Por Trivia Demir

Mientras los veedores del Fondo Monetario Internacional se encuentra en el final de su visita al país que culminaría hoy para revisar las cuentas públicas argentinas, el Gobierno confirmó que logró el cuarto superávit fiscal consecutivo, (por supuesto sin contemplar la deuda y la desastrosa situación social) que fue de $10.846 millones, cumpliendo con creces en más de la mitad de la meta fijada por el organismo para el segundo trimestre del año. Sin embargo los expertos especulan si se trata de voluntad de pago o capacidad y hasta cuando se podrá seguir ´jugando a los guarismo´ sin que estalle la realidad en las manos del gobierno de turno. De por si el organismo desestimó una posible refinanciación inmediata y en una reunión con la CGT, el titular de la comitiva, Roberto Cardarelli, afirmó en sintonía con el Gobierno que “lo peor ya pasó” pero también aseguró que no les preocupa una eventual vuelta de Cristina Kirchner al a presidencia, con lo que se podría leer un claro mensaje para el oficialismo si se quiere.
Ni lerda ni perezosa, Cristina que se maneja como pez en el agua como opositora, seduce entre el misterio de su candidatura demorada, la victimización como perseguida ideológica, el contraste permanente como mal menor y hasta plantó argumentación editorial con lo que reposicionó sus ideas sin demasiada inversión. En paralelo, fue capaz de flirtear con Clarín, alagar el gobierno de Trump y mandar mensajes a todo el arco peronista de unidad con buena recepción en general. Esta semana hizo otra jugada impecable: mandó a sondear una posible continuidad de Guido Sandleris al frente del Banco Central en caso de que gane las elecciones presidenciales y vuelva a la Casa Rosada, en un fuerte gesto a los mercados y el FMI. Y hasta cambió el tono de sus discursos y los gestuales corporales.

Reacción en cadena

Por supuesto que todas estas señales aceleraron un sinnúmero de movidas de ficha desde el oficialismo y la oposición, que en algunos casos ya está más junta que nunca. Parece que en el otoño profundo pegó el declive de lo que se venía dando en Cambiemos, y el peronismo puso primera en una pendiente que va logrando a costa de gestos, voces y movimientos que van teniendo su correlato en las urnas. Los excelentes resultados en los dos principales distritos electorales del país Córdoba y Santa Fe le marcaron la cancha evidentemente a las aspiraciones reeleccionistas de Mauricio Macri que ahora ataja las discusiones hacia adentro: si con Vidal no le iría mejor a la alianza, y porque no intentar someterlo a una interna al propio Presidente, una idea radical que deprecia aún más su poder real. Con este combo de complicaciones, la decisión parece haber sido huir para adelante.
Y casi no habría habido dudas para meterle presión a la Justicia para que trate de pararle la mano a Cristina. En las huestes íntimas de la alianza gobernante creerían que la judicialización y el enchastre sería casi excluyentemente lo que podría volcar la decisión popular para que en las urnas el pueblo decida seguir remando sin quejarse con tal de cambiar la presunta corrupción que arrastró al país a esta situación. En esa línea, la Corte Suprema sintió el impacto de los cacerolazos y las críticas del Gobierno a la resolución que parecía postergar el inicio del primer juicio oral contra Cristina Kirchner, y ayer decidió devolver el expediente para que, tal como estaba previsto, el próximo martes empiece el proceso contra la ex presidenta.

El martes a prueba

Tras recibir ayer a la mañana el expediente de más de 50 cuerpos de la causa «Vialidad», donde se juzgarán las presuntas irregularidades en la entrega de contratos de obra pública a Lázaro Báez, el máximo tribunal emitió un comunicado a través del CIJ en el que aclara que la medida no afecta el comienzo del proceso. Se trata de una evidente marcha atrás de la Corte, que ahora decidió que el juicio avance pese a no haber resuelto sobre los pedidos de nulidad de las defensas de Cristina y el resto de los acusados. Lo llamativo es que ahora se supone que el proceso se llevará a cabo en base a pruebas que al mismo tiempo -se supone- estará analizando la Corte para determinar su validez.
La decisión generó un inmediato rechazo del kirchnerismo, que denunció a través del diputado Eduardo De Pedro que el gobierno hostiga «sin descaro al Poder Judicial». A grandes rasgos, el análisis de la Corte podría derivar en dos decisiones. La primera, el peor escenario para Cristina Kirchner, es que rechace los recursos presentados por las defensas. Esto implicaría que la ex presidenta ya no pueda plantear las nulidades durante el proceso, una estrategia habitual de los abogados para demorar o anular los juicios.
En el caso contrario, la Corte puede aceptar los planteos de las defensas y por ejemplo pedir que se amplíen las auditorías sobre las obras públicas como reclaman las defensas. Eso llevaría varios meses y no está claro qué sucedería con el juicio, que ahora el máximo tribunal autorizó a comenzar. Parece que el camino más fácil sería que las presentaciones de los acusados sean desechadas.

El kirchnerismo se arma

La puja judicial confirmada, no hace sin embargo más que contribuir al rejunte del peronismo y al rearmado del exgobierno, cuyas más controvertidas figuras no tardaron en reaparecer de a poco. En su estrategia de recuperar a referentes claves que se alejaron por distintas circunstancias, Cristina retomó hace un tiempo no sólo al vocero Oscar Parrilli y a Alberto Fernández como operador en el interior, sino que ya retomó el diálogo cotidiano con Carlos Zannini, que volvió a ser un invitado frecuente del Instituto Patria. «Va a verla todas las semanas», admitieron desde el entorno de la exmandataria y subrayan el guiño público que la ex Presidenta hizo ayer a quien fue su secretario Legal y Técnico, al mencionarlo en su cuenta de Twitter. Dicen que la figura del ´Chino´ será clave para su equipo judicial, en plena tensión en las filas de la ex Presidenta por la marcha atrás de la Corte con la resolución para postergar el inicio de su primer juicio oral.
«Carlos nunca se fue», buscan aclarar en el Patria, aunque admiten que se había mantenido al margen a raíz de la decisión de bajar su perfil. El regreso de Zannini se da en medio de una estrategia de Cristina para recuperar viejos aliados que tomaron distancia, como hizo con Alberto Fernández a quien convirtió en su jefe de campaña. Fernández fue el encargado de salir ayer a señalar con nombre y apellido a los jueces a los que apuntará el kirchnerismo en caso de volver al poder.

Los patagónicos, listos para jugar

Dicen los entendidos que entre los patagónicos notables que se habrían vuelto a acercar a Cristina para apuntalar la cruzada figurarían el ex senador santacruceño Nicolás Fernández, quien supo ser su mano derecha en la Cámara Alta, y el chubutense Norberto Yauhar, el ex ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca. Fernández es recordado por haber promovido a Ricardo Lorenzetti como juez de la Corte Suprema, donde el santafesino terminó siendo presidente e interlocutor predilecto con los jefes de Estado. Yauhar por haber cumplido un rol preponderante en el gobierno de Néstor en Pesca y luego promovido a Agricultura donde afianzó el proyecto productivo de la exmandataria y abrió el juego en el exterior, con uno de los roles más activos de intercambio de los últimos años. Por lo que no será extraño ver a los referentes patagónicos que han jugado en las ligas mayores, retomar en breve la escena política regional después de tanto silencio. Habrá que ver…

Fuente: NA, LPO, Parlamentario, propias