Canadá aprobó una nueva ley que prohíbe mantener ballenas o delfines en cautiverio, el proyecto de ley federal, que ahora sólo requiere el consentimiento real para convertirse en ley, eliminará gradualmente la práctica de retener a los cetáceos, tales como ballenas, delfines y marsopas en cautiverio, excepto por aquellos animales demasiado ancianos que se encuentran en dos instalaciones en el país.
«Hoy es un muy buen día para los animales en Canadá», dijo la líder del Partido Verde, Elizabeth May, quien llevó adelante el proyecto de ley que comenzó su andadura en el Senado en 2015 antes de pasar a la Cámara de los Comunes.
Los activistas por los derechos de los animales se dijeron satisfechos también. La organización nacional Animal Justice, aplaudió la decisión del Parlamento de aprobar el Proyecto de Ley S-203, que describieron como «una legislación histórica».

Investigan a un zoo de Madrid

Por otra parte, y del otro del océano Atlántico, en la capital española de Madrid investigan a un zoológico porque un informe denuncia que los cetáceos que tienen en cautiverio padecen dermatitis y problemas oculares.
El Servicio de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), abrió una investigación sobre el estado de salud de los delfines del Zoo Aquarium de Madrid, algunos supuestamente afectados por dermatitis y problemas oculares, tras una denunciainterpuesta por Proyecto Gran Simio que el zoológico tilda de “falsa”.
Hace unos meses, Proyecto Gran Simio tuvo conocimiento de la Operación 404 enfocada a la cautividad de animales de la organización Sea Shepherd Conservation Society, que estuvo investigando los delfinarios de muchos lugares del mundo entre ellos el Zoo de Madrid, descubriendo que varios delfines del citado Zoo (Lala y Guarina), presentaban “lesiones cutáneas y el resto de los siete delfines restantes tienen graves problemas oculares”, con pruebas fotográficas.
Con esos datos, el veterinario Agustín González presentó un informe que Gran Simio entregó al Seprona, que describe las úlceras dermatológicas en forma de cráter en Lala, uno de los delfines; una gran úlcera en otro delfín con pérdida de piel en la boca en el extremo superior de ambas mandíbulas y de graves problemas oculares en el resto de los delfines que permanecen con los ojos medio cerrados “por causas posiblemente del cloro ya que pueden tener reacción de esta sustancia e incluso conjuntivitis”.