No pocos observadores finos cuestionaron el exacerbado optimismo de Mauricio Macri cuando en un acto en el interior bonaerense insistió con que Argentina «está empezando a funcionar». «Nosotros no veníamos a construir las bases, pero las bases no estaban, ¿de qué servía repartir computadoras si las escuelas no tenían conexión? Es como tener asado, pero no parrilla», argumentó enredadamente casi contradiciéndose en término de importancias. El Presidente insistió que la Argentina «está empezando a funcionar» y auguró que el país «va a crecer durante muchos años». «Es por acá, es escuchando, es no creyéndose los dueños de la verdad, trabajando en equipo, para aquellos que todavía plantean dudas, con razón o sin razón», redondeó.