En un tramite exprés, y con el apoyo de las mujeres de todos los bloques, el proyecto que fija un cupo femenino del 30 por ciento para las mujeres en los recitales, recibió hoy en media sanción del Senado, con 50 votos a favor y sólo uno en contra (del salteño Juan Carlos Romero). Según fuentes parlamentarias, el proyecto sería tratado en Diputados a partir julio y seguramente no tenga trabas para que la iniciativa sea ley.

El impulso en el recinto corrió por cuenta de la senadora del kirchnerismo Anabel Fernández Sagasti y recibió el apoyo inmediato de sus pares de Cambiemos y del peronismo. Fernández Sagasti aprovechó para valorar el gesto de todos los bloques y afirmó que el cupo del 30 por ciento busca que «las mujeres músicas puedan tener la posibilidad de ser escuchadas». Asimismo consideró que se trata de «un avance en nuestra igualdad y nuestros derechos».

«Sería bueno que todas nos comprometamos con esta causa, en cada provincia, y que nosotras mismas apoyemos la música que hacen las mujeres», subrayó. Los discursos fueron breves pero contundentes. La senadora de Cambiemos, Inés Brizuela, calificó la iniciativa como «una medida de acción positiva que nos va a ayudar a eliminar estas desigualdades que existen en todos los ámbitos en los que nos toca actuar a las mujeres».

La presidenta de la Banca de la Mujer del Senado, Norma Durango, también destacó la propuesta y aprovechó para repudiar al organizador del Cosquín Rock, José Palazzo, por «manifestaciones misóginas» en torno de la norma aprobada hoy. Palazzo había cuestionado el proyecto apoyado diciendo: «No hay suficiente talento femenino», como para cubrir el demandado cupo.

«Si yo tuviera que poner el 30 por ciento tal vez no lo podría llenar con artistas talentosas y debería llenarlo por cumplir ese cupo; esas artistas no estarían a la altura del festival y tendría que dejar afuera a otro tipo de talentos», argumentó Palazzo.

El proyecto propone que «los eventos de música en vivo, así como cualquier actividad organizada de forma pública o privada que implique lucro comercial o no, y que para su desarrollo convoquen un mínimo de tres artistas o agrupaciones musicales en una o más jornadas (sean ciclos o programaciones anuales), cuenten en su grilla con la presencia de artistas femeninas”.

El 23 de enero de 2018, El Instituto Nacional de la Música (INAMU), del cual la cantante de rock & pop Celsa Mel Gowland era su vicepresidenta, convocó a un debate para conversar sobre “la histórica desigualdad y discriminación que sufríamos las mujeres en los escenarios de festivales. Y ahí surgió la idea de hacer una ley de cupo”, explicó Celsa en una entrevista.

“Lo primero que decidí es que yo misma haría un estudio más amplio sobre los festivales de todos nuestros géneros en las 24 provincias. Quería mis propios números. Convoqué a Alcira Garido, una gestora cultural, y juntas analizamos las grillas de los 46 principales festivales del país. Cuando vi que de 1.605 agrupaciones musicales que se habían subido al escenario durante un año, sólo 160 (menos del 10%) tenían alguna mujer en su conformación, decidí ponerme al hombro este proyecto de Ley. Es importante destacar que el proyecto se lo llevamos a la senadora por Mendoza Fernández Sagasti y ella, con sororidad, no lo presentó a la banca de la Mujer como un proyecto propio o del FPV, sino como el proyecto de la colectiva de músicas».