Metales como las tierras raras, el vanadio o el litio se han convertido en estratégicos por sus aplicaciones en el sector tecnológico, lo que ha llevado a las empresas mineras a poner el foco en estos elementos despreciados hace años y ahora imprescindibles para fabricar baterías o para almacenar la energía renovable.
El caudal de Argentina en cuanto a minerales varios, la coloca entre los países que mayor interés provocan entre los inversores.
La lista de minerales estratégicos va cambiando con el desarrollo tecnológico. Así, crece de forma exponencial el precio del vanadio, que es utilizado en baterías, o la demanda del litio o el cobalto.
Entre las materias primas estratégicas y sus aplicaciones en la industria se ubican, Tierras raras, que son un grupo de diecisiete metales de la tabla periódica, entre los que está el itrio, el cerio o el gadolinio, sin los que no se pueden fabricar celulares y computadoras y sin los que se retrocedería a los dispositivos antiguos. Las tierras raras están en pantallas, micrófonos, cámaras, memorias de almacenamiento o infrarrojos, entre otras aplicaciones.
El Vanadio surge porque se fabrican baterías exclusivamente con ese metal y son capaces de seguir cediendo grandes cantidades de energía a la vez que se están cargando, por lo que se usan tanto en generadores eólicos o solares como en coches eléctricos.
El Litio, es un metal que también se emplea en las baterías recargables y, por tanto, en la industria del coche eléctrico, en tanto que las baterías de litio de los vehículos eléctricos no funcionarían sin Cobalto, que se emplea además en la industria del automóvil.
El Tántalo, se utiliza en los condensadores que almacenan y distribuyen la energía, por lo que la carga y descarga de dispositivos como móviles u ordenadores depende del tántalo, y el Niobio, se destina a motores, cohetes o equipos de combustión por presentar una gran resistencia al calor.
El Indio, se encuentra en todo tipo de pantallas porque es un metal conductor y transparente. También se utiliza junto al germanio en los motores y en los generadores eólicos y es esencial en la energía fotovoltaica, y Antimonio, sirve para endurecer el plomo en las baterías de almacenamiento. Además tiene propiedades ignífugas, lo que hace que se utilice en mobiliario de coches y aviones.
Se conoce también el Wolframio, que se encuentra en tubos de rayos X, en los aparatos de televisión, en los filamentos de los cables, en los contactos de interruptores y corriente eléctrica o en soldaduras, y el Germanio, está en las redes de fibra óptica, en infrarrojos, en placas solares, en los CDs o DVDs y también en láseres, porque permite que una longitud de onda más pequeña y precisa.

Metales básicos

A pesar de la pujanza de estos “nuevos” minerales, los metales básicos siguen siendo demandados por la industria porque tienen importantes aplicaciones en tecnología, como el Cobre: Los coches eléctricos llevan cobre, también los ordenadores y los aerogeneradores, por su alta capacidad para almacenar la energía. Plomo: Se emplea tanto en baterías eléctricas como en baterías de vehículos pesados. Además, en equipos médicos para proteger de la radiación en análisis clínicos, en la reproducción de vídeo o en revestimientos de cables. Oro: Se consume principalmente en joyería, aunque es un buen conductor de electricidad y resistente a la corrosión, por lo que adquirió otros usos a finales del siglo XX, incorporándose a computadoras, equipos de telecomunicaciones, reactores de aviación y naves espaciales. Zinc: Se usa en galvanizados y revestimientos de acero o en dispositivos electrónicos como computadoras. Hierro: Además de la industria siderúrgica y de usarse para aleaciones con otros metales, como el acero, el hierro sirve para fabricar computadoras. Estroncio: Está presente en el sector petroquímico, en los procesos de extracción de petróleo y gas natural, aunque también aparece en la fabricación de imanes o en la industria de la iluminación. Estaño: Se emplea en revestimientos o en soldaduras de circuitos eléctricos. (Agencia EFE)

El oro sube al máximo valor en 6 años

El oro alcanzó el martes un máximo de más de seis años debido a los disturbios en Hong Kong y el desplome del peso argentino, que llevaron a los inversores advertidos por la guerra comercial entre Estados Unidos y China a refugios como el lingote a expensas de activos más riesgosos como las acciones.
El oro al contado subía un 1% a 1.526,61 por onza a las 0916 GMT, tras tocar su nivel más alto desde abril de 2013. Los futuros del oro de Estados Unidos ganaban un 1,4% a 1.538 dólares la onza.
“La gente está nerviosa por Hong Kong otra vez, y es por eso que los mercados asiáticos cayeron”, dijo Georgette Boele, analista de ABN Amro.
El mercado bursátil bajaba el martes por tercer día seguido debido al temor de los inversores por la guerra comercial, las protestas en Hong Kong y la situación política en Argentina.
La líder de Hong Kong, Carrie Lam, dijo el martes que la recuperación de la ciudad tras las protestas que han arrasado con el centro financiero asiático podría llevar mucho tiempo y que ella sería responsable del restablecimiento de su economía “cuando remita la violencia”.
El oro, el yen y los bonos del Tesoro de Estados Unidos son vistos como activos de refugio en momentos de incertidumbre. La divisa japonesa subió el lunes a un pico de siete meses contra el dólar, mientras que el rendimiento de los bonos a 30 años extendía el martes la baja de la sesión previa a un piso desde julio de 2016.
Entre otros metales preciosos, la plata subía un 2,4% a 17,46 dólares la onza, un máximo desde enero de 2018. En tanto, el platino avanzaba un 1,4% a 864,38 dólares y el paladio ganaba un 0,8% a 1.438,70 dólares.

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