se los detiene habrá que reconstruir el sistema completo en el próximo gobierno; en unos meses”. Este alerta demuestra que el oficialismo tiene muchas cosas que explicar antes de terminar su mandato. Y mucho más antes de aspirar a otro. Como dice una reflexión anónima, “Cuando los hombres se hacen masa, los demagogos los hornean”. Habrá que ver…

Fuentes: NA, Obra Pública, FMM, ConstruAr, propias