Por Trivia Demir

La previa a las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias en Chubut se produce en el marco de una crisis institucional preocupante. Donde el gobernador electo hace apenas dos meses no pudo aparecer en ningún acto de cierre de campaña, ni siquiera garantizar esa tracción reciente a sus candidatos bendecidos en las categorías legislativas nacionales ni en las catorce intendencias que elegirán autoridades este domingo. El motivo: el enfrentamiento entre gobernados y gobernantes.
Es que Mariano Arcioni, que asumirá su gobierno el 10 de diciembre, pero aún cumple mandato ajeno tras el fallecimiento de Mario Das Neves, sigue piloteando a prueba y error la nave. Y se podría decir que más lo último, que lo primero.
Con un escalonamiento interminable de pagos de sueldos, pero con las otras cadenas de pagos definitivamente cortadas, sin lineamientos claros de proyecto de provincia, con incumplimientos de palabra y acción, y sin transparentar que se hizo con los ingresos de los meses pasados y que se hará con los venideros, es difícil pensarse en el tiempo.

La gerencia

Para cerrar esta semana clave, ayer dio el portazo el ministro de Economía que asumió hace exactamente trece días (el 28 de junio). Algo que sonó a evidencia inexcusable que hay problemas de dineros que no están, pero sobre todo que hay un vacío de poder que no se superó de ninguna manera con la alianza transitoria y electoral que logró Arcioni momentáneamente.
Además de la partida apresurada de Luis Tarrío, que tuvo el triste mérito de implosionar rápido la holografía preelectoral de ´la provincia de pie´, otros cuatro funcionarios pusieron ayer su renuncia, tomando distancia de lo que ya se considera puertas adentro de Fontana 50, un ´desgobierno unipersonal´.
Para una gran cantidad de actores políticos de los tres poderes, Mariano Arcioni tiene una gran virtud, que es no provenir de la política. Pero eso que en el marco de una estrategia de ´purificación´ de la gestión del exceso de ´rosca´ podría ser una virtud, puede también devenir en absoluta debilidad, si no se cuenta con el conductor político simbiótico que catalice la inocuidad ideológica y partidaria. O sea un líder. Y esto se está evidenciando con una aceleración casi cuántica.

Mucha lectura de Nicolás

Para muchos, el fedatario estaría mostrando día tras día a partir de su empoderamiento logrado por poco más de un tercio del electorado, serias dudas sobre que el poder sea en realidad, una construcción. Lejos de ello su despectivo aislamiento junto a modos resolutivos de sesgo antidemocrático, se interpretan en muchos sectores, ya no como licencias por desconocimiento de la institucionalidad, sino como actos de peligrosa soberbia maquiavélica.
Para gran parte del establishment es inentendible que Arcioni no reaccione con más cintura política, cuando el abc de este arte, es precisamente la negociación permanente. “Si no tenés billetera, tenés que tener simpatía. Si estás solo, tenés que hacerte de amigos. Si debés, tenés que disculparte con tu acreedor y ofrecerle una propuesta creíble. Si mentís, alguna vez tenés que decir la verdad para que se note la diferencia”, simplificó un referente del Valle que anticipa más hecatombe en puerta, por el modo de encarar la gestión. “Ya lo vivimos con Buzzi. Hubo tantos cambios de Gabinete que si uno le pregunta a cualquiera que nombre tres ministros del ex mandatario, es probable que llegue a uno. Y no con buenos recuerdos o gestiones descollantes precisamente. Fueron cuatro años de aprendizaje y para cuando empezó a entender el funcionamiento del Estado, se fue. Eso lo pagamos todos”, estampó un dirigente gremial cordillerano que teme que esto se trate de otro ensayo, agregando que “La diferencia es que Buzzi renegaba de las conspiraciones de Das Neves desde el llano, pero Arcioni no puede decir lo mismo, porque la oposición la verdad es que le viene perdonando todo, incluso su autismo (sic)”.

¿Errores o ´cortinas de humo´?

Para los observadores que ya dudan de tanta intransigencia, la misma no sería para nada inocente y por el contrario tendería a evitar el verdadero cuestionamiento. Es que la falta de información comprobable, junto al sometimiento financiero y la demagogia política, no hace más que realimentar sospechas. En plena retirada de Tarrío por ejemplo, desde los demás poderes del Estado intentan saber que pasó para que se descalabre todo en seis meses. Desde Nación no llegan a entender cómo es que si a fin de año, por necesidades de conformar al FMI, le dejaron superávit fiscal a todas las provincias, Chubut no llegó a julio y volvió a tumbar la calesita. El ministro Rogerio Frigerio lo dijo con mucha más elegancia por supuesto, pero lo dijo, y fue cuando estuvo en Madryn hace unos días. “las demás provincias aún están con superávit…” deslizó como para abrirnos los ojos. El interrogante es si en diciembre estábamos con superávit, si la coparticipación no disminuyó y los ingresos propios aumentaron de manera importante en el primer trimestre de 2019, y además Arcioni se jactó de ser la tercera provincia mejor administrada del país hace dos meses apenas, ¿que pasó en medio año con el dinero para que no se pueda cumplir ni siquiera con el 65% de los compromisos mensuales que representan los sueldos sin aumentos? ¿Se habrá gastado tanto en la campaña por la reelección? Bien sabido era que el capricho del adelantamiento electoral debía pagarlo Chubut, y que representaba unos 300 millones de pesos, pero eso ¿habrá complicado tanto después la continuidad? ¿O habrá algún plazo fijo o inversión que no conozcamos? De todos estos interrogantes obligados que ruedan en territorio, es probable que poco y nada se llegue saber en lo inmediato, ya que renunciaron los dos últimos ministros de Economía y con ellos se fue también la posibilidad de conocer en profundidad que números dejó cada uno. Porque si fueron ensayos o descalabros de sus profesionales, el propio gobernador debería haber intervenido con un relato personal, y sin embargo hasta ahora no lo ha hecho.
La preocupación que reviste el tema financiero para la opinión pública, es que ya el grueso de la ciudadanía está pagando platos que rompieron unos pocos aún sin condena, y de un gobierno del cual, el actual mandatario era parte. Y tal vez con doble responsabilidad sobre los hechos según la lógica popular, que piensa que si Das Neves se mantuvo en el Ejecutivo aún agonizante y en absoluta desventaja pero firme por su indiscutible vocación política, su vice debería haber doblegado el esfuerzo por cuidarle las espaldas, y evitar los bolsones de corrupción que siempre están al acecho de los bienes públicos, impidiendo el saqueo de la caja.
Con paciencia infinita, el pueblo se tragó ese ‘sapo’ de su desvinculación de hechos y planillas, y la inexperiencia aceptandolo como ´piloto de la transición´, mientras el pueblo trata de supervivir y que aprenda rapido. Pero pensarse cuatro años en estas condiciones es para cualquier vecino que se consulte, un despropósito personal y una condena colectiva. Sin proyecto que se conozca, sin partido visible, sin gabinete sólido y sin experiencia de mando, el temor es lógico.

El día a día

Internamente lo que más preocupa probablemente es la conducción ´conspiranoica´ que se practica. De hecho, la salida de Tarrío era un secreto a voces, y desde hacía más de una semana, el propio ministro tuvo que salir a desmentirla más de una vez en menos de 24 horas. Surgidas desde el propio núcleo de Fontana 50, las operaciones y contraoperaciones en estos dos últimos años, con todo tipo de funcionarios y/o referentes, ya dejaron más heridos que la ‘guerra de Vietnam’, se podría decir exagerada pero sinceramente.
Al mes nomás de su reelección, Arcioni habría acordado con Antonena su ingreso en Economía. Dicen que fue en el acto del 11 de julio pasado en Camarones. La pregunta es ¿si sabía que lo iba a desplazar, para que dejó que asumiera Tarrío tras la renuncia de Garzonio? Probablemente porque la debacle que tan bien logró ayudaría a ablandar ´procedimientos´ internos, y porque no a disciplinar oposiciones, piensan los muy mal pensados que no son todos, por suerte.
Ahora con la asunción de Oscar Antonena, el ex ministro de Martín Buzzi, candidato de Arcioni a la intendencia de Comodoro, cierra un poco más el ´círculo de paladar negro´ comodorense.

Las gestiones inmediatas

Por lo pronto ayer mismo trascendió que el nuevo ministro habría negociado un adelanto del Banco del Chubut por 300 millones de pesos para pagar sueldos de la policía, ante el peligro no de amotinamiento físico pero si emocional, que ya se percibía en la tropa.
Sobre todo en tiempos donde la tensión con tantos sectores a la vez (agentes públicos, sindicales, municipales, etc) requiere de un blindaje ya no figurado ni político, sino material de la Casa de Gobierno. De hecho, como en la gestión del propio Buzzi, se volvió al vallado de la peatonal de Rawson y a meter tropa a las manifestaciones constantes en toda la Capital de la provincia.
Arcioni mostró esta semana que no está dispuesto a la vulnerabilidad que confiere el ser auditado y/o reclamado públicamente ni por la ciudadanía ni por los medios. Y es que los masivos pronunciamientos en Rawson, como el ataque a su escribanía en Comodoro, terminaron de dinamitar su tolerancia.
Tanto que sus últimas entradas y salidas de Casa de Gobierno afirman que han sido con estricta custodia armada. Con esta ‘militarización’ del escaso diálogo que existía, hay temores fundados que lejos de mejorar las mesas de entendimiento se abra más aún la distancia entre el gobernador y los gobernados.
Así las cosas, al cierre de esta edición, varias fuerzas vivas habrían convocado a un mandatario del Valle para tratar de conformar una especie de ¨mesa de enlace´ entre los municipios, los sindicatos, las empresas y el gobernador. Una alternativa de ´comisionar´ el poder político sin delegarlo, pero tampoco terminarlo de perder en el aislamiento absoluto.

Las urnas, otro peligro

Entre tanto, Antonena ya comenzó con el pie izquierdo en Nación, porque empezó faltando a la verdad, cuando, mientras estaba Tarrío en Buenos Aires, afirmó por medios del Valle que había el mismo gestionado por teléfono con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Fuentes altamente confiables desmintieron esta conversación, aunque reconiceron que Antonena dialogó con un asesor de Frigerio, y que la decisión de tirarle una soga a Chubut, fue pura y exclusivamente del poder central, ante el peligro que la provincia defaultee sus compromisos y arrastre a todos los estados subnacionales otra vez al infierno de las sospechas financieras.
Como gesto, el Banco Central ayer se supo que autorizó a la colocación de Letras que espera hacer Chubut, y probablemente por bastante más de los 1.500 millones que esperaba Arcioni. Esto es lo que necesitaba el gobernador, y a propósito, necesitaba que quedara en manos de Antonena, un ´experto´ en este tipo de operaciones.
Para Nación, la realidad de Chubut será abordada después de octubre y no será con anestesia, dicen. La adhesión de Arcioni a último momento al kirchnerismo, tras el pase de su amigo Sergio Massa, no le quitó el sueño a nadie, tal como viene fracasando la gestión. Por el contrario, para Cambiemos es mejor que sea un referente de “Todos” quien esté tambaleando Chubut, y no un aliado. Y este fin de semana, las PASO dirán su verdad respecto a la jugada de ir con ´boleta corta´ en que derivó el arcionismo. Este repliegue a un provincialismo, pondrá en juego el liderazgo de los seis mandatarios que a nivel nacional prefirieron jugar la individual, un juego donde Arcioni se tiene fe y más que ninguno, se juega el futuro. Habrá que ver…