Por Trivia Demir

Pasado mañana es la fecha límite para publicar encuestas y el 11 vamos al cuarto oscuro por las PASO. O sea que en dos domingos Argentina estará votando en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) presidenciales, y la pregunta es cuál es el valor real de los sondeos de opinión en medio de una campaña electoral, cuyo valor real tambalea. Ya que habrá elecciones, pero no habrá competencia real, solo un sondeo para tratar de reacomodar el carro o terminar de desbarrancarlo.
Lo que sí se sabe es el valor en pesos que costará el juego del poder: unos 4500 millones de pesos, casi el 45 por ciento del total del presupuesto destinado a las elecciones de este año, que alcanza los $10.600 millones. Toda una moneda con la que bien se podrían hacer muchísimas cosas más concretas para el pueblo, pero que el sistema democrático reclama para sí.

Los sondeos recalculados

El valor de las encuestas se sabe que es relativo. Pero no está demás repasarlo. Dice la historia que cuando en 2015 la mayoría de las consultoras hablaban de una victoria amplia de Daniel Scioli en Primera Vuelta, terminó ganando Mauricio Macri en el primer Ballotage que se realizó en la Argentina.
El sistema electoral en Argentina exige que para ganar en primera vuelta el candidato más votado debe llegar al 45%. O bien llegar al 40% sacándole 10 puntos de ventaja al segundo más votado. Si ninguna de estas dos variables ocurre se va a una Segunda Vuelta electoral ente los dos candidatos que más votos obtuvieron en la Primera Vuelta.
Las encuestas para la Primera Vuelta de 2015, Management & Fit midió una intención de voto de 34,3% para Scioli y de 25,1% para Macri.
Zuleta Puceiro de 38,4% para Scioli y 28,8% Macri. Poliarquía de 41% para Scioli y 30% para Macri. CEOP midió 37,9% para Scioli y 26,3% para Macri. Giaccobbe 40,3% para Scioli y 28,7% para Macri. Waldmann 41% para Scioli y 29% para Macri.
González y Valladares 39,2% a 27,1% a favor de Scioli. IPSOS 42% a 28% a favor de Scioli y Rouvier 41,3% a 30,5% para Scioli. Todas fallaron.

Qué presagian ahora

La incertidumbre electoral, es propia del desconcierto que sienten los gobernados, que en cierto modo sienten la limitante entre una polarización tan marcada y modelos que nada nuevo tienen para prometer, en un escenario deprimente para el ciudadano medio. Con encuestas para todos los gustos y hasta votos impensados que podrían escapar del radar de los consultores, obligan a los analistas a buscar tendencias de diferentes maneras.
La firma Taquion, que viene midiendo para las últimas elecciones, indagó ahora sobre techos y pisos: voto seguro, voto probable y voto imposible. El estudio pasó por ese filtro a los principales candidatos presidenciales. Otra vez, Alberto Fernández-Cristina Kirchner y Mauricio Macri-Miguel Angel Pichetto tienen razones para entusiasmarse, aunque también para preocuparse.
El relevamiento, nacional, se hizo entre el 28 de junio y el 7 de julio. Fueron 2.450 casos, presentados con un margen de error de +/- 2,6%. De arranque, el sondeo pregunta: «¿Con qué probabilidad votarías a cada fórmula?».
Además de las dos principales -Frente de Todos y Juntos por el Cambio-, incluye a Roberto Lavagna-Juan Manuel Urtubey, de Consenso Federal. Cada binomio gana en un rubro:
– En voto seguro, prevalecen los K: con 28,6% confirman el apoyo duro de ese espacio.
– En voto imposible (nunca los votaría), los mejores son los oficialistas, por el menor rechazo: 43,9%
– En voto probable, quedan arriban los antigrieta de Consenso Federal, con 27,6%.
Luego, la consultora junta el voto seguro y el probable, para ver la potencialidad de cada espacio. Ahí, Macri-Pichetto pasan arriba, por poco: juntan 46%, contra 42,6% de Alberto-Cristina. Terceros, con 33,2%, quedan Lavagna-Urtubey.

El voto castigo

Cuando Taquion profundiza sobre las razones de los electores, vuelve a quedar clara la incidencia del voto anti: en el caso del 46% que manifestó que se inclinará «seguro» o «podría» hacerlo a favor del oficialismo, 4 de cada 10 dijeron que lo harán porque «no quieren que vuelva el kirchnerismo».
Y dentro del 42,6% por votará seguro o podría hacerlo a favor del Frente de Todos, 3 de cada 10 «no quieren que Macri sea reelecto». En ambos casos, de todos modos, prevalece la opción generalista de «es lo mejor para el país».
En cuanto a Lavagna, 2 de cada 10 lo elegirían «para que se termine la grieta». Pero la mayoría lo haría también porque cree que «es lo mejor para el país».
Otra consulta interesante es cuando se buscan responsables por la situación económica actual.
– Casi un 60% de los que votarán seguro al oficialismo siguen responsabilizando a «Cristina»; un 11,5% opta por «Macri» y un 27,1% va por el salomónico «ambos».
– Dentro del votante seguro del kirchnerismo, la grieta es más profunda aún: un 81,2% apunta a «Macri», 7,3% a «Cristina» y 10,8% «ambos».
– Entre los más fieles de Lavagna está más repartido: 40,7% «ambos», 30,7% «Macri» y 26,6% «Cristina».
También son marcadas las diferencias cuando los votantes de cada espacio deben identificar los principales problemas del país. ¿Qué les preocupa más o les genera más angustia?
– Para los macristas, puntean parejo la «inflación» (36,4%) y la «inseguridad» (35,9%), y un poco por debajo viene «desempleo» (27,3%).
– Para los kirchneristas, en cambio, el «desempleo» es por lejos el problema más importante (56,3%), con la «inflación» segunda (27,2%) y la «inseguridad» tercera (16,3%).

El peso del voto flotante

Un dato interesante que dispara el encuestador y analista político, Enrique Zuleta Puceiro, sobre los números que se manejan hasta el momento respecto de las elecciones Paso del 11 de agosto, es que “hay un voto flotante ya que ninguna de la dos candidaturas atrae un voto de entusiasmo o convicción, son candidatos muy light y le dieron a la vicepresidencia una importancia fuerte”. “La oposición confía que el 41% de votos de tendencia que hasta ahora tiene, poder hacer una trampolín en las Paso y llegar al 45% y jugar a fondo a una elección sin ballotage”. Asimismo, afirma que “el centro de gravedad es lo que ocurre en las provincias”.

¿Qué dicen los provincialismos?

Según el Indec, el PBI desestacionalizado registró en el primer trimestre de este año una caída de 0,2% respecto al cuarto trimestre de 2018, en lo que fue el quinto retroceso trimestral consecutivo. A nivel provincial, sin embargo, comenzaron a aparecer unos pocos atisbos regionales de reactivación, según el Indicador Sintético de Actividad de las Provincias realizado por Federico Muñoz & Asociados. Desde la consultora destacaron que, de todos modos, el desempeño general continuó siendo “bastante pobre”, y en el primer trimestre de 2019, todas las provincias volvieron a exhibir variaciones interanuales negativas en sus niveles de actividad. En la mayoría (22 de 24 provincias), las caídas resultan de una magnitud considerable (superiores al 4%); y en cuatro provincias (Catamarca, Chaco, La Rioja y Tierra del Fuego), el desplome fue decididamente estrepitoso (por encima del 10%). Ni siquiera Neuquén, bendecida por la notable pujanza de Vaca Muerta logró evitar una caída interanual de su ISAP (-1,5% frente al 2018), algo que muestra que el desempeño de las provincias en la era Cambiemos no ha sido para nada buena.
Además, los analistas afirman que “A juzgar por los resultados observados hasta hoy en las elecciones para gobernador, parecería que la economía no ha jugado un papel preponderante en las decisiones del electorado. Los oficialismos provinciales salieron victoriosos en 14 de las 15 elecciones que se han celebrado en lo que va del año (la única excepción es Santa Fe, paradójicamente, una de las de ‘mejor’ performance económica en este período)”. Con todo, el grueso de los gobernadores ha logrado mantener su capital político a salvo del pobre desempeño de la economía.
En Chubut, en el marco de la tremenda crisis que se atraviesa a días de las elecciones, dicen que una diputada hizo enojar mucho al gobernador Mariano Arcioni al sugerir que el gobernador reelecto habría mentido respecto de la situación de Chubut para lograr su triunfo, a lo que el mandatario habría contrapesado el apoyo del electorado en las urnas a favor de la confianza en su gestión y en detrimento al escenario nacional. Si esto es así, tal como lo promueven desde Muñoz y Asociados, “el costo político de la recesión, entonces, estaría recayendo exclusivamente en el gobierno federal”. Un dato que se podrá comprobar por lo menos parcialmente en las próximas PASO. Habrá que ver…

Fuentes: LN, NA, OPSM, Clarín, El Economista, propias