Por Juana de Arco*

Posiblemente ´tarde y mal´, (o ´bañados y perfumados´), salió rauda una comitiva de Chubut ayer con el gobernador a la cabeza, hacia Buenos Aires. Tanto, que no quedó casi nadie de los peso pesados que están aguantando la crisis por Fontana 50, ya que Arcioni, Tarrío y Massoni, cuál tres mosqueteros espalda con espalda, enfilaron para la Rosada. El motivo: tratar de negociar la recuperación del Fondo Sojero para no seguir perdiendo $900 millones al año; activar un operativo clamor para lograr extender los vencimientos de deudas por doce años más; intentar emitir letras por $500 millones ahora y de acá a fin de año por un total de $4.500 millones aunque sea con gestiones usureras en medio; y por supuesto llorar un poco más a Nación por la merma del 7% mensual de ingresos federales, pidiendo puntualmente que el mes que está encima por lo menos no le descuenten adelantos de coparticipación, todo bajo blanqueo que sino el default será tan histórico y ruidoso, que otra vez le escupiría el asado y las PASO a Macri.
Todo esto mientras la Provincia está literalmente en llamas, económica y financieramente hablando, y probablemente un importante sector de los empleados públicos legislativos y judiciales terminen cobrando sus haberes de junio, en agosto; los proveedores no cuenten ni con idea de cuándo podrán pensar en pronunciar las palabras ´para cuándo´, y los principales frentes esenciales que debe garantizar el estado como salud, educación y seguridad, ya están afectados de plano.
Cómo no puede ser de otro modo, todas estas gestiones, en este marco, se ven absolutamente condicionadas por la precipitación de un colapso casi anunciado y son como piñas al aire y a destiempo. De hecho, en junio pasado, el ex ministro de Economía y el actual se reunieron con la bancada opositora del Legislativo para explicar la situación, y tratar de encarar soluciones en una reunión que duró varias horas con amplio intercambio y hasta buena disposición. ¿Qué faltó? Probablemente la última costura política, con una buena cuota de mano firme, pero una mayor de creatividad negociadora, para lo que se requiere el imprescindible hilo elástico para puntadas definitivas. Un bordado que sólo podía concluir el propio gobernador y que no se terminó de atar.
Las versiones ahora son tan contradictorias como anecdóticas. Lo que sí se sabe es que gobernar se torna imposible si consensos, y que como decía Jim Rohn “la indecisión es el ladrón de la oportunidad”, definitivamente.

Corriendo de atrás

Hoy la Legislatura, de paro por falta de pago, no funcionará, por lo que aquel momento de posibilidades está cada vez más lejos. Y el Legislativo es precisamente quien deberá aprobarle la proyección de vencimientos para no terminar de ´volcar la calesita´.
El tema escaló a nivel nacional y ayer desde el diario Perfil ya se anticipaba el panorama con letra de molde, como para no errar en la idea y casi con temor a que Arcioni se vuelva a equivocar la palabrita y en vez de ´extender´ diga ´posponer´, o en vez de ´renegociar´ diga ´reestructurar´, y arrastre al sumidero a todo el resto del mapa nacional, que está al borde de la tabla, dicho sea de paso. «La provincia Argentina de Chubut está intentando extender los vencimientos de aproximadamente US$600 millones en deuda”, tituló también un sitio de finanzas español, explicando que “La provincia está buscando cambiar el perfil de deuda para sus bonos en dólares, empujando los vencimientos a aproximadamente 12 años, en comparación con una duración máxima de 7 años en la actualidad”. Contando además que “El gobierno local envió un proyecto de ley a su legislatura el 18 de junio en el que solicita autorización para iniciar las conversaciones con los acreedores, y el ministro Tarrío espera que sea aprobado en agosto, pero no cree que las conversaciones ocurran antes de las elecciones presidenciales de octubre”. La visualización no se sabe si hace más bien que mal.
Con discurso raro que hay que pensar que buscaría tranquilizar a los mercados, a los tenedores de deuda, y además por si algún diputado de Chubut lee el sitio español y se apiada, se supone.
La nota agrega explicación sobre que “Los bonos de la provincia están respaldados por regalías del gas y del petróleo que entran directamente a un fideicomiso, lo que garantiza el pago a los bonistas. La provincia, con US$1.000 millones en bonos con vencimiento entre julio de 2019 y 2026, intenta aliviar la presión sobre sus gastos corrientes, de los cuales la mayoría están representados por los salarios del sector público. ´La extensión de plazos sería un logro importante´, asegura Tarrío. Aunque el proyecto de ley del gobierno provincial pide una reestructuración, Tarrío asegura que no hay riesgo para los actuales tenedores de bonos, dado que las autoridades provinciales solo intentarán modificar el vencimiento de los bonos, no los montos. Es cuidadoso con sus palabras, ya que hace un año y medio un error hizo desplomar los papeles de la provincia, cuando el uso de ese mismo término generó confusión entre los inversores y alimentó los temores de default”, recuerda Yahoo por si alguien lo olvidó. Y agrega “Los bonos de Chubut con vencimiento en 2026 tienen un rendimiento de 10%, inferior a un pico de 13,2% este año. La medida también ocurre ante el crecimiento de la confianza en el desarrollo del crudo y el shale en el sur de Argentina”. Todo un operativo

Las gestiones estancadas

Dicen quienes palpan el ánimo en Fontana 50, que la frustración de Mariano Arcioni sigue siendo la misma que antes de la reelección: que todo dependa de otros, estampando que la investidura es apenas una entelequia si no hay construcción e poder real y ejercicio permanente de ese músculo exiguo. Hoy por hoy, este “cambio de perfil” de deuda, que es ni más ni menos que patearla para adelante, depende de la oposición provincial y de una Cámara de Diputados adversa. Mientras que la emisión de Letras y los descuentos de coparticipación depende de la otra oposición, la nacional después que Sergio Massa, el padrino político de Arcioni cruzó su propio límite volviendo a los brazos del kirchnerismo y el chubutense no contento con este desgraciado derrape, también corrió a la banquina a sacarse la foto con la dupla Fernández&Fernández. Pero no sólo eso, sino que le tira las culpas al poder central de las desavenencias financieras de una gestión que integró y cuyo núcleo duro quedó la mitad detenida y la otra mitad en suspenso.

Ser y estar

O sea, hoy el gobernador sin ser dasnevista es la continuidad del caos que quedó tras la partida del líder. Sin ser kirchnerista se promueve al lado de Juntos a nivel nacional, pero juega en contra de ese equipo a nivel provincial. Para colmo sin ser de Cambiemos le firmó el Pacto Fiscal y los acompañó en casi todas las leyes, pero ahora reniega de las consecuencias y recortes, por lo tanto, lo que hizo bien para el oficialismo no alcanza para superar el mal humor por los cotorreos lamentosos y las culpas direccionadas a Nación.
Para Arcioni, no queda otra que enojarse, contra sí, contra sus asesores, contra su inexperiencia tal vez. Los números cerraban, porque las exportaciones de petróleo y el valor del barril cerraban. Pero Nación clavó sus colmillos con las retenciones a la exportación de crudo, recortando de plano los ingresos por regalías. Los engatusaron con el decreto 793/18, y por esas primereadas del poder central, sólo en los primeros cinco meses de este año Chubut transfirió indirectamente a Nación alrededor de 2.000 millones de pesos, mientras ahora ante el colapso evidente, van en caravana a intentar la devolución del fondo sojero de $900 millones anuales. Malos, pero lo que se dice malos negocios a punta de pistola (o decreto) del centralismo. Y una idea también de lo que puede resultar de las negociaciones en danza, donde esperemos no perder nada más.
En fin, para consuelo de tontos se puede decir que incautos siempre han existido y existirán en gestión, y datos en la historia sobran, como la venta de Alaska que se produjo en 1867, cuando Rusia le vendió ese territorio a Estados Unidos por cerca de 93 millones de dólares, y apenas unos años después se descubrieron increíbles reservas de oro y petróleo en el lugar. Nada para sospechar de uno y otro lado, por supuesto.

*Soy Juana de Arco,…y ceniza de tantos