En la sede del Royal Geographical Society en Londres, José Hernán Sarasola, investigador independiente del CONICET en el Instituto de Ciencias de la Tierra y Ambientales de La Pampa (INCITAP, CONICET-UNLPAM) y director del Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA), fue galardonado por la princesa Ana y la Whitley Fund for Nature con el Whitley Award -también conocido como Óscar Verde- por sus esfuerzos para la conservación del águila del Chacho (Buteogallus coronatus), actualmente en vías de extinción.

La investigación

El águila del Chaco posee una envergadura de alrededor de 1,80 metros, tiene un peso promedio cercano a los 3 kilos -lo cual la coloca entre las aves rapaces más grandes de la región- y se distingue por su color gris pálido. Si bien es un ave representativa de los ambientes semiáridos de la Argentina, el número de individuos adultos de esta especie actualmente vivos en términos globales es menor a mil y se encuentra en decrecimiento.
De acuerdo a Sarasola, la única amenaza para el águila no es la caza ilegal. Según sus estudios, cerca del 70 por ciento de las muertes ocurren por electrocuciones en tendidos eléctricos y por ahogamientos en tanques de agua. Para enfrentar este problema se promovió la modificación de postes eléctricos, así como la instalación de rampas de rescate en 60 tanques de agua, lo cual ya logró reducir a la mitad las muertes por ahogamiento de la fauna silvestre -más de 50 especies, algunas también amenazadas o en peligro, se han encontrado ahogadas en estos tanques- sin que se registraran águilas ahogadas.
Además de sus estudios científicos para entender mejor la problemática de las aves rapaces en general y del águila del Chaco en particular, el investigador de CONICET realiza campañas para concientizar a la comunidad local de que este ave no se alimenta de ganado.
“Es un error frecuente, debido a su gran tamaño, atribuir al águila del Chaco la predación de ganado. Demostrarle a los ganaderos de la zona que esto no es así es fundamental para contribuir a su protección”, expresa Sarasola.

El premio

En relación al significado que tiene para él el hecho de haber sido destacado con este prestigioso galardón, el investigador manifestó: “El premio Whitley es, sin dudas, a nivel individual el más importante en el área de la conservación. Por ese motivo también se lo conoce como Óscar Verde. Recibirlo, no sólo es ser un honor sino también un reconocimiento importantísimo al trabajo que venimos realizado y un estímulo para seguir adelante”.
El Whitley Gold Award de este año fue para al profesor Jon Paul Rodríguez, quién cofundó la ONG Provita hace 30 años con el objetivo de conservar la fauna amenazada de Venezuela. (Fuente: Conicet)