Uno de los aspectos más relevantes del consumo de bebidas alcohólicas, mayormente por parte de jóvenes, es el que involucra distintos puntos de venta ilegales de alcohol.
La modalidad es rotativa, y debido a los controles “esporádicos” algunos sitios que comercializaban bebida luego de la medianoche cambiaron sus ubicaciones y modalidades, predominando el “delivery”, incluso a través de las redes sociales, una plataforma difícil de ser alcanzada por las regulaciones.
La normativa vigente establece sanciones económicas para los comercios que vendan bebidas fuera de horario, o bien los que lo hagan sin contar con la habilitación comercial pertinente; al mismo tiempo, prevé clausura provisoria, definitiva y hasta el retiro de la habilitación comercial. Pero en pleno centro de Madryn a 200 metros de la Municipalidad y de una comisaría se venden bebidas alcohólicas las 24 horas.
A su vez, a principios de año, comenzaron a reforzar desde el Municipio, a través de los comercios locales y extendiendo la campaña hacia aquellos alejados del ejido céntrico, distintas acciones para visibilizar el reglamento que impide la venta de alcohol a menores de edad.
Simultáneamente, avanza la planificación para unificar legislaciones sobre “alcohol y nocturnidad” en la Comarca, a partir de una iniciativa encabezada que busca extender la propuesta a otras localidades linderas. Aunque no deja de ser llamativa, la preocupación de los concejales por modificar la legislación, cuando ni siquiera se cumplen las ordenanzas vigentes que prohíbe el expendio de alcohol después de las 23 horas.
En la actualidad, hay comercios habilitados que venden bebidas alcohólicas por fuera del horario permitido y crece la cantidad de “delivery” con reparto a domicilio, al parecer tienen tan aceitados los mecanismos que no son alcanzados por ningún control municipal, ni policial, lo que alimenta sospechas de connivencia.
Al igual que suele suceder con el consumo de sustancias, la problemática del consumo de bebidas, principalmente en jóvenes, abarca no sólo el punto de vista comercial, a partir del surgimiento de este tipo de circuitos irregulares, sino también el sanitario, dada la temprana edad de inicio de la ingesta, así como también las problemáticas devenidas del consumo a través del tiempo; por ello, casi en simultáneo avanzan distintos programas locales para prevenir y desalentar que los más chicos tomen contacto con el alcohol, que muchas veces es la “puerta de entrada” hacia otro tipo de adicciones más severas, y con consecuencias más graves a nivel individual, familiar y social.

“Camuflados”

Actualmente en Puerto Madryn, la venta de alcohol permanece restringida después de las once de la noche. De hecho, las más de diez cervecerías artesanales que hoy funcionan en la ciudad, dejan de comercializar sus productos luego de ese horario, una reglamentación que se cumple prácticamente a rajatabla para evitar multas municipales e intervenciones policiales.
No obstante, todavía funcionan distintos puntos de venta en algunos espacios de la ciudad, donde la logística para su compra es sencilla e implica, usualmente, que el interesado concurra con una bolsa o envoltorio para cubrir el producto y que el mismo no quede visible a posibles controles o agentes policiales que circulen por la zona.
En este contexto, los productos usualmente ostentan precios más elevados que durante las horas hábiles, entre un 30 y hasta un 50 por ciento más.

Puntos que conocen todos

“Durante muchos años funcionaron varios puntos de venta, no solo durante la semana sino también, y en su mayoría, los fines de semana, que es cuando más trabajan”, comentó un vecino de la ciudad que, con anterioridad, solía concurrir a dichos sitios de expendio, a la vez que agregó que “los más conocidos están sobre la calle Bartolomé Mitre, cerca de una entidad bancaria, y otro de los más visitados después de las 12 (de la noche), en un pasaje de que corta la calle Simón de Alcazaba”.
Al mismo tiempo, precisó que “la mayoría están escondidos o ‘disfrazados’, algunos son kioscos comunes y corrientes que simplemente venden bebida ‘camuflada’ por la noche, y otros, como el que está a pocas cuadras del barrio 630 (Viviendas, o “Ruca Hue”), funcionaba en un pasillo oscuro de uno de los pasajes, donde básicamente había que golpear una ventana y esperar”.

Controles y restricciones

También, el ciudadano remarcó que “hoy por hoy, las cervecerías, que son algunos de los lugares más frecuentados por la noche, dejan de vender a partir de las 23 horas y lo hacen realmente, porque es más grande el peso de la multa, en plata, que la posible ganancia que puedan llegar a tener si tratan de vender alcohol fuera del horario permitido” y agregó que “uno de los sectores que más creció por las prohibiciones, a pesar de que algunos puntos de venta sigan funcionando, es el ‘delivery’, que básicamente es un número teléfono al que se llama y se pide lo que esté disponible; en un rato llega y, obviamente, la bebida tiene un precio más caro, además de que cobran el envío según si el barrio está más o menos alejado del lugar del que salen”.

Envío a domicilio

La modalidad de “delivery” de bebidas alcohólicas es, sin duda, un aspecto difícil de regular o controlar, dada la metodología subrepticia en la que funciona dicho circuito.
Principalmente en las redes sociales, los pedidos de usuarios se multiplican los fines de semana, donde la consulta más frecuente es el pedido de contacto para “delivery de bebida”.
Incluso, algunos servicios de este poseen su propia página comercial, con miles de seguidores, donde comunican ofertas especiales y promocionan las distintas marcas de bebidas alcohólicas; la mayoría no ofrece un teléfono de contacto por motivos obvios, sino que el pedido debe realizarse por mensaje directo o “DM” a través de las redes, en su mayoría Facebook.
Algunas páginas, a su vez, permanecen abiertas pero sin actividad desde hace más de un año, tratándose de emprendimientos que funcionaron durante un tiempo y que, por diversos motivos, entre ellos denuncias o seguimientos, dejaron de ofrecer envío de bebidas a domicilio.

Desalentar el consumo

En febrero de este año, el Municipio, conjuntamente con la Cámara de Comercio local (CAMAD) llevó adelante una campaña destinada a visibilizar aquellos comercios que no expenden bebidas alcohólicas a menores de edad, otro de los aspectos sobre los cuales los puntos de comercialización ilegales, así como también los “delivery” no tienen reparo alguno.
La iniciativa, cuyo lema es “#VenderleAUnMenorNoEsMenor”, buscó reforzar la normativa vigente y la necesidad de un efectivo cumplimiento de la misma por parte de los comerciantes; la campaña comenzó en locales céntricos y fue extendiéndose a otros sectores de la ciudad.

Qué normativa rige

Actualmente, la Ordenanza 3.893 (modificatoria de la Ordenanza 3.776), regula la venta de alcohol en el ejido urbano, a raíz de la detección, en “comercios de distintos rubros, de venta de bebidas alcohólicas en forma indiscriminada, incluso a menores de edad, en contravención a la legislación vigente”.
Por tanto, la norma establece la prohibición de “la venta, exhibición, tenencia y/o expendio de bebidas alcohólicas de cualquier tipo y graduación, a todo establecimiento comercial habilitado como kiosco y estación de servicio, aunque posea autorización de incorporar como anexo otro rubro, podrán permanecer abiertos para la atención al público las 24 horas y exhibirán un cartel con la siguiente leyenda: ‘Este comercio, no vende bebidas alcohólicas’”.

Multas de hasta $52 mil

La normativa alcanza a “confiterías, bares, clubes, discotecas, pubs, restaurantes y toda otra actividad comercial que por su naturaleza y/o anexo esté habilitado y/o autorizado a la venta de bebidas alcohólicas”, consignando que “queda prohibido el expendio y/o venta de bebidas con graduación alcohólica entre las 23 horas y las 8 horas del día siguiente, incluidos feriados de cualquier tipo en aquellos comercios que venden bebidas alcohólicas para ser consumidas fuera del local de expendio”.
Las sanciones abarcan desde 500 Módulos “B”, a un valor de 17,65 pesos según la Tarifaria para esta época del año; es decir, 8.825 pesos, hasta los 52.950 pesos y la clausura provisoria, definitiva e incluso retiro de la habilitación comercial, según el artículo frente al cual el comercio o sitio de expendio esté en infracción y la reiteración de faltas en el tiempo.

Compromiso social

Por otra parte, la Ordenanza que establece las regulaciones y restricciones a la venta de bebidas alcohólicas, así como también la prohibición de la misma a menores de 18 años, planteaba en 2001, cuando fue promulgada, que dicho escenario configura “un flagelo social en constante crecimiento y recurrente en nuestra comunidad”, debido a “la adicción y el exceso de consumo de bebidas alcohólicas por parte de menores”, sumando a ello el “compromiso social” y la exposición a que los menores, a partir del consumo excesivo, vivan situaciones “en tono irreparable”.
También, remarca que “si los sectores involucrados en su conjunto no se abocan a este acuciante problema, se está comprometiendo el futuro de la comunidad, en una situación latente de desintegración y daños definitivos para quienes deben ser el primer objetivo de la preocupación de la sociedad”.

Profundizan abordaje

La legislación local para desalentar la comercialización ilegal de bebidas comenzó a reforzarse entre 2011 y 2013, luego de un episodio en el que fueron incautados más de 600 litros de alcohol que estaban destinados distintos circuitos clandestinos, donde la “leve multa” aplicada por el Juzgado de Faltas local encendió las alarmas de varios dirigentes locales y vecinos.
Actualmente, los controles son estrictos, pero como suele ocurrir en términos generales, quienes infringen la ley apuntan a la generación de nuevos “nichos” comerciales, entre ellos del “delivery” y los puntos de venta ilegales, algunos de los cuales permanecen “escondidos” a la luz pública.
También, avanzan los programas locales en materia de adicciones, para prevenir el consumo temprano en jóvenes y las distintas consecuencias que ello produce en su desarrollo y vida social; una problemática que abarca no solo a Puerto Madryn, sino a todo el país, y que también se ve reflejado en el incremento de las alcoholemias positivas en controles de tránsito, así como también en los sucesivos hechos violentos que involucran la ingesta de alcohol.

Municipalidad de Puerto Madryn