Por Juana de Arco*

Está claro -decía una vecina amiga- que ´la política debe ser apasionante o muy redituable, porque de otro modo no se agredirían de la forma que lo hacen, sólo por vacación de servicio´. Una reflexión tan contundente y basada en el sentido común, que resulta inapelable. A la que además hay que sumarle el desmejorado marco de situación económico-financiero en el que sucede, y en el que los ´apasionados´ intentan acceder al poder, lo que descarta de plano la categoría.
En el caso de Chubut, la carrera a Fontana 50 fue nada menos para –se supone- hacerse cargo de la tremenda de deuda que seguirá arrastrando la Provincia de más de 1.000 millones de dólares, que ya empezaron a anunciar que habrá que ´refinanciar´. Un término que, como todos sabemos, empieza a oler a comisiones, intermediarios, asesores y negocios financieros de pocos.
A la par, figura el siempre creciente déficit por la diferencia entre los gastos y los ingresos, que ya genera pánico escénico entre los funcionarios a cargo de los números finos, porque no habría receta para enfrentar lo que queda del año. Quien haya invocado cualquier loable intención de ´bien común´, es probable que hoy tenga una nariz más prominente que el pasado 8 de junio.
Es tan pero tan complicado el escenario que el gobernador Mariano Arcioni avanzó inmediatamente una vez reelecto, con un proyecto de ley enviado esta semana a Legislatura, en busca de autorización para ´renegociar´ la deuda. Un paso que no será gratis frente a habitantes de un recinto que están literalmente preparando sus valijas, y que tampoco le harán fácil, más allá de los discursos proselitistas a favor de renegociar que blandió Linares y la oposición en campaña. Los muchachos saben que para cerrar 2019, la gestión de Arcioni deberá desembolsar más de 80 millones de dólares, mientras que lo peor dicen que deberá enfrentarse después de diciembre a 2023, cuando se esperan los vencimientos más gruesos.
La pregunta que se hacen los que no tienen tanta voz es en definitiva: ¿dónde están los 1.000 millones de dólares que la política chubutense gastó?, porque ¿o faltan obras, o sobran corruptos a procesar, no?
Es que tal como advierte ADNS “con ingresos muy por encima de los 400 millones de dólares en regalías petroleras, la provincia no sólo no creció en infraestructura, sino que además quedó fuertemente endeudada al punto de ahogar hoy sus finanzas públicas”.

Un repaso de la joda

Sería un gesto de responsabilidad política, respondiendo a la exigencia constitucional de transparencia, que antes de darse la reprogramación de vencimientos de deudas, se dé a conocer un informe a toda la sociedad con el detalle de los proyectos financiados con el dinero que se tomó a ´préstamo´ y que hay que devolver. Un ´curro´ que comenzó hace casi 10 años como ´excepción´ y que se podría decir sin temor a dudas, se convirtió en la ´gran tentación´ de los gobernantes de turno. Siempre por supuesto con aval legislativo.
Según un repaso somero, estos mecanismos financieros no sólo han sido contraproducentes para la caja momentánea del estado subnacional de Chubut, sino para su futuro. En 2010, cuando el entonces gobernador Das Neves se distanció de la administración kirchnerista por su proyecto presidencial, avanzó en la creación del “Fideicomiso financiero Chubut” por 150 millones de dólares bajo la experta sugerencia del contador Víctor Cisterna. Por ese instrumento, quedan aún vencimientos por más de U$18 millones este año y otros U$12,5 millones para 2020.
Con el gobierno de Martín Buzzi y el dilecto asesoramiento de la magister Gabriela Dufour, se tomó el segundo instrumento llamado “BODIC”, colocado en dos tramos, entre 2013 y 2014, por un total de 220 millones de dólares. En este caso, los vencimientos previstos para la segunda mitad de este año suman U$27,9 millones en el I y otros U$11,1 millones para el II. Es decir, unos 35 millones de dólares para el resto del año. Para 2020, el BODIC II exigirá afrontar otros U$23 millones. Mientras que para 2021, el BODIC II insumirá unos U$5,9 millones. Los proyectos con los que se justificaron estos bonos fueron “10 centros de encuentro” y “2 hospitales públicos”, uno para Trelew y otro Comodoro. Obras sobrevaluadas y además, nunca concluidas, con lo que se puede inferir que gran parte del dinero está en cualquier lado menos en Chubut.
Para seguir con la ´metodología´, en 2016, al inicio de la actual gestión de gobierno del fallecido Mario Das Neves, se aprobaron otros dos nuevos endeudamientos. El BOCADE (para cancelación de deudas del Estado, por 650 millones de dólares) y el BOPRO, por otros 50 millones de dólares. El BOCADE insumirá en el segundo semestre de 2019 unos U$24,1 M. Llamativamente, este monto se destina exclusivamente a pagar interés, con cero amortización de capital. El BOPRO demandará en cambio U$6,4 millones. Por lo que en total, en lo que queda del año, la provincia debe afrontar U$80,5 millones, sumando capital e intereses.

Los conspiradores caros

Con todo esto está claro que los procesos y causas judiciales están bien lejos de clarificar tremendo defalco en términos concretos de inversión inexistente. Y aunque el esfuerzo es válido, al ciudadano ´de a pie´ le quedará probablemente siempre la duda insana, si en definitiva estos procesos judiciales no ayudan más a juzgar livianamente ´choreos´ de otra magnitud para no ir más al hueso. Después de todo, ´cosa juzgada, cosa cerrada´, no?
¿Dónde estuvieron y están los organismos de contralor? No se sabe. ¿Porque no renunciaron ante evidente fracaso en sus tareas de controlar para evitar la corrupción? Tampoco se sabe. ¿Porque no se inició algún que otro juicio político en el Tribunal de Cuentas? Y…, es casi evidente que hay un mega acuerdo del sistema.
¿Qué sucederá con las reprogramaciones de deuda para aliviar al Estado? Seguramente otra importante ´repartija´ de silencios y complicidades.

Un modo de hacer política

Pero si es aunque sea para ´consuelo de tontos´ tal vez valga el dato que Chubut no es el único bolsón de manipuladores oficiales. El turbio pero redituable ´negocio´ de la política, parece ser una verdadera pandemia nacional se podría decir. De hecho, todas las provincias – además del gobierno nacional- quintuplicaron su deuda en tres años y para colmo la mayoría en dólares.
Tanto que mal que le pese a Chubut, los mercados ya le cerraron el grifo a Argentina.
Un informe del Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (Ocipex) basado en datos oficiales planteó que «desde la llegada al gobierno de Cambiemos, el endeudamiento de las provincias se espiralizó con similar impericia y negligencia, y la deuda externa provincial se convirtió en una pesada carga con la que deberá lidiar el país en el futuro inmediato».
Se trata del complemento del proceso que llevó al riesgo país a superar los 900 puntos ante el temor de los fondos especulativos de un eventual default en el próximo mandato, cuando venzan unos u$s150.000 millones.
Según los datos del Ministerio de Hacienda de la Nación, el stock total de deuda provincial creció 436%. Pasó de $206.685 millones en el tercer trimestre de 2015 a $1.107.967 millones en el mismo período de 2018. Aunque, claro, la magnitud y las características de ese endeudamiento no fue igual en todos los distritos.

El ránking de la debacle

Ocipex consideró que el ránking de endeudamiento a través de esta vía lo lideró cómodamente Buenos Aires, que la amplió en $363.010 millones (743%), medida al tipo de cambio de septiembre de 2018. La siguieron Córdoba, que incrementó su stock de títulos en $75.167 millones (1.358%); y la CABA, $66.045 millones (448%).
Las mismas tres provincias encabezaron el endeudamiento con organismos internacionales. Córdoba tomó $21.149 millones (653%); Buenos Aires, $18.071 millones (309%); y la CABA, $16.364 millones (1.058%). El gran problema en este punto es que «las condiciones de la deuda contraída con organismos no pueden ser renegociadas en caso de estrés de las finanzas públicas provinciales», remarcó el estudio.
Sin embargo, tal como ocurre a escala nacional, uno de los aspectos más preocupante es el alto grado de exposición de algunas jurisdicciones a los pasivos en dólares y en euros, monedas que escasean en Argentina ante el fuerte desequilibrio de las cuentas externas. «A mayor porcentaje de deuda en moneda extranjera, mayor es la incertidumbre respecto al pago de la misma y mayores los riesgos para las finanzas de esa provincia y, por ende, del país», advirtió Ocipex.
En este rubro, los índices más críticos de extranjerización son para Santa Fe (99%), Córdoba (95%), Chubut (86%), Buenos Aires (80%) y Neuquén (70%). Aunque estos distritos patagónicos tienen parte de sus ingresos dolarizados, a través de las regalías petroleras, que les permiten compensar parcialmente ese problema. En la Nación, el Gobierno de Mauricio Macri llevó el ratio de deuda en moneda extranjera a superar el 70%.
El otro gran foco de preocupación es el perfil de vencimientos de corto y mediano plazo, tanto de intereses como de capital. Cómo se pulirá una democracia que se ha convertido en un verdadero cheque firmado en blanco para los administradores de turno, es tal vez la gran tarea que deberá imaginar el elector inmediatamente al salir del cuarto oscuro. Una responsabilidad soberana que por ahora no se viene ejecutando activamente. Será eso, o resignarse al escalonamiento de sueldos y a los bolsones de pobreza en territorios ricos, contrastando con las comitivas de conocidos administradores públicos en los tan populares como evidentes paraísos fiscales de moda.
¿Tal vez surgirá de la opinión pública organizada el modo de evitar el robo en lugar de lamentarlo? Quien lo sabe. Lo que sí se sabe por ahora es que de ninguna de las fuerzas políticas hegemónicas se escuchó nada hasta el momento sobre mecanismos que garanticen mayor transparencia provincial. Teléfono al pie para el gabinete 2020.

*Soy Juana de Arco,…y ceniza de tantos