Por Trivia Demir

El triunfo de la gobernación de Chubut a manos de Chubut al Frente con la reelección del actual gobernador fue un proceso que no comenzó ayer ni ahora, sino que se podría inferir que a partir del fallecimiento del exgobernador Mario Das Neves y la puja de poder que se perpetró durante todo este tiempo en la provincia. La cómoda instalación de la fórmula Mariano Arcioni-Ricardo Sastre enterró así de plano las aspiraciones de retorno del esquema ortodoxo de armado peronista-kirchnerista del que el propio mandatario fallecido comenzó a desprenderse desde hace años. El motivo, sencillo: el exceso de falta de límites y la malversación de las causas de Chubut en el esquema nacional cuando tocó la hora de conducir. Ni la unidad de todo el PJ que agrupó el Frente Patriótico Chubutense, que evidentemente no representa todo el arco populista provincial, ni la resistencia del dasnevismo puro, frenó en este turno el nuevo armado de poder que confluyó en dos referentes de las principales ciudades productivas de Chubut: Comodoro Rivadavia-Puerto Madryn, un eje vislumbrado desde estas mismas columna hace más de 10 años.
Con este triunfo, que Arcioni compartió desde Comodoro a la comunidad provincial junto a un selecto grupo de colaboradores, familiares y compañeros en un emocionado festejo, se destacó la presencia de su referente y amigo Sergio Massa, líder del Frente Renovador, que además dejó margen para la especulación de alineamientos nacionales, quien viajó junto a Diego Bossio y Graciela Caamaño. Sin embargo en todo momento el mandatario provincial evitó las definiciones nacionales, del mismo modo que el líder del FR, que se encuentra en plena disyuntiva de posibles alianzas, aunque el sentido común mandaría que mantendrá su propio espacio favoreciendo de algún modo al oficialismo gobernante en octubre. Expresa además fue la petición del propio Arcioni de trabajar por la ´antigrieta´, al tiempo que abría espacio incluso a nivel provincial a “la unidad”, un concepto que se irá clarificando con las definiciones de gestión que se producirán ya en 2020.

Por fin mayoría legislativa

El dato por excelencia que el propio gobernador destacó a la hora del análisis mediático no en vano fue el logro de la mayoría legislativa. Un triunfo que hace tres gestiones no lograban los gobernadores electos. Con esto, evidentemente Arcioni se garantiza ahora la tan ansiada gobernabilidad, ya que en términos operativos la baja sintonía con sus propios referentes en la casa de las leyes, a partir de hacerse cargo de la gobernación, fue tal vez el mayor escollo para poder ejercer su función. Con los números conseguidos, podrá respaldar sus próximos cuatro años en las dieciséis bancas conseguidas sobre once que se repartirá la oposición. Con mayoría de manos en el Legislativo, y la consolidación paulatina del propio bloque, y el triunfo en Comodoro, la gestión propia de Arcioni evidentemente consagró lo que se podría inferir como la superación de su mentor y el tiempo del post-dasnevismo en Chubut.

Ganar Comodoro, la coronación

En lo que quedó ayer de una jornada que se destacó por el ordenamiento en que se dieron los comicios provinciales en casi todas las localidades, y donde 31 intendencias y comunas, eligieron además sus referentes locales para los próximos cuatro años de administración pública, dejo tela para cortar en cada territorio doméstico. En principio, para Arcioni, el contundente triunfo sobre Comodoro, su ciudad, fue la coronación de su liderazgo, sobre todo al vencer nada menos que al propio intendente de la Capital del Petróleo y considerando que el escribano no proviene de la política y no atravesó el escarpado camino del poder que tradicionalmente se exigía en la estructura partidaria provincial para aspirar nada menos que al máximo sillón de Fontana 50. Dos gestos fundamentales cobraron sentido para el núcleo duro: la levantada de mano que el propio gobernador hizo al presidente de ChuSoTo, Máximo Pérez Catán y la presencia de Sergio Massa, su amigo, pero también su padrino político originario.
El otro dato para análisis postreros fue la notable ausencia de funcionarios actuales de primer nivel, entre ellos el grueso de ministros, que brillaron por su ausencia. Muchos aducirán que se trató de cuestiones de distancia, ya que Arcioni cerró el día desde Comodoro, en donde evidentemente ancló su poder, pero en el fondo hubo ruidos sordos de conspiraciones cruzadas y por supuesto del futuro recambio de por lo menos el 80% del gabinete a partir de esta ratificación de poder.

El peso de los personalismos

Un tema esencial que será central a la hora de barajar y dar de nuevo para Arcioni, será precisamente la consolidación del poder, que no tiene que ver con la conformación de la estructura solamente. En esto, el endeble pero exitoso armado que labró con base en ChuSoTo, y aportes del sastrismo y madernismo fundamentalmente, deberá ahora resistir el peso de los egos. Tal vez la mayor prueba que le toque. Sobre todo ante la imposibilidad de reelección de Mariano Arcioni en 2023, un dato de la realidad que ya condiciona de base la construcción de lo que alguna vez intentó fundamentarse como el “arcionismo”.
Ante esto dos candidatos forjaron sus estructuras de manera contundente con mirada en prospección, y ellos fueron Ricardo Sastre, al retener Madryn a manos de su propio hermano Gustavo, y lograr avanzar un escalón propio alzándose con la vicegobernación, y Adrián Maderna que reeligió en Trelew.
En el caso de Sastre, que prefirió quedarse a festejar en Puerto Madryn, el aporte que puede orejear en términos provinciales asciende a un 7% de los votos que se puede inferir que le traccionó a Arcioni. El guarismo más amplio que logró el gobernador en una localidad frente a su principal contrincante. Y esta es posiblemente una carta que se guardará en la manga de las negociaciones de mesa chica sin duda alguna. Más allá que Arcioni puede esgrimir también que él solo, y sin arrastre de elecciones locales se quedó por más del 2% con Comodoro.
Por su parte, Adrián Maderna deberá analizar el escaso margen que se produjo tanto a escala provincial desde su sector, donde sacó el 2% de diferencia al FPCH, como a la intendencia, donde rondaba al cierre parcial apenas un 2% de ventaja frente a Florencia Papaiani. Estos datos dejan pendiente una mirada interna sobre las aspiraciones futuras, sobre todo a la luz de la necesaria gobernabilidad que deberá garantizar cuatro años más a cargo de la difícil coyuntura municipal para pensar en dar un paso mayor.
También para ampliar especulaciones quedará la definición de la intendencia de Comodoro Rivadavia, la ciudad estado que impuso el poder en Rawson, pero deberá definir en octubre el del bastión local. Una tarea que ahora para Carlos Linares será mucho más compleja a partir de esta derrota. El otro análisis obligado será el corte que produjo la gente en las localidades donde ganó Cambiemos, pero dándole de plano la espalda al candidato a la gobernación, el diputado Gustavo Menna. Este mensaje de las urnas evidentemente replanteará el esquema de poder y representaciones en las estructuras de la propia oposición.

Las alianzas y los pactos

Finalmente la entrelínea política quedará para los días subsiguientes donde las mesas del día después aportarán seguramente claridad a los temas emergentes de un proceso electoral anticipado y con peculiares características, con prácticamente ausencia de encuestas, poco pirotecnia proselitista visualizada aunque fuertes pujas ´cuerpo a cuerpo´ con ribetes hasta violentos, y un notable repliegue de manejo político sobre cada ciudad, donde evidentemente la jugada le salió más que bien a Arcioni-Sastre. La evidencia notable fue la cantidad de cortes de boletas que se dieron en todas las ciudades separando la definición de la conducción de la localidad, de la provincial. Sin embargo no será fácil dirimir lo que han sido alianzas electorales circunstanciales, pactos partidarios y consensos políticos a mediano plazo, un contexto que ahora deberá para decantar en la estructura de gestión que irá perfilándose a partir de hoy mismo. Habrá que ver…