La organización ambientalista Iswa (International Solid Waste Association), con sede en Austria, publicó el segundo “Atlas de la Basura”, en el cual listaron los 50 basureros más contaminantes del mundo. El de la ciudad de Bariloche es el único argentino que figura entre ellos, junto a 18 localidades de África, 17 de Asia, 13 de América del Sur y caribe y 2 de Europa. Lo que tienen en común es que la mayoría, 42 de ellos, se encuentran a menos de 2 kilómetros de grandes áreas urbanas.
En este informe “se refleja que estos 50 vertederos activos afectan a la vida diaria de 64 millones de personas que viven en un radio no superior a 10 kilómetros; el volumen total de residuos que albergan está entre 600 y 800 millones de metros cúbicos, y su extensión conjunta es de 2.175 hectáreas”.

Del lago al basurero

La inclusión de Bariloche en este “mapa mundial” de la contaminación fue detectada por Juan Pablo Arrigoni, ingeniero ambiental, docente e investigador de la Universidad Nacional de Río Negro, que investiga las condiciones del basural desde hace tiempo.
“Esta organización es una de las que más presencia tiene en el mundo y su misión global es cerrar los 50 vertederos más contaminantes del mundo para lo cual elaboran documentos técnicos”, detalló Arrigoni. El investigador aclaró que también “son socios de una publicación científica Waste Management & Research, una de las dos más importantes a nivel mundial”.
En marzo del 2016, luego de que el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama escribiera la leyenda: “Bariloche es un verdadero tesoro de la Argentina”, en el libro de firmas de la embarcación Modesta Victoria tras su visita a la ciudad, se juntaron más de 30.000 firmas a través del sitio Change.org pidiendo que las autoridades nacionales hicieran las obras necesarias para sanear el lago.
La mirada ahora está puesta en el basurero ubicado al sur, aunque en medio de gran cantidad de barrios.
En el informe titulado “El caso trágico de los basurales”, Iswa reporta los riesgos asociados a los basurales. “Bariloche fue incluido, intuyo, que por la fragilidad de su entorno. Si bien es del 2014, las condiciones se han acentuado y nada ha cambiado sustancialmente. Hay una situación de colapso absoluto”, advirtió Arrigoni.

Ninguna medida

El pedido del traslado del basural, ubicado sobre la R40 sur fue quedando cercado por barrios con gran densidad de población, ya es histórico.
A la situación de colapso ambiental, se sumó la situación desesperante de gran cantidad de personas que concurren a diario al basural en busca de comida o abrigo.
Los incendios, a su vez, en diversos sectores del vertedero se volvieron recurrentes, afectando no solo a quienes trabajan en el basural sino también a los barrios más cercanos.
Ante el hartazgo por la falta de respuestas, referentes de las juntas vecinales presentaron un recurso de amparo colectivo. El juez civil de primera instancia, Santiago Morán, ordenó una pericia técnica en marzo que hasta ahora no fue realizada.
Los insistentes pedidos de la Asociación de Recicladores de Bariloche (ARB) para poner en marcha campañas de concientización sobre la clasificación de residuos tampoco fue tenido en cuenta hasta ahora.
Por el 2009, uno de los trabajadores de la ARB sufrió un accidente ante la explosión de una granada de gas lacrimógeno mientras recolectaba botellas. “Es un milagro que solo haya sufrido esa herida. Puso pasarle algo grave a él o una de las 40 criaturas que entran a diario al vertedero”, cuestionó Zulema Morales en ese entonces.
“Hoy en día, el Centro de Residuos Urbanos Municipales (CRUM) opera a mitad de camino entre un basural a cielo abierto y un relleno sanitario”, establece el informe que elaboró Arrigoni, docente a cargo de la materia “Tratamiento y Reciclado de Residuos Sólidos”.
Destaca también que “los efectos adversos debido a la disposición sin control de residuos pueden observarse en la afectación de la salud de los trabajadores formales e informales y la población aledaña al predio”.
“Este problema se asocia a las emisiones gaseosas producto de la descomposición de la materia orgánica sin control, incluyendo la emisión de gases de efecto invernadero. La quema sin control de los residuos dispuestos a cielo abierto libera a la atmósfera humo y gases contaminantes”, puntualiza el informe.

La Organización Mundial de la Salud estima que la exposición al ambiente contribuye en un 19% a la incidencia de cáncer en todo el mundo. Arrigoni hace hincapié en que “estos residuos incluyen sustancias líquidas, sólidas y gaseosas, tóxicas, inflamables, corrosivas y químicamente reactivas”.

Quién es la ONG que hizo el informe

La Asociación Internacional de Residuos Sólidos, Iswa, se presenta como una “organización global, independiente y sin fines de lucro”, cuyo objetivo es “el intercambio mundial de información y experiencia sobre la gestión de residuos”.
El Atlas está realizado a partir de las contribuciones voluntarias de técnicos y científicos de diversos países y el uso de datos públicos. Acepta las aportaciones de cualquier persona interesada en mejorar y completar este mapa, aunque todos los datos son previamente verificados por expertos para evitar errores.