El circuito nocturno en Puerto Madryn ha sido, en más de una ocasión, motivo de quejas de vecinos que residen en zonas donde funcionan boliches, bares y cervecerías; situaciones como grescas, destrozos y actos de vandalismo han generado más de un reclamo, mientras que ciertas irregularidades parecerían ser moneda corriente.
Un relevamiento realizado por El Diario tuvo como fin determinar cuáles son las principales consecuencias de los excesos en aquellas personas cuyos domicilios están próximos a este tipo de locales de esparcimiento; concretamente, la mayoría se queja de las peleas callejeras, los residuos esparcidos sobre la vereda a la mañana siguiente y, más grave aún, el hecho de que algunas parejas elijan determinados espacios residenciales para mantener relaciones sexuales.
Otra cuestión no menor es la falta de controles en el ingreso a los locales bailables; si bien en la mayoría rige el “derecho de admisión”, en ninguno de los boliches se controla cuánta gente ingresa.

Conviven con los vecinos

Actualmente, la ciudad de Puerto Madryn no dispone de una “zona de boliches”, como ocurriera en algunos sectores de Buenos Aires, por citar un ejemplo, como Costa Salguero; por el contrario, los locales nocturnos están ubicados en espacios residenciales, algunos más lejanos que otros de los domicilios particulares.
Esto ha generado más de un dolor de cabeza en vecinos que advierten que, los sábados y domingos por la madrugada, sus viviendas amanecen con botellas tiradas sobre la vereda, residuos de distinto tipo y hasta marcas de orina y vómitos en paredes y puertas.
Se trata de una serie de hechos de difícil control para los efectivos policiales, habida cuenta de que la fuerza pública muchas veces debe intervenir en situaciones de mayor calibre, como por ejemplo refriegas en plena vía pública, como ocurriera el fin de semana pasado, cuando cuatro mujeres golpearon brutalmente a una joven, hecho que motivó una importante intervención policial y arrojó el saldo de varios demorados en la zona céntrica.

No piden documento a mujeres

Los principales “boliches” de Puerto Madryn están ubicados sobre la calle 9 de Julio al 200, en Marcos A. Zar entre 28 de Julio y Roque Sáenz Peña, y sobre la calle 28 de Julio, entre San Martín y Alejandro Maíz.
En diálogo con este medio, jóvenes que concurren con frecuencia a los tres lugares dieron cuenta de que “en ninguno de ellos, y básicamente en ningún lugar de la ciudad, se controla la cantidad de personas que ingresa en el boliche”, aunque reconocieron que “si sos varón, te van a pedir el documento, pero si sos mujer, difícilmente te nieguen la entrada”.
Además, advirtieron que el único que cuenta “con un rescatista que permanece toda la noche atento a cualquier situación de salud que se dé dentro del lugar”, es el boliche ubicado sobre la calle 9 de Julio, uno de los más tradicionales de la ciudad, que convoca a cientos de personas cada fin de semana.

Sexo en la vía pública

En el caso de las cervecerías, en las principales de la zona céntrica, ubicadas sobre la avenida Julio Argentino Roca, no suelen registrarse mayores inconvenientes, atentos al tiempo de permanencia de los clientes y a que, por la propia estructura de los locales, no se da una concurrencia masiva que pueda generar problemas logísticos o de otro tipo.
No obstante, en las últimas semanas, una vecina que reside al lado de una de las cervecerías, que está ubicada sobre la avenida Roca, entre Gales y España, dio cuenta de una situación de por sí escandalosa: en varias ocasiones, parejas se trasladan al jardín de su casa, donde mantienen relaciones sexuales, principalmente en horas de la madrugada. La damnificada, más de una vez, se encontró con preservativos esparcidos sobre dicho espacio verde.

Los bares, en la “avenida del medio”

Los bares también son algunos de los sitios que mayor cantidad de problemáticas registran, entre las propias contravenciones que dan lugar a la intervención policial, hasta las situaciones más comunes y que motivan el reclamo de vecinos.
Los cuatro principales bares, es decir, los de mayor concurrencia, se ubican sobre la calle Roque Sáenz Peña y avenida Roca; sobre la avenida Yrigoyen y Marcos A. Zar., sobre la avenida Roca y sobre esta última, entre Belgrano y 9 de Julio.
En el caso del local ubicado en la intersección de Yrigoyen y Marcos A. Zar, en más de una ocasión hubo grescas que terminaron con detenidos, aunque en ninguno de los sitios en cuestión se registraron hechos de gravedad; por el contrario, los mismos suelen originarse a la salida, en plena calle, tras discusiones o diferencias entre personas o grupos antagónicos que tienen lugar en el interior.

Sin baños para discapacitados

La falta de accesibilidad, una cuestión no menor, también está presente en varios de los lugares de esparcimiento nocturno; por ejemplo, una de las cervecerías ubicada en la avenida Roca, entre Gales y España, no sólo no dispone de baño para clientes discapacitados, sino que en el propio ingreso al lugar, se deben subir escalones, algo que dificulta el acceso para quienes padecen alguna discapacidad motriz.
A su vez, también hubo quejas de vecinos por la colocación de bancos de cemento “que ocupan casi la mitad de la vereda”, lo cual impide, por ejemplo, el tránsito de personas con cochecitos de bebé.
A diferencia de otros puntos de la ciudad, la zona costera registra el mayor cumplimiento en materia de accesibilidad, donde todos los paradores actualmente se ajustan a la Ordenanza que exige la presencia de baños para discapacitados e infraestructura “accesible”.

Normativa de prevención

En relación al control en el ingreso a los boliches, actualmente rige lo dispuesto por la Ordenanza 8.406, promulgada a fines de abril de 2013, la cual establece el esquema en el que se deben realizar los controles en el ingreso de los “lugares de esparcimiento y diversión”; la normativa surgió casi una década después de la tragedia de Cromañón, así como también tuvo en cuenta lo ocurrido el 27 de enero de 2013 en Brasil, donde el incendio de una discoteca provocó la muerte de 239 personas, constituyéndose como la tragedia más grave de este tipo en el país vecino.
La legislación local planteó que “el exceso de personas en el interior de un lugar cerrado, en relación a la capacidad del lugar por sus metros cuadrados, atenta directamente sobre la seguridad de quienes se encuentran en el interior, teniendo en cuenta que los dispositivos de seguridad que se exigen en la habilitación son acordes a la superficie, por lo tanto, si la capacidad está superada nada de ello será efectivo en caso de producirse un accidente. Además, pueden producirse casos de asfixia y aplastamiento”.

Qué pasa si se supera el límite

Al mismo tiempo, la Ordenanza reza que “será considerada falta grave la superación del límite de capacidad permitido en el local y/o el no contar con adecuadas condiciones de uso de medios de evacuación y de extinción de incendios, y/o la realización de otra acción u omisión que pusiera en riesgo la seguridad del público presente y/o de la población, procediéndose a la inmediata intervención del organismo correspondiente para su clausura, la que será definitiva en caso de reincidencia”, fijando como Autoridad de Aplicación al Departamento Ejecutivo Municipal a través del área correspondiente.
Este último “implementará la verificación exhaustiva de la relación de factor ocupación según los metros cuadrados aprobados por plano, normas de seguridad y cantidad de personas que asisten, en todos los locales habilitados como lugares de esparcimiento y diversión nocturna (boliches bailables, pubs, confiterías, etcétera)”, sumando a ello que “los controles y verificaciones serán efectuados todos los días en horario de funcionamiento de estos comercios de manera aleatoria”.

Posibles clausuras

En caso de registrarse infracciones, la consecuencia directa sería “la suspensión de actividades, clausuras, decomisos, empleo de la fuerza pública y toda otra que se considere necesaria, tendiente a lograr la urgente modificación de situaciones anómalas generadas por alteración de la salubridad, ingreso de menores, venta o consumo de alcohol y generación de ruidos no tolerados por la Ordenanza vigente”.
De ello se desprende otra problemática que tiene lugar, mayormente, durante el verano, que es la presencia de vehículos modificados con parlantes de gran potencia, donde la reproducción de música en la zona de paradores ya hizo que varios vecinos que residen frente al boulevard Guillermo Brown se quejaran, literalmente, de “no poder dormir”.
En 2018 se intentó abordar este tipo de situaciones a través de la elaboración de una normativa que permitiera reducir la “contaminación sonora”, a partir de la aplicación de multas a los vehículos que circularan o permanecieran en la costa, reproduciendo música a través de sistemas de sonido “mejorados”.

Presencia de menores

También, en la Ordenanza relativa al control del ingreso a las discotecas locales, se planteó que “es frecuente observar en estos comercios una masiva concurrencia de personas y por ende, un aparente desborde del factor ocupacional, siendo esta situación, además, mencionada por las propias personas asiduas a estos lugares”.
Lejos de ser incorrecto, esto último también refleja otra constante en los locales de esparcimiento nocturno: “El hecho de que a la mayoría de las mujeres no les pidan documento para ingresar, hace que la presencia de menores de edad en los boliches sea más común de lo que parece”, mencionó un joven que conoce la “movida” nocturna de la ciudad.

Municipalidad de Puerto Madryn