El subcomisario Jorge Pereyra Yáñez, segundo jefe de la Seccional Primera de Puerto Madryn, y el suboficial mayor Pedro Novoa, fueron pasados a disponibilidad preventiva por decisión de la Jefatura de la Policía del Chubut, y se formuló una denuncia penal por el presunto manejo irregular de los servicios adicionales de custodia a la sucursal del Banco Nación de esa ciudad.
En el marco de la investigación que inició la Plana Mayor de la Policía del Chubut y que generó el pase a disponibilidad inmediato del subjefe de la Seccional Primera y un suboficial, desde la Unidad Regional de Puerto Madryn dieron cuenta de las modificaciones realizadas en las jefaturas de todas las dependencias de la ciudad, atentos a que los cambios en la comisaría céntrica implicaron que también debieran rotar algunos jefes, por cuestiones mayormente administrativas.
Al respecto, el jefe de la Unidad Regional, Víctor Acosta, detalló que “a consecuencia de los desplazamientos de los jefes de la Comisaría Primera, puntualmente, el miércoles fue puesto en funciones el comisario Javier Soto, a cargo de dicha dependencia, quien venía conduciendo la Seccional Tercera” y agregó que “a esta última fue designado como jefe el comisario Diego Williams, que viene de la localidad de Camarones”.
Como segundo jefe de la Seccional Primera, teniendo en cuenta que el anterior fue pasado a disponibilidad, “ha quedado al subcomisario Christian Salvo, quien cumplía funciones como subjefe en la Seccional Segunda”, añadió, precisando que “a esta última fue designado, y ya está tomando posesión del cargo, el subcomisario Leonardo Paredes; esas serían las modificaciones que ha habido en las dependencias”.

Se apersonaron en la Primera

Sobre la investigación que dio origen a los relevos y las modificaciones en las jefaturas, Acosta comentó que “esta situación tuvo comienzo directamente por la intervención de la Jefatura de la Policía; el martes por la mañana se hizo presente una comisión encabezada por el subjefe (por Néstor Gómez Ocampo) con personal de Asuntos Internos de la provincia, a consecuencia de una información que había llegado directamente a la Jefatura”, desde la cual “corroboraron la misma y tomaron la determinación de constituirse en la Seccional Primera de esta ciudad, a los fines de verificar la veracidad de los datos que se tenía”.

Desplazados

Concretamente, la investigación arrojó “que el segundo jefe de esa dependencia habría realizado algunos servicios de Policía adicionales de manera irregular; una vez que se constataron algunas conductas típicas administrativas y posiblemente judiciales, se tomó la determinación, desde la Jefatura, de pasar a disponibilidad preventiva al segundo jefe, así como también a un suboficial”, precisó el Comisario Mayor.
Al día siguiente, “por una cuestión de transparencia de la investigación, fue relevado del cargo el titular de la Seccional Primera, comisario Víctor Urrutia”, agregó, al tiempo que aclaró que “este empleado, si bien fue desplazado de la jefatura de la comisaría, hasta el momento no tiene implicancia en los hechos que se están investigando; no obstante ello, todo es materia de investigación a fines de establecer si ha tenido conocimiento o no de la maniobra que se estaba llevando adelante”.

La Plana Mayor inició la causa

En el caso de Urrutia, “sigue prestando funciones y hoy día está asignado a la Unidad Regional”, refirió el jefe policial, añadiendo que “no fue pasado a disponibilidad, y por lo que sé, a partir de la entrevista que mantuvo con el subjefe, ya había puesto a disposición su desplazamiento de la jefatura de la comisaría si se creía conveniente, a los fines de llevar transparencia a la investigación”.
También, Acosta remarcó que la investigación “fue llevada adelante directamente desde la Jefatura de Policía, nosotros no teníamos denuncia, no hubo información de ningún tipo y tampoco tengo conocimiento de cuál fue la génesis de la información recibida en la Jefatura o las diligencias anteriores a este tipo de medida”.

Cómo se paga el adicional

En cuanto a la metodología irregular que se implementaba, el titular de la Unidad Regional explicó: “Nosotros, por reglamentación, además de que está establecido en la legislación relacionada a los servicios de Policía adicional, este último consta de dos montos. Uno, el 95 por ciento que cobra el empleado policial que cubre el servicio, y hay un canon del 5 por ciento de la totalidad del valor, que se descuenta y debe ser depositado en la cuenta del Gobierno (Provincial)”.
Es decir que, por cada adicional, un 95 por ciento del monto queda para el agente y el restante constituye un “aporte” que se realiza directamente a las arcas provinciales.
“La irregularidad más grave consiste en que se utilizaba un móvil policial para la realización de este servicio, y la totalidad de ese monto, ya que se está utilizando una herramienta del Estado, debe ser depositada a la cuenta del Gobierno”, consignó.

Investigación exhaustiva

La operatoria que fue motivo de investigación y relevos “tiene una larga data, aparentemente superior a los seis meses y hasta posiblemente uno o dos años, pero esto está siendo investigado; es una maniobra que se venía realizando con cierta habitualidad”, manifestó Acosta, sumando a ello que “puede llegar a ser tomado como que era habitual dentro de los parámetros de un servicio policial ordinario; por eso está la cuestión de establecer la intencionalidad de la maniobra y todas aquellas situaciones que se dieron para ocultar la misma”.
En caso de la conducta fuera mayor a un año, también extendería la investigación a otros jefes y subjefes de la Seccional Primera, que estaban a cargo de la dependencia: “Absolutamente todas las situaciones que rodean al acto en sí son investigadas, tanto de manera administrativa como judicialmente”, mencionó el jefe policial.

Buscan más responsables

En referencia a los efectivos que realizaban el servicio adicional y consultado sobre si cobraban el mismo, Acosta respondió que “ese es el motivo de la investigación, dados los presupuestos de las conductas típicas que se investigan”, aunque no precisó un monto específico.
“Está establecido con bastante firmeza que uno de los principales (responsables) era el segundo jefe de la Comisaría Primera, por eso ha sido pasado a disponibilidad y queda en etapa de investigación que pudieran llegar a tener el resto de los empleados, y de qué modo ocurrió esto”, señaló.

Devolverían el dinero

Sobre la devolución del dinero que habría sido “mal habido” en perjuicio de la institución policial, Acosta comentó que “eso es parte de la finalización de la investigación”, y consultado sobre si, en ningún momento, fue informado el servicio de adicionales a la Unidad Regional, detalló: “Nosotros no teníamos conocimiento, y aparentemente el jefe de la Seccional (Primera) tampoco, por eso hablamos de una maniobra bastante compleja de investigar, y la situación del oficial jefe que realizaba la maniobra, la cual también es muy compleja por una cuestión de que se quebranta la lealtad en un montón de pilares en los cuales las instituciones que tienen un régimen verticalista como el nuestro, se resquebrajan”.

Investigan por cuánto tiempo ocurrió

Por otro lado, sostuvo que la Jefatura de Policía “hizo una presentación, más el inicio de las actuaciones administrativas”, y agregó que “primeramente, se debe establecer el lapso temporal en el que la maniobra fue realizada, los montos que se cobraron, empleados que realizaban el servicio de Policía adicional; hay que tener en cuenta que este monto es aleatorio, y está relacionado directamente con el haber policial, por lo que cada vez que este último tiene algún tipo de modificación y aumenta, también lo hace el adicional”.
Por ende, “habría que ver desde cuándo nace este tipo de maniobra y de ahí en adelante hacer todo un arqueo, pero eso ya es una cuestión técnica”.

Depuración interna

A grandes rasgos, planteó Acosta, “se estima que hacían alrededor de cuatro a cinco servicios adicionales por mes”.
En relación a la extensión que podría tener la investigación, abarcando a otros agentes, el jefe de la Unidad Regional sostuvo que “hay que ver el grado de participación que han tenido los empleados, si ha existido, y traer luz a un montón de situaciones; lo destacable de esto es que tanto la investigación de la maniobra, el avance en la misma y las disposiciones que se han tomado de sacar a la luz este tipo de situaciones, han venido por parte de la propia Jefatura de Policía, con lo cual me parece que es altamente meritoria la depuración de maniobras irregulares”.

Los códigos y la lealtad policial

Sobre las medidas que podrían tomarse a futuro para evitar este tipo de metodologías, Acosta aclaró que “los controles existen”, agregando que “muchas de nuestras acciones se llevan a cabo respaldadas en la lealtad; se configura un equipo de trabajo, más entre un jefe y un segundo jefe de una dependencia, y uno ya tiene instaurado como base la lealtad”.
El jefe policial fue contundente: “Si uno empieza a sospechar de sus compañeros, entramos en un terreno bastante complicado”.

Otras fuerzas también hacen adicionales

En cuanto a la solicitud de adicionales por parte del Banco Nación, que es donde los agentes cumplían el servicio, y preguntado sobre si es normal que se pida el mismo a la Policía del Chubut cuando mayormente lo realiza la Policía Federal, Acosta explicó que “en algunos casos, cuando se ven saturados los servicios ordinarios de las otras instituciones, se apela a cualquier otra institución de seguridad; no necesariamente es potestad de la Policía de la Provincia la cobertura del servicio adicional, hay objetivos que cubren Gendarmería, otros Prefectura, la Policía Federal y nosotros también”.
Además, precisó que “indudablemente, por una cuestión de territorialidad, competencia y jurisdicción, la gran mayoría son solicitados a la Policía de la Provincia; pero hay muchos objetivos, principalmente entidades bancarias, que son cubiertos por otras instituciones; en estos casos, por cuestiones de seguridad el banco solicita servicios sobre la hora y se apela al recurso humano que se tiene en ese momento para cubrir el adicional; más allá de que es un servicio que el agente puede realizar en el horario de franco y es optativo, al requerirnos un servicio de seguridad nosotros estamos obligados a brindarlo”.

Se solicitan a los jefes

Los pedidos de servicio adicional son realizados “a los jefes de las comisarías, a excepción de que sea algún tipo de servicio que genere la inversión de un recurso humano que supere a la dependencia, o bien que se trate de alguna planificación operativa de gran magnitud en la cual tenga que intervenir directamente la Unidad Regional; caso contrario, estas situaciones son solicitadas y solucionadas con las comisarías, es una responsabilidad administrativa que tienen esas dependencias”.
En el caso investigado, “la vía de ingreso del requerimiento era por la misma persona, el segundo jefe de la Comisaría Primera, y es ahí donde radica el problema”, agregó, concluyendo que “hay muchos casos en los que se solicita con antelación y el requerimiento viene por escrito, pero reitero que, en el caso de las entidades bancarias, por una cuestión de seguridad ellos planifican algún tipo de movimiento y lo comunican en forma telefónica, con muy poco tiempo de margen, a los fines de garantizar la seguridad de los movimientos que realizan”.