Por Juana de Arco*

Terminadas las elecciones Chubut 2019-2023, hay caritas felices y caritas largas, adentro y afuera de la estructura ganadora. Y todo indicaría que pasado el efecto placebo de las alianzas nacionales, se va a necesitar mucha pasta para mantener altas las expectativas de la muchachada en términos de compromisos de gestión y político partidarios. De hecho, hacia el finde largo había ruidos de la cantidad de referentes que pensaban tomarse una licencia de medio tiempo como para recuperar el aliento, aunque nunca se supo que estuvieran en carrera por la continuidad del proyecto, y poco y nada se sabe de sus acciones oficiales desde sus cargos. La reacción aparentemente es una consecuencia de la necesaria reestructuración de Gabinete que hará Mariano Arcioni en virtud de un proyecto que como el agua, irá buscando su curso y su decante.
Dicen los observadores fines que ahora que logró consolidar su propio mandato, cerrar la gestión que heredó del fallecido Das Neves, será una operación casi quirúrgica si no se quiere dejar heridas supurantes, o instrumentos implosionantes que colapsen el organismo provincial en breve.

Las constantes y los constantes

¿Cuál es el gabinete ideal para un gobierno de Chubut? Es todo un interrogante histórico. Probablemente los más sólidos en términos de idoneidad seguramente fueron los primeros mandatos radicales, aunque no por eso las gestiones se tradujeron necesariamente en eficacia, eficiencia y menos curros, o sea para la memoria popular productiva lo que se dice ´buenos para poco´. Por su parte, del trigobierno reciente de don Mario emergieron fuertes contrastes que comenzó con una multitud de iluminados, y derivó con el tiempo en una comitiva sospechosa que logró reducir a su mentor y su misión, apenas a una víctima post mortem, o sea ´mucho para poco´ se diría.
Asimismo, del ´abordaje´ de Martín Buzzi se puede precisar como ejemplo que sólo dos ministros terminaron su mandato en cuatro años (Cufré y Touriñán), después, hubo un incansable desfiladero de primeras, segundas y terceras líneas que hizo de la gestión una verdadera improvisación (y saqueo); ´¿de qué va a vivir mí pueblo?´ se podría parafrasear.
Y de los dos años que culminan de Arcioni, poco y nada se podría concluir en tanto y en cuanto que el equipo ´de salvataje´ está vigente, aunque el 90 % del equipo –teóricamente- con fecha de caducidad.

El más mío

El gran interrogante es probablemente ¿cómo va a rearmar Arcioni una gestión que siendo propia está embebida por un amplísimo frente electoral, por promesas simultáneas y sobreventa de entradas? De la resolución de este gran interrogante dependerá no sólo el éxito de los 1680 días de gobierno donde el escribano administrará la felicidad inmediata de 557 mil chubutenses, sino el lícito deseo con formato de noticia que lanzó la semana pasada el sitio Infobae al titular “Nace el arcionismo en Chubut”, haciendo hincapié en un triunfo que contó con el 41,09% de los votos afirmativos. Sencillamente porque gobierno no siempre es sinónimo de poder y gestión no siempre se traduce en política.
Arcioni lo sabe, y de ahí que el armado de un equipo verdadera y mayoritariamente propio sea imprescindible para sus aspiraciones primero de éxito, y después de proyección.

La danza de nombres

Está dicho que la gran expectativa de las definiciones que vienen siempre se centra en las personas y los cargos, aunque considerando el ´muestrario´ disponible con y sin domiciliaria, con y sin experiencia, y con y sin idoneidad, y con y sin sello aceptable, sería una tarea prácticamente profética entrar en la vorágine de pretender encajar nombre en roles. Además, porque a esta altura de las ideologías lo que en realidad importa es la pertenencia, y no en términos partidarios, sino en cuestión de jefaturas reales, porque al fin y al cabo, las individualidades son lo de menos. Así las cosas se podría pensar que si el gremio de Luz y Fuerza se quedó con el control del Ente Regulador de Servicio Públicos y el gremio de Petroleros se quedó con el control de la Empresa Petrolera Estatal Petrominera, lo que debería venir por correspondencia es que el gremio de la UOCRA se quede con el Ministerio de Obras Públicas. O porqué no que la empresa de la que dependen las exportaciones que definen las regalías petroleras de las que vive la administración pública, sugiera la persona ideal para manejar el Ministerio de Economía y Finanzas. Lo que aparejaría que la principal empresa exportadora evalúe el nuevo presidente del principal puerto de aguas profundas y porque no asesore sobre el próximo ministro de Ambiente. Habrá, porque así deberá ocurrir, espacios donde la rueda de la fortuna sea impulsada por los pesos localistas como manda el manual del buen demócrata provincial. Pero también habrá pujas impensadas más vinculadas a las perspectivas productivas, económicas y financieras regionales y nacionales, que interterritoriales, sencillamente porque las grandes decisiones aliancistas ya se tomarían en bloques o en áreas. Así las cosas, es probable que se vean nombres repetidos, pero jefaturas diferentes, para decirlo en criollo.

Colonizando los demás poderes

Tal como definieron las generales, el Poder Legislativo quedará conformado con 16 diputados por Chubut al Frente, 8 del Frente Patriótico Chubutense y 3 de Cambiemos. Un escenario auspicioso pero a cuidar, porque no nos podemos olvidemos las interminables mutaciones de monobloques que termina siendo al final la Casa de las Leyes. Por ahora la nueva Legislatura, moldeada por la ley de igualdad política de género, contará también con 13 diputadas y 14 diputados, tres mujeres más que en la actual composición y por Chubut al Frente ingresan 8 mujeres, exactamente el 50% de las 16 bancas obtenidas por esa fuerza. Una nueva experiencia si se quiere para experimentar en términos de ´lealtad´ y/o ´fidelidad´ política.
En términos legislativos nacionales, las bancas que pueda ubicar Chubut Somos Todos en el Congreso podrán ser verdaderas espadas políticas, o como suele suceder habitualmente a las provincias etéreas en peso electoral como Chubut que representa el 1% del padrón, apenas una devolución de favores. Esta es otra de las internas que le explotará al referente puertas adentro, pero también otras de las `causas´ electorales con las que permanecerá en campaña `extendida´.
Del mismo modo la conformación pendiente de las bancas judiciales en el Superior Tribunal de Justicia, que implicará otra importante pulseada política.
En todo esto, es casi seguro que la gran aventura de Arcioni será encarar su construcción piramidal atravesando el desierto de las desconfianzas y pertenencias sin que esa mole se termine plantando en la puerta de cada oportunidad cual esfinge paralizante, considerando las definiciones continentales, nacionales y regionales que deberá evaluar y tomar en nombre de Chubut como estado supranacional. Por ahora tiene un triunfo, un gabinete a definir, un plan de gobierno que no se conoce y una mayoría legislativa, como equipaje.

*Soy Juana de Arco,… y ceniza de tantos