Por Trivia Demir

En menos de lo que canta un gallo la ´Avenida del Medio´ se convirtió en peatonal de dos cuadras, en el rearmado de a pie de la política argentina a horas de definir las alianzas electorales. Una transformación de la discrecional circulación, primero de las representaciones y luego del poder, donde la ´tercera vía´ perdió a dos cofundadores el mismo día. Hiperagrietando las posibilidades, se podría decir que el armado que labró Alternativa Federal con otros sectores del peronismo k y no k, terminó cumpliendo su rol de extenuar más la impotencia social de faltas de perspectivas electorales.
Con la alianza que Sergio Massa cerró con el peronismo kirchnerista, y que Miguel Angel Pichetto también de Alternativa Federal cerró con Cambiemos, aceptando la vicepresidencia de Mauricio Macri, lo que alguna vez amagó con concertar el poder caudillista del interior, prácticamente se evaporó en el aire. Diluyendo además los pocos visos ideológicos o programáticos que podían ir superviviendo en los polos, para nadar en las probetas que aseguren ese hibrido de laboratorio que las mesas chicas intentan parir: un macrismo peronisado y un kirchnerismo liberalizado. Cualquiera de estos dos experimentos, esperan que sean gobierno en octubre.

La sorpresa del “MacriChetto”

A pocas horas del tiempo límite para inscribir frentes electorales, Mauricio Macri terminó confirmando por red social que Miguel Ángel Pichetto será el candidato a vicepresidente de Cambiemos. Para algunos fue una gran sorpresa, para otros apenas una confirmación y que el nombre de Pichetto había empezado a sonar con fuerza cerca del mediodía. A esa hora, Rogelio Frigerio, Sebastián García de Luca, Francisco Quintana y Humberto Schiavoni -buena parte de la cúpula del PRO- se acercaron hasta el despacho de Fernando de Andreis. Allí almorzaron junto al secretario general y Marcos Peña, jefe de ministros, que iba y venía entre esa oficina y la del Presidente. El lunes, el Gobierno había vuelto a invitar a Juan Manuel Urtubey a acompañar a Macri en la fórmula, quien insistió en que irá por la reelección. De hecho, todo fue parte de una avanzada evidente donde las conversaciones entre el macrismo y el PJ no K se multiplicaron en las últimas semanas. Las versiones dan cuenta, de hecho, de que la reunión entre el jefe de Estado y Schiaretti, hace tres semanas, en el despacho presidencial, fue productiva. De allí habría salido la idea de incursionar en las listas «colectoras» en la provincia de Buenos Aires, un plan que se diluyó con el correr de los días. Además, fuentes de Casa Rosada confiaron que la filtración de nombres de la UCR, fueron solo un globo de ensayo.
En los últimos meses, Macri resaltó en privado en más de una oportunidad la actitud de Pichetto, con quién se reunió en varias oportunidades. En uno de esos encuentros, hace algunos meses, el legislador le pidió perdón por haber votado el año pasado la ley anti tarifas. Y en una reciente gira por Nueva York, dio señales de previsibilidad frente a inversores. Esos gestos fue clave para Macri. Hasta el asesor Jaime Durán Barba tuvo siempre un buen concepto del senador de Río Negro.
De todos modos, había un sector del Gobierno que desconfiaba del nombre del senador. «Nos desperfila», remarcaban. Hacían hincapié, por ejemplo, en la negativa del legislador de tratar el desafuero de la ex presidenta Cristina Kirchner. Fue el jefe del bloque K en el Senado durante una década.

La decepción radical

El golpe más bajo en todo esto lo estaría recibiendo la otra parte de la alianza. Hoy de todos modos, se espera la presencia de la cúpula del radicalismo en la Casa Rosada, con Alfredo Cornejo y Gerardo Morales a la cabeza, para negociar lugares en las listas y la estrategia de cara a la campaña. Y extraoficialmente, tanto la UCR, que reclamaba amplitud electoral, como la Coalición Cívica de Elisa Carrió, ya habrían dado el visto bueno a la postulación de Pichetto, con lo que quedaría claro la urgencia de efectos sorpresas y de garantizar un ´ablande´ partidario del oficialismo.

Para entender el contexto

Según el analista Zuleta Puceiro, la decisión de Pichetto se entiende porque “el legislador parece que entendió que el salto de Massa era una respuesta al llamado de la selva, es decir de Alberto. Se repreguntaba a sí mismo en su oficina del Senado: ´Si esto ocurre se va a rediseñar todo el mapa político del país, puede haber otros reagrupamientos y ahí tendré que tomar una decisión´. Por algo, a esa hora galopaba por los pasillos la presunción de que una fórmula Macri-Pichetto era conversable, aunque poco posible, porque si hay algo que caracteriza a Cambiemos es ser una alianza del voto no peronista. Las razones del voto del doctor Pichetto son varias. En este gesto de rechazo de Macri hay más cuidado de su marca que desprecio a esos apoyos peronistas. El argumento es más bien duranbarbista: el peronismo como tal –entiende-, no existe más, es una fuerza en extinción y cuya marca ahuyenta a los propios. Otra cosa sería que algunos altos dirigentes -Urtubey, Pichetto- admitiesen entrar en listas de Cambiemos. El primero como senador, el segundo como primer diputado por Buenos Aires, y darles dignidades de conducción en un futuro gobierno. Pero los peronistas, creen en Olivos, temen ser perseguidos como traidores si tomasen ese rumbo. Esto explica que esas cercanías se desechen por rumbos más discretos, por ejemplo, que los dirigentes que no tienen intención alguna de ´beber el agua cianurada del kirchnerismo´, como ironiza Pichetto, armen el apoyo que necesita Cambiemos en una segunda vuelta: la batalla que ya pelea Cambiemos.
Entienden, como todos, que la primera vuelta es ya la segunda. Hay que mirar en esa dirección para entender por qué Pichetto ha dicho dos veces en la semana que para él la dialéctica de este turno no es peronismo vs. no peronismo, sino democracia republicana vs. autoritarismo. Y que si debiera elegir entre quienes representan esta confrontación -Macri y Cristina- en un balotaje, elegiría al candidato de Cambiemos.

Massa y su propio límite

A la par, el líder de Alternativa Federal, Sergio Massa ató por su lado con el peronismo kirchnerista. Anticipando la foto de una reunión con el presidente del Partido Justicialista (PJ), José Luis Gioja, para avanzar en el acuerdo que negocian el tigrense y el kirchnerismo desde hace meses. El cónclave se realizó en las oficinas que el líder del Frente Renovador tiene en Avenida del Libertador , donde estaban presentes la diputada nacional Cristina Álvarez Rodríguez; el secretario general de la UOM, Antonio Caló; la presidenta del PJ de Cañuelas, Marisa Fassi; el diputado provincial Sergio Urribarri y el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini.
La reunión se amplió cerca de las 17. Uno de los primeros en sumarse fue el diputado nacional Eduardo «Wado» De Pedro, representante de Cristina Kirchner en la mesa de negociación con Massa y los gobernadores de Tucumán, Juan Manzur; de Chubut, Mariano Arcioni; los intendentes de Escobar, Ariel Sujarchuk , de Avellaneda, Jorge Ferraresi y de Merlo, Gustavo Menéndez; y los dirigentes sindicales Carlos Acuña y Sergio Palazzo.
Dicen que para el cierre del acuerdo que se daría hoy restan algunos detalles. Entre ellos, que la dupla Fernández dé el visto bueno al programa de gobierno que propone en el tigrense y acepte competir en unas PASO.

Solos por la vía

En tanto, los demás referentes de Alternativa Federal quedaron literalmente en el aire y de inmediato salieron a manifestar que la decisión de Pichetto es «personal» y ratifican la «tercera vía». Según anticiparon, el espacio político se mantendrá con los gobernadores Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey a la cabeza. Mientras que Roberto Lavagna seguiría solo con su candidatura por Consenso 19. El desafío que tiene ahora Alternativa Federal, cuando faltan horas (hasta las 20 aproximadamente) para el cierre de frentes electorales, es ver los apoyos que tiene para enfrentar las PASO del 11 agosto, ya que perdió nada menos que a dos de los cofundadores del espacio en un solo día. Habrá que ver…

Fuentes: IB, NA, Télam, LPO, ZST, propias