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Estamos próximos a llegar al año desde que comenzó el proceso de recesión en la economía argentina, el cual afecta contundentemente al mercado de trabajo, al mismo tiempo que no se avizoran señales de estar cerca de un punto de inflexión en la destrucción neta de empleos. Puntualmente, hace siete meses que los indicadores revelan una caída respecto del nivel del año previo, mientras que en diciembre de 2018 se registró el pico máximo, donde se perdieron unos 310.000 puestos formales, en comparación con el mismo mes de 2017, cuando la actividad parecía que iba en camino a consolidar un ciclo expansivo sustentable, algo que finalmente no sucedió.
No obstante, justamente a partir de ese mes el Gobierno Nacional decidió intervenir en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para impulsar una baja forzosa de la tasa de interés. Esto, sumado al efecto de la posterior reglamentación del impuesto a la Renta Financiera, que precipitó la salida de capitales y la consecuente corrida cambiaria, provocó que la economía de nuestro país inicie un ciclo de sostenida destrucción de empleos, la cual se mantuvo en el último mes.
Específicamente, la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación para el segundo trimestre del corriente año arrojó una nueva variación negativa entre las empresas con más de 10 empleados que proyectan incrementar la dotación, en las cuales se encuentra sólo el 5,5% de las consultadas. En tanto, el 6,5% planifican un nuevo recorte; mientras que el 88% prevé mantener la dotación actual.
Asimismo, sólo en marzo del corriente año se perdieron 40.600 puestos de trabajo registrados contra febrero. Libre de factores de estacionalidad, la dinámica implicó una caída del 0,3% mensual. Un mal mes en un pésimo año: en la comparación con marzo del 2018 se perdieron 268.300 puestos registrados, lo que implicó una caída de 2,2%. Para colmo, el sector con peor desempeño fue el privado, donde se perdieron 161.000 puestos, es decir una contracción de 2,5%.
De ahí surge un salto de respuesta neto negativo de 1% de los casos, que anticipa una nueva contracción del mercado de trabajo. La EIL registró para abril sendas disminuciones de las tasas de entrada a 1,7% del total de los puestos, equivalente a poco más de 20% al año, y también de la tasa de salida, que incluye tanto las desvinculaciones forzosas, por despidos, como voluntarias, por cambio de empleador o cese de la carrera laboral, principalmente, a 2,1%.
Sobre esa base, la cartera laboral estimó que en abril se destruyó el 2,6% de los puestos registrados en el conjunto del sector privado, en relación de dependencia, como independientes.

Sectores más golpeados

Como en casi todas las mediciones anteriores, otra vez los sectores más intensivos en mano de obra fueron los que más recortaron la nómina: Construcción, 7,5%; Industria Manufacturera, 4,5%; y Comercio, Restaurantes y Reparaciones, 4%. Siempre teniendo en cuenta la variación interanual.
Por tamaño de empresas la reducción de la nómina en blanco fue pareja: 2,6% en la franja de 10 a 49 puestos; 2,3% en la intermedia de 50 a 199; y 2,9% en las medianas y grandes, de más de 200 personas contratadas tanto a tiempo indeterminado (asalariado) como contratado o indefinido (monotributistas y autónomos).
Los trabajadores más afectados por la recesión en abril fueron los operarios (3,5%); seguidos por los no calificados (3,3%); y en menor medida técnicos (1,2%) y los profesionales fueron los más estables: bajaron sólo 0,4 por ciento.

Pérdida de poder adquisitivo

A este contexto desfavorable sobre la caída de puestos laborales en todo el territorio nacional también hay que sumarle que en el primer trimestre de 2019 los salarios aumentaron un 1,6% menos que la inflación. Este número surge luego de conocerse que las remuneraciones aumentaron un 10% promedio en ese lapso, mientras que el índice de precios al consumidor (IPC) ya evidenció una variación positiva de 11,8% entre enero y marzo, según comunicó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Al respecto, Nadin Argañaraz y Bruno Panighel, economistas del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), manifestaron que “el rebrote inflacionario de principios de 2019 implicó la continuidad de la caída del salario real”. Esto quiere decir que a pesar de que los haberes aumentaron en términos nominales, al considerar el aumento de los precios en términos reales hubo una caída, en sintonía con lo que sucedió durante todo el 2018.
Por su parte, el Índice de Salarios aumentó 4% en marzo y en los últimos 12 meses registró un incremento de 37,3%, agregó el organismo oficial. El indicador se ubicó así por debajo de la inflación mensual de 4,7%, y anual, cuando la variación del costo de vida llegó a 54,7%, detalló el INDEC en su último informe.
Durante el tercer mes del año los salarios del personal registrado en el sector privado aumentaron 3,6% en promedio, los del sector público 5,5% y los de los trabajadores no registrados sólo 2,7%. Estas variaciones en los niveles de remuneración se dieron en el marco de una caída de 5,7% en el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) al término del primer trimestre.
Asimismo, en el primer trimestre del año, y con una inflación acumulada de 11,8% los salarios del sector privado aumentaron 10,2%, los de los empleados públicos 11% y los trabajadores “en negro” 8,1%.

Mejoras recién en 2020

En este marco, las especulaciones de cara al futuro inmediato no son tan optimistas como se esperaba. Puntualmente, la consultora Ecolatina estimó que el año próximo comenzará a revertirse la caída de 12% que tuvo el salario real en 2018, y la que registra en parte de este año, a partir de una menor inflación y el reajuste de los sueldos formales por las negociaciones paritarias.
Durante el año pasado “el salario real formal arrojó una caída cercana a 12% entre puntas; al comienzo de 2019 la situación no mejoró: si bien se activaron diversas cláusulas gatillo y de recomposición, los salarios registrados siguieron creciendo por debajo de la inflación en el primer cuatrimestre del año”, informó Ecolatina a través de un informe.

Perspectivas a futuro

En las últimas dos semanas de mayo se firmaron cinco grandes paritarias: los Docentes Universitarios arreglaron 16% más la inflación resultante a partir de septiembre de 2019; la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Gastronómicos y la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) cerraron en 28%; y Comercio en 30%. Para junio de 2019 se reabrirán otras paritarias muy importantes como son Sanidad, Construcción y Camioneros.

Gobierno de Chubut