Crece la alarma entre grupos ecologistas de todo el planeta por la disminución en las poblaciones de pingüinos. Uno de los referentes mundiales en la materia es el investigador del Centro Nacional Patagónico CONICET y del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR), Pablo García Borboroglu, quien lanzó una campaña internacional para saber qué funciona mal, y cómo podemos salvar a estas frágiles aves marinas.
“De 18 especies de pingüinos que viven en nuestro planeta, más de la mitad están actualmente en peligro de extinción. Para la mayoría de ellos, la situación está empeorando”, explicó el ornitólogo Borboroglu, presidente de la Global Penguin Society, añadiendo que “los pingüinos son verdaderos indicadores de la salud de los océanos, ya que son sensibles a todos los cambios en sus hábitats”.
La pesca excesiva y el cambio climático son algunas de las amenazas más preocupantes; la falta de alimento aleja a las aves de sus colonias para encontrar peces con los que alimentar a sus crías. “Para conseguir comida, nadan cientos de kilómetros. Cuando vuelven, las crías suelen haber fallecido por inanición”, definió el conservacionista argentino.

Treinta años de labor

Borboroglu lleva trabajando durante más de 30 años para entender y salvar los pingüinos. Hasta la fecha, su trabajo ha beneficiado a 1,6 millones de pingüinos, ayudando a proteger casi trece millones de hectáreas de hábitat e involucrando a miles de niños en actividades educativas.
En primer lugar, su proyecto pretende mejorar el conocimiento científico de tres especies esenciales, los pingüinos de Magallanes, los pingüinos rey y los pingüinos de Fiordland, en Argentina, Chile y Nueva Zelanda, para formular recomendaciones basadas en la ciencia con el fin de orientar su conservación. Su intención es involucrar a las comunidades locales y colegios en Argentina en el estudio y la conservación de los pingüinos, como un modelo a seguir por parte de otros países. A la vez de trabajar con los gobiernos locales y nacionales y con los propietarios de las tierras afectadas para mejorar la toma de decisiones en temas que afectan a la conservación de los pingüinos, por ejemplo, contribuyendo a la denominación y gestión de nuevas Áreas Marinas Protegidas (MPA, por sus siglas en inglés).

Concurso internacional

Para lograr el financiamiento necesario, el proyecto de Borboroglu ha quedado finalista de los Premios Rolex a la Iniciativa, un galardón que se da cada dos años enfocado a fomentar el espíritu de iniciativa alrededor al mundo instituido por el Instituto Rolex de la compañía suiza Rolex.
Los Premios Rolex distinguen proyectos pioneros que atacan los asuntos más apremiantes de mundo moderno. Fueron instituidos en 1976 y se dividen en cinco áreas, herencia cultural, medio ambiente, exploración y descubrimiento, ciencia y medicina y tecnología e innovación.
Otorgan financiamiento a cinco laureados y cinco laureados asociados para nuevos emprendimientos o para completar proyectos en curso. Los ganadores principales reciben 100.000 dólares cada uno, un cronómetro Rolex de oro y los beneficios del reconocimiento oficial y de la publicidad internacional. Los ganadores asociados reciben 50.000 dólares, un cronómetro Rolex de acero y oro y reconocimiento oficial en ceremonias en sus países.
Para votar por el proyecto de Borboroglu sólo hay que acceder al sitio www.rolex.org/es/rolex-awards/finalists/pablo-garcia-borboroglu y presionar sobre el botón “votar ahora”.