Con variaciones dependiendo de la rama de actividad, en Argentina la presión tributaria ronda el 40%, un nivel que en cierta medida, ahoga a las empresas y complica sus posibilidades de competir en el exterior.

Pero en la estructura tributaria local el peso de los impuestos distorsivos, como Ingresos Brutos cobrados por las provincias, o el impuesto al cheque, ocupa un lugar central. Un informe de la consultora Abeceb asegura que si se eliminara Ingresos Brutos «estaríamos en el promedio de carga tributaria de la región».

La cuestión de la reforma tributaria atravesó varios paneles de AmCham Summit, ayer en el hotel Alvear Icon. El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, admitió la necesidad de avanzar en una nueva fase de la reforma tributaria, tras la primera etapa de diciembre de 2017, estableciendo entre otros aspectos, un cronograma de reducción gradual de contribuciones patronales e Ingresos Brutos. En este último caso, no obstante, algunas provincias primero subieron las alícuotas, aprovechando el margen que les permitía la nueva norma.

Sobre la elevada carga tributaria que pesa sobre el sector privado, Sica dijo que entre Nación, provincias y municipios llega en promedio al 38% del PBI. Sostuvo que en los últimos tres años empezó a corregirse el desbalance entre la Nación y los gobiernos subnacionales, «devolviendo recursos a las provincias por $600.000 millones» para fin de año.

Pero el tema central es «ir a un régimen fiscal que elimine impuestos distorsivos» y «acomodando» Ganancias y aportes patronales para 2022. A renglón seguido, buscó endulzar los oídos de los más de 500 empresarios que colmaban la sala. «Necesitamos consistencia fiscal y tributaria, tener un tamaño del Estado mucho menor, para bajar el déficit fiscal y luego poder bajar impuestos».

Fuente: El Cronista