Por estos días, la Escuela Politécnica 703 “José Toschke” continúa con la toma pacífica realizada por los alumnos, que se suma a la ocupación resuelta, asamblea mediante, por los estudiantes de la Escuela 728 de la zona sur.
Como suele ocurrir en este tipo de ocasiones, y como también se realizó años anteriores cuando las clases fueron suspendidas por medidas gremiales y problemas de infraestructura, una de las principales estrategias de los docentes para con sus alumnos, es el envío de material a través de las redes sociales, email y otros dispositivos; ello, con el objeto de que la pérdida de días de cursada no implique un estancamiento del Ciclo Lectivo en cuanto a los contenidos.
En este sentido, parte del profesorado de la Politécnica se mantiene en contacto con los alumnos de distintos cursos para hacerles llegar material de estudio y trabajos prácticos, al tiempo que la medida llevada adelante en el edificio escolar se mantiene, sin fecha aparente de finalización.

Debaten más “tomas”

La “ocupación pacífica” de la 703 fue la primera resuelta por la comunidad estudiantil de Puerto Madryn, tras varias reuniones entre los alumnos, sus familias y los docentes; una semana más tarde se sumaron los integrantes de otra escuela técnica, la 728, ubicada en avenida Julio A. Roca y Edwin Roberts, quienes resolvieron también tomar el establecimiento, bajo la premisa de visibilizar el reclamo por mejores condiciones edilicias, falta de insumos, obras y arreglos, y por supuesto, en solidaridad con sus docentes, muchos de los cuales todavía no han cobrado los haberes del mes de julio.
Además, trascendió el pasado martes que la Escuela 710 sería la tercera en ser “ocupada” por los estudiantes, una situación que todavía no terminó de definirse, al tiempo que continúan allí los debates respecto de cuál sería la mejor medida a tomar.

La comunidad, volcada al reclamo

Mientras tanto, las “ollas populares” y los festivales musicales continúan en el establecimiento, donde la presencia de los estudiantes refleja no sólo la necesidad de hacer visible la batería de reclamos, sino también la decisión de que sean los propios alumnos los que resguarden la institución.
Algunos actores políticos y sociales también se sumaron a la escena, entre ellos el titular del colectivo “Construyendo Memoria”, Fernando Sandoval, quien se desempeñó como encargado de sonido del festival de bandas que se desarrolló el sábado pasado en la Politécnica, donde artistas locales volcaron su arte para visibilizar el conflicto educativo, bajo la premisa de que “la educación está en peligro”.

Participación “activa” de alumnos

Además, los estudiantes mantienen contacto con sus docentes y entre ellos mismos a través de la página de la escuela en la red social Facebook, donde intercambian información respecto de los trabajos prácticos a realizar, fechas de entrega y material académico.
También, hubo algunos “despistados” que consultaron si “alguien sabe si mañana hay clases”, a lo cual no tardaron en responder, casi en tono de ironía, que “tus compañeros tomaron la escuela pacíficamente en reclamo por la falta de clases”.
A ello se le suma que, con la participación activa de grupos de estudiantes de distintas escuelas que concurren a las ocupaciones de la Politécnica y la Escuela 728, otras instituciones estarían evaluando hacer lo propio, de la mano de su alumnado, como ocurrió en el caso de la 710; allí, hasta el momento, no terminó de resolverse si también se realizará una toma, principalmente porque algunos de los problemas edilicios del establecimiento ya fueron resueltos, aunque ello no hace que la institución esté ajena a la problemática educativa que atraviesa la provincia.

El rol de los gremios

Si bien el acompañamiento de la comunidad educativa a los gremios que nuclean a los trabajadores del sector ha constituido un apoyo mutuo, lo que se ha visto reflejado en las últimas marchas, una de las últimas asambleas celebrada en una de las escuelas “ocupadas” no estuvo exenta de cuestionamientos a lo ocurrido el año pasado, cuando se realizó un acampe de profesores y auxiliares en la Delegación Administrativa de Educación, ubicada en Sarmiento y Bartolomé Mitre.
“Tanto los sindicalistas como los docentes, auxiliares, alumnos y familias transitaron juntos ese momento, que duró varias semanas, pero hay que reconocer que, cuando finalmente arreglaron paritarias, solamente quedó la gente de un gremio en una esquina y el resto desapareció”, advertía una madre, visiblemente descontenta por la súbita falta de acompañamiento de algunos sectores gremiales a los reclamos que en aquél entonces se realizaban, que en definitiva son los mismos que en la actualidad, sólo que la medida habría perdido fuerza al haberse solucionado –al menos momentáneamente– la cuestión salarial.

Municipalidad de Puerto Madryn