Por Juana de Arco*

Que las comparaciones son odiosas? Y sí, son odiosas. Tanto como lo es la impunidad descarada. Los días 21 y 22 de mayo podrían quedar marcados en el almanaque por tratarse de dos fechas “odiosas”, pero necesarias, se podría decir “de acción efectiva” contra el sistema de corrupción pública. Pero también por tratarse de pantomimas de judicialización de la política que contribuyan a desmerecer aún más la institucionalidad, si efectivamente todo termina como se teme: en casi nada.
Ayer, 21 porque comenzó el primer juicio oral en contra de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, por presuntas irregularidades en el manejo de la obra pública. Y hoy 22, porque hace exactamente un año por primera vez la justicia en Chubut, de la mano de un equipo de fiscales, llevó a la cárcel a ex funcionarios y empresarios del primer nivel. ¿Será la de ayer una réplica de lo que viene pasando con la ´nada´ que conmemoramos hoy? Vaya uno a saber.

Showmatch judicial

El escenario que copó ayer la noticia nacional continuará como pantalla probablemente gran parte de este año donde a la expresidenta se la acusa de ser la jefa de una ´asociación ilícita´ junto a otros doce acusados, en relación a la adjudicación de 52 contratos de obras públicas viales a empresas vinculadas al detenido Lázaro Báez durante el gobierno kirchnerista en Santa Cruz. Afirman que estas adjudicaciones habrían sido irregulares y la mayor parte de las obras quedaron inconclusas pese a que se pagaron en su totalidad unos 46 mil millones de pesos, entre otras rarezas. La cuestión es que este “Nación-Gate” recién comienza, y nada da indicios de cómo culminará, más que con la certeza de desgaste que quiera o no rodeará al ´cristinismo´.

Actuando por un sueño

El caso del “Chubut-Gate” podría no sólo haberse anticipado dos años y un día como antecedente político sino también jurídico y ni hablar de decepción pública. El golpe al corazón del poder y la “patria contratista” en territorio se denominó “Revelación” involucrando después de 26 allanamientos y más de una docena de detenciones en 2017 a tres exfuncionarios de primera línea del gobierno de Chubut Somos Todos, como el ex ministro Coordinador, Víctor Cisterna, el exUnidad Gobernador, Gonzalo Carpintero y el ex ministro de Economía, Pablo Oca, junto al expresidente de la Cámara de la Construcción y Sudelco, Patricio Musante y catorce empresarios más de primera línea. Qué pasó con todo esto? Casi nada.
El juicio está estancado hasta octubre, bien lejos de las elecciones provinciales. Los quince empresarios evitaron el juicio oral y público ofreciendo obras por montos menores en carácter de ´probation´. Las que no se sabe a rigor de duda, cuáles se ejecutaron, cuáles se están ejecutando o ejecutarán, si eran necesarias, y si en realidad correspondían esas obras a esos montos, o sea incluso sino estuvieron también ´sobrevaluadas´.
Los tres exfuncionarios que quedan para acusar, ya están con domiciliaria y presuntamente embargados, y todo anticipa que lograrán zafar bajo argumento que se trató de sobreprecios que volvieron a las arcas del gobierno ´para hacer política´. Con esta posible argumentación y no pudiéndose comprobar el enriquecimiento ilícito personal, todo volvería a foja cero.
Cómo todo esto no es sólo una especulación periodística sino además una fuerte percepción social con base cognitiva, el lunes el fiscal Marcos Nápoli blandió el martillo como para que la saga no decaiga, al referirse a la probabilidad de avanzar en “otras investigaciones” vinculadas al entramado corrupto en el manejo de fondos públicos y anticipó que dentro de un mes, y luego de las elecciones, formalizarán la acusación para los imputados de la causa “Revelación”, agitando el fantasma: “Tenemos en ciernes aún, en una investigación preliminar, el patrimonio de la familia Das Neves, hay una contadora trabajando en eso”, confirmó Nápoli en el tramo final de la charla con “De Cara a la Actualidad” por Radio 3.
Los investigadores saben al fin de cuentas, que con la celeridad que liberaron de culpa al empresariado y los escasos imputados que quedan, y sino investigan no tanto al extinto gobernador, sino al innombrable asesor ad honorem que pergeñó la gran mayoría de los negocios de ´ayer, de hoy y de mañana´ con dineros públicos, nada pero nada de esto tiene base sustentable.

Agarráte la que viene

Como arriba es como abajo y afuera es como adentro, la sensación de impunidad que queda en el aire con todo esto, contrasta con otra odiosa comparación: el nivel de perforación que sufren las cajas públicas del gobierno nacional y del gobierno provincial después de tanta irregularidad sospechosa. La otra es la levedad judicial, amparada en la imposibilidad de confirmar ´eriquecimientos ilícitos´ que permitan condenas.
Por todo esto, el mes pasado la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) abrió una pesquisa preliminar destinada a confiscar activos en el territorio de los Estados Unidos derivados de la corrupción registrada en la Argentina durante los últimos años, período que encuadró como una «cleptocracia».
La investigación registra como disparador al fallecido ex secretario privado y presunto testaferro de la familia Kirchner Daniel Muñoz, quien invirtió decenas de millones de dólares, como mínimo, en Estados Unidos. Lo hizo mediante una operatoria de lavado que incluyó sociedades offshore de varios paraísos fiscales que se utilizaron para comprar inmuebles en Florida, que alcanzó luego a Nueva York y que pudo haberse extendido a otras ciudades. Una modalidad presuntamente también muy de moda de chubutenses convertidos en visitantes ilustres de la Florida por varios años consecutivos.
La investigación quedó ahora en manos de funcionarios del Departamento de Justicia y agentes del FBI que integran la llamada Sección de Lavado de Dinero y Recupero de Activos (Mlars, por sus siglas en inglés) y que empujan un «proyecto» de nombre singular: la llamada Iniciativa de Recupero de Activos de la Cleptocracia.
Definida por la Real Academia Española (RAE) como el «sistema de gobierno en el que prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos», el Departamento de Justicia incluyó en esa iniciativa contra la cleptocracia su pesquisa sobre Muñoz y, por derivación, sobre los Kirchner, aunque podría abarcar a otros acusados en la causa de los cuadernos, y otras grandes operaciones realizadas en algunas provincias. Esa decisión implicó en la práctica el despliegue de investigadores en varios puntos de Estados Unidos durante los últimos meses, como también en la Argentina, adonde al menos un agente del FBI viajó para obtener datos y reunirse con funcionarios del Poder Ejecutivo, a mediados de marzo pasado.

Los topos activos

Dicen que ese agente, Jared Randall, pasó por Buenos Aires, donde se reunió con funcionarios de la Unidad de Información Financiera (UIF) y de los ministerios nacionales de Justicia y de Seguridad, a los que preguntó sobre Muñoz y el entramado de personas y sociedades que comenzó a salir a la luz con la difusión de los Panama Papers, en abril de 2016.
Randall también requirió información precisa sobre otras derivaciones de los «cuadernos de la corrupción», sobre las empresas involucradas y los empresarios, exfuncionarios y financistas que se acogieron al régimen de «imputados colaboradores», es decir, como «arrepentidos».
El agente Randall se sumó así a otros dos funcionarios del gobierno de Estados Unidos que viajaron durante los últimos meses a la Argentina para indagar sobre las evidencias de corrupción nacional que pueden registrar consecuencias judiciales y administrativas en su país.
En noviembre pasado, un emisario de la Comisión de Valores (SEC, en inglés) y otro del Departamento de Justicia mantuvieron múltiples reuniones en Buenos Aires. Esos emisarios aterrizaron en Ezeiza con un objetivo formal: participar en un evento sobre «soborno transnacional» de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que incluyó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) local y a la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac). Pero en Buenos Aires mantuvieron otras importantes reuniones. Dicen los que saben, que de todos estos datos que se estarían procesando, más tarde o más temprano, habrá ruiditos. El tema es que si tenemos que esperar que la justicia llegue de los Estados Unidos, todos sabemos que no será barato. En fin…como dijera Ludwig von Mises en su obra «El Estado omnipotente»: “La corrupción es un mal inherente a todo gobierno que no está controlado por la opinión pública”. O sea…

*Soy Juana de Arco, …y ceniza de tantos