Si bien el 70% de los argentinos sigue contando con una obra social, una prepaga o una mutual, tres de cada diez habitantes de nuestro país sigue acudiendo al sistema de salud pública como única opción. Según un relevamiento reciente, en el año 2018 hubo más de 200 mil bajas en todo el país de afiliados a empresas de medicina prepaga, fenómeno este que en general es atribuido al desempleo y, sobre todo, al aumento en las cuotas de esos servicios y empuja a más gente a atenderse en los hospitales públicos.
En tiempos de crisis económicas, las familias acotan sus gastos a lo imprescindible. Esa lógica hoy se aplica hasta en ámbitos como la salud. En los hechos, muchas familias se vieron en la obligación de resignar su cobertura médica para tener un plan mucho más económico y básico, regresar a la obra social o directamente pasar al sistema de salud público.
En Chubut esta lógica se da con mayor fuerza, ya que la mayoría de los nosocomios y centros de atención son de carácter estatal, a diferencia de lo que ocurre en los grandes centros urbanos del país.
El sistema de salud en Argentina es uno de los más fragmentados y segmentados de Latinoamérica. Está compuesto por los sectores público, privado y del seguro social. Uno de cada tres argentinos cuenta solo con el primero

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Puntualmente, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el 68,7% de los ciudadanos cuenta con obra social, prepaga, mutual o servicio de emergencia, mientras que el 31,2% sólo posee cobertura médica a través del sistema público, lo que equivale a 8.687.000 personas. Asimismo, este porcentaje es del 29,8% en el caso de las mujeres y del 32,7% en el caso de los varones.
Al hacer el análisis teniendo en cuenta la edad, el 40,3% de los niños, niñas y adolescentes (hasta 17 años) se encuentra en esa situación, mientras que este porcentaje desciende al 2,4% en el grupo de adultos mayores (65 años y más), debido a que el 97,6% de la población de adultos mayores cuenta con obra social, prepaga, mutual o servicio de emergencia.
En cuanto a la distribución de los hogares según el tipo de cobertura médica de sus miembros, la entidad nacional reveló que los hogares donde todos sus miembros cuentan con cobertura de obra social, prepaga, mutual o servicio de emergencia suman el 65,6% de los casos.
En tanto, el porcentaje de hogares en los cuales al menos uno de los miembros está cubierto solo por el sistema público y se distingue, den¬tro de este conjunto, a los hogares en los cuales todos los miembros se encuentran en dicha situación. El 34,4% de los hogares tiene al menos algún miembro cubierto sólo por sistema público. Ello significa que hay 3.148.000 hogares en los cuales al menos uno de sus miembros no dispone de cobertura a través de obras sociales, prepagas, o demás alternativas. A su vez, dentro de este conjunto, hay 1.327.000 hogares en los cuales todos los miembros tienen cobertura sólo del sistema público, lo cual equivale a un 14,5% del total de los hogares.

Salud pública en Chubut

En este contexto, vale recordar las declaraciones de Adrián Pizzi, ministro de Salud de Chubut, quien se refirió a la importancia de los centros sanitarios públicos y de la importancia que estos tienen para la sociedad. Puntualmente, el titular de dicha cartera disertó hace una semana en la localidad de Comodoro Rivadavia, donde habló de su trayectoria formativa y profesional.
Durante la jornada desarrollada en el ámbito de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), el ministro señaló que no se trató de “conceptualizar sobre cuestiones de la salud pública sino hablarlo desde la vivencia, la práctica y el recorrido que uno ha hecho”. Se refirió así a su experiencia “por los espacios formativos, por la residencia, el centro de salud y por los distintos lugares en la gestión: área externa, director del Primer Nivel, Subsecretario, nuevamente centro de salud y ahora ministro”.
El funcionario indicó que se buscó rescatar “desde la vivencia, este crecimiento de aprendizaje en lo que es la perspectiva del derecho a la salud y su defensa desde la política, rescatando la importancia de los espacios formativos en el perfil médico que nosotros necesitamos, hablando también sobre qué es ser médico hoy en el contexto actual”.
Pizzi reconoció que “Chubut tiene una masa crítica muy grande y los alumnos de la carrera tienen que ser el futuro”. Recomendó a los estudiantes “tratar de construir esta mirada desde la perspectiva del derecho y de pensar que la salud tiene que ser algo trabajado sobre quienes más lo necesiten”.

Niveles de educación

En este contexto, el INDEC también evalúo la calidad educativa que reciben los argentinos, haciendo un análisis de la asistencia a los establecimientos formativos formales por parte de los niños, niñas y adolescentes y de los jóvenes de 18 a 24 años, e indicadores del nivel educativo alcanzado por la población de 25 años y más.
En primer lugar, se presentaron los indicadores referidos a los niños, niñas y adolescentes (NNyA) en edad escolar, es decir, entre cuatro y 17 años. Puntualmente, el 96,1% de la población de entre cuatro y 17 años asiste a un establecimiento educativo formal, mientras que el restante 3,9% no asiste. Si se analiza este resultado por grupo de edad, se puede destacar que la asistencia escolar de los niños y niñas de cuatro años alcanza el 83,6%, de forma tal que la inasistencia es del 16,4%. Luego, los niños y niñas de cinco a 14 años suman el 98,7% de asistencia, de forma tal que el 1,3% de los individuos de este grupo no asisten a la escuela. Por su parte, en el caso de los adolescentes de 15 a 17 años, se observa una asistencia escolar del 91,6%. En este último grupo, el 8,4% no asiste a un establecimiento educativo.
En otro orden, el INDEC también puso énfasis en el “clima educativo del hogar”, analizando distintos niveles sobre este punto. Puntualmente, se relacionó el clima educativo del hogar con la condición de asistencia escolar. La asistencia escolar más elevada se registra en los niños de cuatro a 17 años que viven en hogares de clima educativo me¬dio, alto y muy alto, con porcentajes de asistencia que se ubican entre el 97,6% y el 98,6%.
En el caso de los NNyA que viven en hogares con clima educativo bajo, se observó un porcentaje de asistencia escolar del 94,3%, mientras que en el caso de aquellos que pertenecen a hogares de clima educativo muy bajo, la asistencia es del 92,2%. En tanto, dentro de los 394.000 NNyA en edad escolar que pertenecen a hogares cuyo clima educativo es muy bajo, un 7,8% no asiste a un establecimiento de educación formal, mientras que, de los 1.958.000 que pertenecen a hogares de clima educativo medio, el 2,4% se encuentra en esa situación.
Asimismo, el 47,7% de los jóvenes de entre 18 y 24 años asiste a un establecimiento educativo, y la mayoría de ellos se encuentra cursando el nivel de educación superior/universitario (70,8%). En cambio, el 52,3% no asiste a un establecimiento edu-cativo. El 45,8% de estos cuenta con el nivel secundario completo, y el 31,2%, con el secundario incompleto.

Gobierno de Chubut