Con la firma del convenio entre los bloques sudamericano y europeo, un factor que genera pre-ocupaciones y a la vez esperanzas es el empleo. Nuevamente se ha puesto en marcha, impulsada desde el gobierno Nacional, la idea de generar una reforma laboral que flexibilice el empleo.
Es probable que si llegan inversiones se puedan generar nuevos puestos de trabajo, pero también si las pymes no logran adecuarse en términos de competitividad se generará destrucción del trabajo. Por lo tanto, el balance puede ser tanto negativo como positivo.
Con el apoyo del círculo rojo que salió en bloque a reclamar la flexibilización laboral el gobierno de Macri le apuntó de lleno al sindicalismo. Hugo Moyano (Camioneros), Sergio Palazzo de La Bancaria y Pablo Biró de APLA fueron las principales víctimas de un ataque que tiene por objetivo minar la legitimidad de todo el movimiento obrero al mismo tiempo que se intenta reflotar la «demorada» flexibilización laboral exigida por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Y como el objetivo de fondo de cara a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) es la polarización el ataque a los sindicalistas no llegó sin el consabido mote de «k». «Los sindicalistas k» los llamaron obviando el largo distanciamiento de Moyano con el kirchnerismo.

Arremetida

«Cuando el señor Moyano cobra las cosas que cobra para su gremio, por izquierda, por derecha, lo que hace es dejar a mucha gente sin trabajo» disparó Macri al mismo tiempo que empresarios como Martín Cabrales, Cristiano Ratazzi y Julio Crivelli reclamaron facilidades para poder despedir trabajadores.
Como en la previa de las elecciones legislativas de 2017 la discusión por la flexibilización laboral promete meterse de lleno en la campaña. En la previa un tema que puede parecer «piantavotos» para quien lo fogonea pero que a la luz de los resultados de aquellos comicios, un debate que el macrismo sabe manejar muy bien al explotar el costado más oscuro del sindicalismo.
Fue precisamente el decidido rechazo de las centrales sindicales y el agotamiento que dejaron las agitadas jornadas que se vivieron durante el debate por la reforma previsional los que obligaron al oficialismo a patear en su momento el tema hacia adelante. La profundización de la crisis de 2018 volvió inviable una vuelta a la carga, pero ahora, en plena campaña el macrismo se envalenta otra vez y, aseguran en sus huestes, puede rendirle buenos resultados.

Apurados por el acuerdo con la UE

El economista Sebastián Laza toma el caso de Chile, que esperó cinco años de su acuerdo económico con la Unión Europea antes de hacer balances. Su resultado: creció más en exportación que en importación.
Por su parte, Pablo Salvador, doctor en economía, consideró que “el acuerdo debería ser bueno para el desarrollo económico y por ello derramar sobre el mercado laboral”. En su mirada, quienes ya exportaban van a poder exportar más y necesitarán más empleados. En cuanto a aquellos que deberán readaptarse para no desaparecer, como el sector electromecánico, comenta que van a tener hasta 15 años para adaptarse y que el gobierno debe acompañar ese camino.
La competitividad y la comparación entre ambos bloques también lleva a pensar en las condiciones laborales de uno y del otro lado del Atlántico. En ese aspecto, Laza considera que la legislación laboral argentina está “bastante desactualizada” y que encarece los costos. “Habrá que irla revisando para hacerla más flexible pero sin desproteger a los trabajadores. Hay que buscar una combinación justa entre bajar costos y que los trabajadores no cobren salarios chinos, pauperizados”, reflexionó el economista.
Respecto a la reforma laboral, Salvador considera que es un tema recurrente aun cuando la palabra en Argentina tiene una connotación negativa: “la reforma no tiene por qué ser algo negativo. Chile por ejemplo es más competitivo, no tiene problemas laborales ni de inflación y es abierto a la apertura comercial. Eso es fuente de crecimiento y generación de empleo”.

En la agenda del oficialismo

En este marco, el ministro de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, Marcelo Villegas, aseguró este viernes que “es necesaria una actualización del derecho laboral en Argentina”. Lo dijo en su visita oficiala la ciudad bonaerense de Azul, donde se reunió con el intendente, Hernán Bertellys y otros funcionarios locales.
Villegas como titular de la cartera de Trabajo, también visitó las instalaciones del ex Molino Nuevo, recientemente adquirido por empresarios locales, a fin de reactivar su producción. Además, el integrante del gabinete de María Eugenia Vidal mantuvo una charla con este matutino.
En Ministro bonaerense señaló que es necesario una reforma laboral en el país y dijo “cada vez que se habló de flexibilizar o de reformar las leyes de trabajo, la inmensa mayoría que se opone lo hacen sin saber muy bien por qué y sin conocer los contenidos”.
“Creo que la Argentina tiene una legislación laboral muy antigua. Por ejemplo, el Decreto Ley de Jornada Laboral es de 1933”, dijo el funcionario bonaerense, para luego destacar que “cuando uno analiza con algo más de profundidad, lo que ve es que las leyes no han sido reglamentadas. Entonces yo creo que sí es necesaria una actualización del Derecho Laboral en la Argentina, que es mucho más que la legislación, es la jurisprudencia, las opiniones doctrinarias, los debates, la letra de la ley y también las reglamentaciones. Creo que el camino es tener una unificación. Tenemos un Código Civil, un Código Penal, un Código Procesal, cuerpos legales integrados por una hermenéutica, mientras que el Derecho Laboral está desperdigado por todas las cuestiones anteriormente planteadas”.
El funcionario de Cambiemos hizo hincapié en que “el trabajo no financia al Estado; el dinero de las cargas sociales va a el Estado y con eso se administran sistemas que son prestacionales para los trabajadores. Los impuestos al trabajo no existen. Está el Impuesto a las Ganancias, que es el único que paga el trabajador sobre su salario. El resto son cargas sociales, son aportes y contribuciones con los cuales se aspira a ‘bancar’ sistemas prestacionales que fueron diseñados en otros tiempos y sin financiamiento alguno. Por eso hay que trabajar sobre esas cuestiones”.

Derechos laborales

Luego del pedido flexibilizador de Martín Cabrales, otro empresario exigió “poder despedir sin causa”. Se trata de Julio Crivelli, presidente de la Cámara de la Construcción y de buena relación con el Gobierno. Le siguió los pasos al dueño de Café Cabrales, que había exigido que sea “más fácil despedir”. Crivelli le pidió al Gobierno nacional que se decida a avanzar con el proyecto de reforma laboral y exigió «poder despedir sin causa a empleados en todas las industrias y comercios».
“Todos nos damos cuenta que la reforma laboral es necesaria en la Argentina. En los años ’20 y ’30 la Argentina tenía estándares de protección laboral muy bajos. Con el socialismo y el peronismo evolucionan a esos estándares, y luego siguieron subiendo en desmedro del mérito y el rendimiento y la productividad, y llegamos a un extremo”, afirmó el empresario. Crivelli no tuvo reparo alguno en admitir que su objetivo es eliminar derechos laborales básicos de los trabajadores.
Con todo, el debate sobre la reforma laboral queda cruzado por la campaña electoral y cada posicionamiento u opinión está impregnada de posturas con miradas electoralistas de corto plazo; aunque el tema no parece tener chances de ser abordado por el Congreso en lo que resta del año.

Gobierno de Chubut